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Libros / 7 de marzo de 2019

La vida secreta del rock argentino: detrás de escena

Breve, ágil, el libro entra en la zona que pocos ven de la producción de recitales cada vez mayores de rock, en la década del 80.

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**** Breve, ágil, el libro entra en la zona que pocos ven de la producción de recitales cada vez mayores de rock, en la década del 80. Así revela algunas personalidades clave del momento en que el rock nacional pasó a desarrollar, a partir casi de la nada, un crecimiento brusco del profesionalismo.

Para la consolidación fueron tan fundamentales los grandes recitales nacionales, como las visitas extranjeras. Lejos de teorías o investigaciones detalladas, Fernández Bitar confía a una serie de entrevistas el recorrido cronológico y buena parte de las anécdotas desarrolladas en una realidad que abarcó parte de la dictadura, la guerra de Malvinas, y el comienzo de la democracia. En la primera etapa fueron esenciales José Luis “Conejo” García y Héctor Starc (que brindaron a Spinetta el primer “monitoreo”), Juan José Quaranta (que casi funde de calor a Charly García con sus sistemas de luces), y Mundy Epifanio (que acompañó a Pappo en su capricho de tocar en Ferro).

Parte del fenómeno tuvo que ver con contrabandeos o argucias, como Mercedes Sosa trayendo del exterior materiales dentro de su bombo, o camiones cargados de material de descarte hacia algún gran recital uruguayo, para regresar con elementos de importación de mayor nivel y costo. En las primeras épocas, la cercana Brasil mostraba un nivel de desarrollo alto, a alcanzar. Por otra parte México y Perú crecían de a poco. La explosión meteórica de Soda Stereo como “banda latinoamericana”, y la descomunal reunión de Almendra fueron pasos esenciales. También el entrenamiento que le brindó a Daniel Grinbank trabajar con artistas internacionales, la creación de la radio Rock and Pop, o la introducción de elementos como la protección del césped de los estadios usados.

Las anécdotas abundan. En una de ellas los músicos no saben por qué suenan tan mal, hasta que advierten que están tocando temas distintos. En otra el barnizado al aceite del piso de madera del vestuario de Paul McCartney obligó a retirar el piso, y limpiarlo y rearmarlo antes de las ocho de la mañana.

Fernández Bitar conoce muy bien el paño, no pierde el tiempo en detalles innecesarios, y se lo nota a un tiempo excitado y fascinado por las soluciones rápidas y audaces y los contratiempos de una historia que conoce al detalle. No sólo ha reunido ya una historia de 50 años de rock en la Argentina, editado una biografía del grupo Soda Stereo, y escrito en casi todos los medios de rock. Además, como en este caso, entra en el “background” y lo desmonta con energía y minucia.

“La vida secreta del rock argentino”, de Marcelo Fernández Bitar. Sudamericana, 135 págs. $ 379.