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Sociedad / 8 de marzo de 2019

Día de la mujer: entre la desigualdad laboral y el debate por el paro

El mercado laboral sigue siendo uno de los ámbitos en donde hay más desigualdad entre hombres y mujeres. Sin embargo, no todas creen que el paro internacional sea la mejor salida. Referentes y profesionales analizan el tema.

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En Argentina, los varones participan un 20% más que las mujeres en el mercado laboral y esta diferencia está directamente relacionada con el rol que tienen asignado las mujeres en la división sexual del trabajo. Es que ellas dedican 6,4 horas a tareas domésticas mientras que ellos 3,4, según estadísticas del INDEC. A más trabajo no remunerado, menos posibilidades de cumplir en un empleo formal. En ese contexto, y como hace varios años, el 8 de marzo propone un paro internacional que implica suspender las tareas que se realizan todos los días para poner en evidencia las desigualdades. Y aunque parece haber un consenso bastante extendido frente a estos reclamos, aparecieron voces disidentes que acompañan la lucha de género pero no el método de huelga.

“Creo que la mejor manera de celebrar el 8M es disfrutando de nuestro trabajo y estando ahí, pisando fuerte en los espacios obtenidos. Inspirando a otras y otros con nuestro laburo y nuestra manera de ejercerlo. El feminismo es una revolución imparable, y por eso no paro. Respeto a las que lo hacen y entiendo sus razones; pero el influencer de mi estilo de vida no es Baradel”, explica Pola Oloixarac, escritora y referente en temas de género.

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Con un acampe organizado por la campaña “Ni Una Menos” para los días 6, 7 y 8 bajo la consigna “contra el ajuste y la violencia machista” y una movilización desde el Congreso de la Nación hacia la Plaza de Mayo, se busca visibilizar y reclamar al Estado por los derechos que aún faltan para las mujeres.

“Efectivamente la raíz que tenemos para rememorar el 8M tiene que ver con los reclamos de las mujeres trabajadoras y la organización de las obreras. Y pese a que es una fecha que tiene que ver con la conmemoración de una tragedia y de la reivindicación por mejores condiciones de trabajo, años después, las mujeres siguen en situación de precaridad laboral. No es solo la precaridad de lo que no te da un trabajo formal, sino que también hay toda una feminización de los cuidados que hace que las mujeres que no están empleadas, sean igual dignas de festejar el día del trabajo un 8 de marzo”, analiza María Florencia Freijo, politóloga y referente feminista.

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En ese sentido, según el Observatorio de la Violencia Contra las Mujeres, el 31% de las desempleadas está a cargo de las tareas del hogar y de cuidado de personas y dos de cada tres mujeres se ocupan en puestos de baja calificación. Además, en Argentina la brecha salarial entre los géneros es de un 27% en desventaja para ellas. Por eso, hay quienes creen que la mejor manera de reivindicar el derecho conquistado de trabajar es ejerciendo sus labores. Sabrina Ajmechet, politóloga y becaria postdoctoral del CONICET, manifestó en Twitter: “A las mujeres nos costó un huevo laburar y nos sigue costando ser respetadas en nuestras profesiones. El viernes trabajemos chicas, festejemos el día de la mujer haciendo lo que cada una de nosotras eligió hacer”.

Sin embargo, Victoria Freire, socióloga y coordinadora del Observatorio de Géneros y Políticas Públicas, reflexiona: “Yo creo que la propuesta de trabajar o no trabajar tendría que estar subordinada a la pregunta de ¿cómo hacemos para expresar o denunciar esta realidad? La forma de responderla en cada ámbito o para cada compañera, mujer, lesbiana, travesti o trans puede ser diferente. Pero me parece que desde la primera concentración del 3 de junio del 2015 logramos generar un hito y construir un proceso de movilización muy amplio. Y que nosotras el 8 de marzo hagamos una huelga no solamente es una acción que pone en evidencia esas desigualdades en el mundo del trabajo sino también en esta doble carga que tenemos, que desarrollamos todos los días y no está visibilizada, remunerada ni reconocida. Entonces la propuesta es poner en suspenso esas tareas que realizamos todos los días y que las lleven adelante nuestros compañeros varones”.

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Techos de cristal. La metáfora alude a los espacios que las mujeres pueden ver en los ámbitos laborales pero no pueden alcanzar. Es que cada 10 personas que ocupan cargos de dirección o jefaturas, sólo 3 son mujeres. En el Poder Judicial, ellas solo representan el 28% de los cargos jerárquicos y de toma de decisión. En el gobierno, nada más el 11% de las mujeres fueron destinadas como Ministras. Y en el Congreso, las mujeres ocupan solo un 35% de las bancas.

“Básicamente la idea de “parar” es poder hacer visible un trabajo que hoy no se cuantifica y por lo tanto no se valora. Desde mi lugar que es en el Congreso Nacional, voy a acompañar, aprender y trabajar para que se aprueben proyectos que impulsen la equidad y achiquen brechas que impiden que las mujeres podamos vivir el derecho a la ambición sin culpa”, señala Carla Carrizo, diputada nacional por Evolución y referente en temas de género.

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Otras diputadas, como Gabriela Cerruti, Mayra Mendoza, Juliana Di Tullio y Victoria Donda,  también expresaron sus motivaciones para este  #8M en Twitter, convocando a participar del paro y movilización organizados para el día de hoy. Josefina Mendoza, diputada por Cambiemos, concluye: “Yo creo que cada mujer decide cuál es la mejor manera de reivindicar en su día y fundamentalmente de visibilizar las diferentes problemáticas que nos atraviesan. En mi caso, como el de las demás diputadas fundamentalmente de nuestro bloque pero en general, vamos a estar participando activamente de las diferentes iniciativas tendientes a conmemorar el día de la mujer pero fundamental a trabajar y construir muchas más herramientas para construir esta sociedad de iguales de la que hablamos”.