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Costumbres / 12 de marzo de 2019

Romances online: cómo encontrar la aplicación infalible

Perspectiva de género, pareja a largo plazo, igualdad de intereses, el algoritmo del amor es cada vez más perfecto en las apps de citas. En qué plataformas conviene buscar una relación a la medida del usuario.

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Si hace 10 años formar pareja online era una rareza para pocos, a la que se fantaseaba llena de peligros y pocas chances de éxito; hoy los contactos a través de las aplicaciones de citas se han transformado en “la” forma privilegiada de iniciar una relación, para jóvenes y maduros, gays y heteros. Buenos Aires se rankea como la tercera ciudad en el mundo que utiliza esta clase de apps, junto a Estambul y San Pablo: 3 de cada 10 argentinos las usaron alguna vez.

La aplicación más reconocida es Tinder, donde 26 millones de “matches” (“coincidencias”) se logran cada día en el mundo. Pero hay nuevas redes que incluyen en su menú estrategias más novedosas para encontrar una pareja o “affair” adecuado al deseo de cada consumidor, con requirimientos específicos como, por ejemplo, perspectiva de género.

La comunidad que navega por los cyber-océanos del amor es numerosa y diversa. Más de 91 millones de personas en el mundo usan aplicaciones para lograr citas. En todas las plataformas, el número de “matches” se suma como puntos en un juego, donde ganar es elegir a un usuario y ser elegido por él a la vez. Los programas están diseñados para que la experiencia sea sencilla y, con un simple movimiento, se puedan aprobar o desaprobar posibles candidatos. Pero del deseo de conseguir pareja a la concreción de una reunión entre dos interesados hay un largo trecho. Contrastando los números de los “matches” y las citas efectivas, el porcentaje de encuentros cara a cara no llega al 1% (0,86%).

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Las condiciones de la época se señalan como los principales motivos para abandonar los modos tradicionales de iniciar un romance (presentaciones, boliches, “levantes” callejeros) y volcarse a la búsqueda en internet. La gente trabaja mucho, sale poco y cuando los años comienzan a correr, los “solos” se quedan muchos más solos. En las aplicaciones de citas, los algoritmos son la mejor fórmula del amor. Crean un filtro antes de la primera salida que previene desilusiones. Uno se encuentra con un desconocido pero ya sabe dónde trabaja, qué hace en su tiempo libres, si fuma o no y si le gusta el mar o la montaña. El amor es mucho más que compatibilidad, pero por algo se empieza.

La puesta en escena de las aplicaciones invita a venderse como un producto donde las personas eligen qué es lo más interesante de sí mismas que pueden mostrar: pasatiempos, emociones, gustos, viajes, hijos y todo lo que puede diferenciarlo entre millones de otros candidatos. La imagen, concentrada en las fotos que se cargan en la aplicación, son un gran tema. De hecho, en algunos perfiles se sospechan grandes producciones en manos de profesionales. Hay quien prefiere mostrarse elegante, pero verse sexy siempre suma puntos.

Aunque las reglas generales se aplican a todo tipo de plataforma de citas, las nuevas apps suman recursos interesantes, sobre todo para la nuevas generaciones. Aquí las cuatro preferidas del momento, con sus características principales y público al que se dirigen.

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Bumble: la app feminista. “Toda relación sana se basa en la igualdad y el respeto” propone la aplicación que se dedica a buscar parejas, colegas y amigos. Fue creada por una mujer en 2014 para cambiar la lógica de los encuentros y proponer que sea la mujer la que inicie la conversación. Whitney Wolfe Herd, la fundadora y CEO, explica que Bumble es una solución para todas las mujeres que se animan a dar un paso al frente y no quieren esperar a que un hombre las invite a salir.

La app publica tips sobre el cuidado y el respeto y hasta recomienda diferentes frases para iniciar el contacto, como algún chiste informal. Así logró meterse en el nicho de las “love apps” con un discurso feminista que la diferencia. Wolfe, su directora, formó parte del equipo fundador de Tinder y denunció a Justin Mateen, otro de los fundadores de esa red, por acoso sexual y a la empresa, por discriminación. Entendió que era necesario un estímulo para que las mujeres puedan encontrar un ámbito amigable donde buscar pareja, socio o una buena amistad.

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Happn: muy cerca del usuario. La marca creó su negocio a partir de vender la oportunidad de chatear -y con suerte, conocer- a la persona atractiva que pasó cerca del usuario, ya sea en la calle, en el trabajo o en un evento. Sólo en Buenos Aires, Happn tiene un millon de usuarios de entre 22 y 35 años y suma un millón y medio en el resto del país. A tres años de haber llegado a Argentina, esa cifra llama la atención de sus dueños, que consideran el mercado local como uno de los más exitosos a nivel mundial.

La empresa surgió en París en 2014 y está presente en más de cuarenta ciudades. Logró diferenciarse de su principal competencia, Tinder, con el servicio de geolocalización. Es parecida a Tinder -todos suben un perfil y se dan “like”- pero en Happn el GPS te muestra quienes de esas potenciales parejas se encuentran a pocos metros de tu ubicación. Es gratuita, con la posibilidad de pagar para algunas funciones como saludar a personas sin “match”, y el acceso a la lista de usuarios que te dieron “like”. Paulina, de 24 años, le cuenta a Noticias cómo fue su experiencia después de dos años de usar Happn: “Al principio, ponía fotos que me favorecían, y después entendí que era mucho más que una imagen y empecé a mostrar mis intereses y experiencias”.

OK Cupid: buscar la afinidad. Se puede conocer a gente en cualquier lugar, lo difícil es coincidir en gustos e ideas. Al menos, en lo mínimo e indispensable. Esta aplicación (una de las más antiguas que últimamente ha tenido un resurgimiennto) se esfuerza porque los tan deseados encuentros derivados del “match” sean exitosos, a través de extensos cuestionarios sobre diferentes tópicos, como estilo de vida, sexo o religión, entre otros. Realiza preguntas muy especificas y variadas, como: “¿Qué comida comerías todos los días sin cansarte?”, “¿Sabes qué significan las siglas BDSM?” o “¿Qué tipo de inteligencia valorás?”. A través de porcentajes de compatibilidad, este servicio acerca a usuarios con características o pensamientos similares.

Lucía, de 24 años, y usuaria de OK Cupid opina que esta función ahorra muchos disgustos y promueve el encuentro entre personas que puedan compartir algo interesante. “Por supuesto que esto no te asegura nada, pero está bueno que, entre tanta exposición, la app se adelante y haga un filtro más profundo”, agrega. En cambio Julia, de 33, aunque logró concretar un par de salidas a través de OK Cupid, dice que hay características de la persona que la aplicación no revela porque los usuarios no muestran sus defectos: “El problema es el mismo que en la vida real, chateas con diez personas, encontrás a uno que es más o menos decente para salir. En tres salidas te das cuenta de que es un ‘quedado’ y ya está”.

Pure: el Uber de las citas. Hay quienes usan estas aplicaciones para charlar, quienes buscan pareja estable y quienes sólo pretenden aventuras sexuales. Pure es para aquellas personas que quieren encontrarse de forma espontánea y anónima, exclusivamente con fines eróticos. Así se evitan las vueltas del cortejo. Al hacer “match”, los usuarios tienen sólo una hora para chatear y acordar un encuentro. Después, todos los mensajes se borran automáticamente. En la Argentina, la aplicación se encuentra en Google Play como “App Para Ligar y Quedar y Conocer Gente Nueva” y tiene más de un millón de descargas.

“Creemos que la vida debería ser divertida, es momento de dejar atrás las tradiciones de la sociedad, los tabúes y la crítica, experimenta mejor la libertad de vivir francamente tus deseos, ¿querés jugar?”, invita la página de Pure. Tomás, que utilizó algunas de estas aplicaciones, no quedó conforme y confiesa que a través de Instagram obtuvo mejores resultados: “Las apps son medio frías, bastante superficiales y parecen un catálogo de gente”.

A algunas de las personas que navegan estos océanos se les presenta la incógnita de qué oportunidades están dejando atrás al descartar un usuario sólo por su imagen. También hay desilusiones cuando la imagen del perfil no coincide con el hombre o la mujer reales. Frustraciones amorosas que propician las redes no más terribles o dolorosas que las de los encuentros por otras vías. Lo concreto, es que las citas on line proponen una vía sencilla para que los romances, ante todo, sucedan. Que sea lo más felices posibles ya depende de los involucrados en la historia.

Pioneros en “love apps”. Antes de que existiera Tinder, la comunidad gay se encontraba a través de Grindr. Desde 2009, la aplicación conecta hombres para chatear e intercambiar fotos, funciona con geolocalización y muestra a todos los usuarios cercanos, dispuestos a encontrarse. Algunos la usan en pareja, como Julián, de 25 años, que conoce chicos para hacer tríos o amistades. “Es una góndola donde vos elegís al chico que te gusta y si te va, te juntas a tener sexo”, dice Luciano, de 25 años, quien se ha enamorado –y también, asustado- en Grindr.

El periodista Lucas Fauno cuenta que Grindr es la experiencia de cómo las relaciones entre homosexuales también pueden responder a los mecanismos del sistema machista y binario: femenino/masculino, pasivo/activo. “La exacerbación de un sólo cuerpo comercial y el repudio a todo lo femenino, también se ve en estas aplicaciones”, afirma el referente de la comunidad LGTBIQ, y concluye: “Sin duda estas apps cambian la manera de vincularnos, pero ni más ni menos que otras como Instagram”.

Tradicionales: Match y ZonaCitas. Para quienes prefieren los sitios web antes de las aplicaciones en el celular y buscan la confianza de plataformas con más años en el mercado, están las famosas páginas de “Solos y solas”. “Encuentra el amor de tu vida”, “No te quedes sola” o “Animate a conocer tu pareja ideal”, son los slogans que recorren las páginas de citas que, desde hace diez años, permiten que adultos mayores y no tan mayores se conozcan desde la comodidad de su computadora. Las nuevas love apps reprodujeron su formato, pero con otras técnicas de marketing. A algunas personas más conservadoras o que no tienen celular, les son más confiables.

Juan Manuel, de 44 años, elige ZonaCitas para salir con mujeres, y cuenta a NOTICIAS que le resulta cómodo y seguro, y que personalmente le sería imposible conocer a la cantidad de personas con las que chatea en los sitios: “Hace cinco años era lo único que había. Elijo esta página en vez de otras porque me parece menos elitista y los usuarios son más abiertos que en Match”.