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Opinión / 5 de mayo de 2019

Cristina hace justicia con NOTICIAS

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AFP PHOTO/LEO RAMIREZ (Archivo).

En su libro, Cristina hace justicia con NOTICIAS al decir que para ella, esta revista y su fundador, Jorge Fontevecchia, son peores que Héctor Magnetto, el dueño de Clarín.

El periodismo que entiende esta revista es el que nació para incomodar y criticar al poder de turno. Y eso es lo que hace con todos los gobiernos, de cualquier signo. Incomodar como sinónimo de investigarlo. Criticar, no como sinónimo de oposición sino como análisis crítico de sus medidas y actitudes, para entender luego si pueden ser correctas o no.

Es probable que los presidentes prefirieran “Un mundo sin periodistas”, como el que describió Horacio Verbitsky. O en el que se tolerara sólo a los fotógrafos porque –como decía Néstor Kirchner– “no hacen preguntas”.

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Las asociaciones mundiales de periodistas reivindican como excepción al ex presidente de los Estados Unidos, Thomas Jefferson, recordando su frase: “Prefiero tener prensa sin gobierno que gobierno sin prensa”. Lo que no recuerdan es que eso lo dijo antes de llegar a la Casa Blanca. Una vez allí, instaba a que se les hiciera juicio a los medios que lo criticaban.

NOTICIAS cumplió con su espíritu desde el día en que el kirchnerismo llegó al poder. De la misma forma en que antes se había transformado en el gran medio crítico del menemismo (junto al diario Página 12 de Jorge Lanata), de la Alianza y de Duhalde.

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Ese estilo periodístico siempre le trajo infinidad de problemas. No sólo por los atentados explosivos, los cientos de juicios penales y civiles, la persecución pública y privada a sus periodistas, la discriminación con la publicidad oficial o, lisa y llanamente, el asesinato de un fotógrafo. También le trajo inconvenientes con lectores que tomaban las críticas a un gobierno como si significaran simpatías por la oposición y, cuando esa oposición llegaba al gobierno (como la Alianza o los Kirchner) se desilusionaban al comprobar que NOTICIAS aplicaba la misma vara crítica con la nueva administración.

Esta revista representó una de las contadísimas excepciones de medios independientes que investigaron a los Kirchner desde el comienzo. La enorme mayoría decidió no hacerlo. Porque no pudieron, ya que eso les hubiera ocasionado también ser perseguidos. O porque no quisieron ir contra sus lectores, esperanzados con un gobierno que prometía progreso y luchar contra la corrupción.

Como Cristina cuenta en su libro, durante años ella y su marido consideraron a Magnetto una persona razonable a la que invitaban con frecuencia a Olivos para almorzar y dialogar. Cristina rescata al dueño de Clarín de la estigmatización boba en la que el mismo kirchnerismo lo colocó: “Tiene un fuerte interés por la política y no se trata solamente de un tema de lobby para resguardar o mejorar sus intereses económicos, eso sería minimizarlo. Le interesa el poder de la política, el poder del sistema de decisiones, es decir el poder en sentido estricto y completo.” Quizá con un poco de acidez, también recuerda los elogios que de él recibían y las habituales reuniones de él y sus funcionarios con Alberto Fernández.

Por las razones que fueran, tanto Clarín como la mayoría de los medios comenzaron a alejarse de los Kirchner después de la crisis con el campo. Habían pasado cinco años desde que el matrimonio había llegado al poder. Cinco años en los que las tapas de NOTICIAS dieron cuenta de enriquecimientos rápidos, socios, testaferros, negociados y todos los nombres hoy tan conocidos.

Ahora Cristina hace ese reconocimiento en forma pública. Ya lo había hecho de otras formas, intentando por todos los medios que esta revista desapareciera. Le inventó competencias que se solventaban con dinero oficial, fue el único medio que no recibió publicidad desde el minuto uno (el único que los enfrentó por eso en la Justicia y ganó después de muchos años), el que tenía prohibido el ingreso a la Casa Rosada, con el que sus funcionarios no podían hablar (lo hacían a escondidas), el que recibía presiones fiscales, económicas y gremiales.

A Cristina se la nota muy molesta con Magnetto, pero cree entenderlo. En cambio, en las páginas que les dedica a NOTICIAS y a su fundador, su malestar es más profundo. Le resultan inasibles. Llega a evaluar si todo no estará motivado porque nunca le quiso dar un reportaje a Fontevecchia o si este hace proyecciones psicológicas sobre ella.

Su marido también hacía la distinción. Una vez le llegó a confesar a Joaquín Morales Solá que se llevaba muy bien con todos los dueños de medios (fue durante los primeros años). Sólo le hizo la salvedad de uno, con el que además sentía que tenía “una cuestión personal”: era con el fundador de esta revista.

Cristina también cree ver las críticas de NOTICIAS a sus gobiernos como una muestra de simpatía a un presidenciable como era Mauricio Macri. No menciona las decenas de notas y tapas que lo habían tenido a Macri en la mira y todas las que se hicieron desde que es presidente. Por eso Macri la bautizó hace muchos años como “Malicias”, que es el título con el que siempre se refiere a ella.

Tanto el “Malicias” de Macri como el “son peores que Magnetto” de Cristina, explican bien el tipo de periodismo que siempre hizo NOTICIAS. Y se agradecen como un reconocimiento a esa labor.

*Director entre 2003 y 2010.