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Sociedad / 11 de mayo de 2019

Vitette Sellanes y Valor, al cine: ladrones de película

Los protagonistas del Robo del siglo y de la Superbanda saben la fascinación que los villanos tienen en las audiencias. Marketing retro.

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Luis Vitette, que tiene prohibido el ingreso a la Argentina, siguió de cerca el rodaje aunque prefiere no conocer el guión de antemano para no desilusionarse. En proceso. “El Gordo” Valor sacó su autobiografía y ahora prepara llevarla a la pantalla grande. Fotos: Juan Ferrari y Cedoc

Levantarse temprano para ir a trabajar, pagar los impuestos en fecha y cruzar por la senda. Rara vez los protagonistas de las grandes historias se destacan por cumplir las reglas. Al contrario. Ya sea por amor, por ambición o, incluso, por algún motivo altruista, aquellos que trascienden y llegan a las pantallas de los cines suelen ser los que se animan a correr los límites. Y, dentro del grupo de los que se mueven con comodidad al margen de la ley, los ladrones generan una especial fascinación.

En la ficción nacional abundan ejemplos: los chantajes de los protagonistas de “Nueve reinas” despertaron la misma magia que la estafa de Luis Brandoni y Guillermo Francella en “Mi obra maestra”.

Y, en este 2019, la apuesta fue más allá y la industria salió a buscar delincuentes a la vida real: por estos días se está terminando de rodar el film sobre “El robo del siglo”, el asalto al Banco Río de Acassuso realizado en 2006, al mismo tiempo que Luis “El Gordo” Valor, el mítico jefe de la “Superbanda”, cierra conversaciones para escribir el guión que cuente con detalles de sus famosos atracos.
De pronto, estos hombres que estuvieron buena parte de su vida escapando de la policía y con la adrenalina propia de quien se juega la libertad con cada decisión, se convirtieron en una especie de leyenda viviente. Ellos lo saben, se divierten al contar las hazañas del pasado y hasta convirtieron sus experiencias en un producto apto para todo público apelando a sentimientos con los que cualquiera se pueda identificar.

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“El Gordo” Valor jura no volverá a robar por amor a su pareja, Nancy, con la que se casará en junio. Luis Mario Vitette Sellanes, uno de los artífices del robo del siglo, insiste con que hoy es un hombre de ley pero juega con haber concretado la fantasía de millones: “El otro día paró una camioneta afuera de mi joyería. Estaba la señora, dos o tres hijos y el señor me idolatraba. Le dije a la mujer que lo retara porque estaban los chicos y al muchacho que estaba loco, pero él me respondió: “¿Quién no fantaseó alguna vez con roban un banco? Y lo mío fue realidad”.

Ex delincuentes que se entusiasman con los libros y canciones que se escriben en su nombre, se sacan selfies con quienes los reconocen en la calle y están a un paso de que sus andanzas corten tickets en las salas de todo el país. Son los que supieron reinventarse para ingresar por la puerta grande al espectáculo.

Primer encuentro. Peretti, uno de los protagonistas de la película sobre el asalto al Banco Río, viajó a Uruguay a conocer a Vitette, quien tiene prohibido ingresar
a la Argentina.

Legitimados. A pesar de que todavía no se hayan estrenado, es bien sabido que tanto en la película de Valor como en la del “Robo del siglo”, los espectadores sentirán el vértigo de sus protagonistas y, probablemente, desearán que consigan salirse con la suya. Esa empatía que generan los malos es un viejo recurso del cine. Para Leonardo Murolo, doctor en Comunicación e investigador de la Universidad Nacional de Quilmes, el “antihéroe” es un condimento necesario: “Desde Tony Soprano hasta Dexter, Walter White o los personajes de ‘La casa de papel’, se sabe que los villanos, los que están fuera de la ley, nos fascinan. La explicación aristotélica dice que no es que seamos eso sino que hacemos catarsis ahí”.

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El periodista Rodolfo Palacios está en contacto con las dos producciones. Por un lado es el autor del libro sobre el asalto al banco, “Sin armas ni rencores” (Ed. Planeta), en el que se inspiró el film. Y, por el otro, escribió la introducción de la autobiografía de Valor, “Luis Valor, mi vida” (Ed. Planeta) y es uno de los candidatos que tiene en mente el ex ladrón para que escriba el guión de la película. Para Palacios, la atracción de estas historias tienen que ver con sus giros increíbles pero, también, con que rompen las rutinas de los espectadores: “Tienen éxito porque uno mira ahí una vida que no va a tener. Por suerte. Pero después de estar diez horas laburando, estresado, todo el tiempo con el Whatsapp, ves que el ladrón vive de otra manera. Tiene una adrenalina propia, está un día en un lugar y otro día en otro, se escapa, no está atado a nada. A veces, ni siquiera le interesa el dinero aunque vaya por él”, aseguró el periodista.

Aprovechar esta emoción que generan en las audiencias puede ser, además de lucrativo, una buena forma de lavar su imagen. Valor, por ejemplo, pasó 33 años preso y consiguió la libertad en julio del 2018. Pocos meses después ya había firmado contrato con la editorial para publicar su libro y ahora planea llevarlo a la pantalla grande. A pesar de que reniega de su alto perfil, lo explota al máximo: “El mito de la superbanda quedó. Pero injustamente sólo con ‘El Gordo Valor’, porque éramos varios. Los medios cayeron mucho sobre mí: ‘Que Valor esto, que Valor lo otro” y muchas veces era mentira pero vendía y así fue como creció todo”, le contó a NOTICIAS poco después de cumplir su condena. Desde ese momento, protagonizó varias tapas y concedió tantas entrevistas como pudo. Una verdadera estrella.

Vitette, sin embargo, acepta más abiertamente su fama y se enorgullece del interés que genera: “Yo vivo en San José, a 100 kilómetros de Montevideo. Voy a ser el primer josefino en llevar su vida a la pantalla grande y el sexto de todo Uruguay. Llevaron la historia de (José) Artigas, nada menos que nuestro prócer, la de aquellos que cayeron en la cordillera de Los Andes, la Pepe Mujica, la de Carlos Gardel, y la de Pepita la Pistolera en versión uruguaya”.

Amistad. Valor y Calamaro tienen un vínculo estrecho. El cantante escribió el prólogo de la autobiografía del ex ladrón.

Expectativas. El film de Valor aún está en vías de concretarse. Sin embargo, la película del robo del siglo ya terminó de ser filmada. Con la dirección de Ariel Winograd y la presencia de primeras figuras, promete ser uno de los éxitos del cine nacional: Guillermo Francella hará de Vitette; Diego Peretti interpretará a Fernando Araujo, el supuesto cerebro del atraco y, además, libretista del film; y Rafael Ferro será Alberto de la Torre, encargado de la toma de rehenes.

Sin embargo, la experiencia de rodar una historia verídica cuyos personajes no sólo están vivos sino que forman parte de su realización, trajo algunos inconvenientes. Vitette, que tiene prohibido ingresar a la Argentina pero que desde Uruguay se mantiene al tanto de todo, cuenta que no es fácil la convivencia de ex ladrones con el staff: “Es todo muy raro. Un día iba a ir un comisario del Grupo Halcón a asesorar a los actores y pidió que no estuviera el libretista”, contó.

Además, el ex delincuente agregó que él no quiere conocer el guión por miedo a que no sea un fiel reflejo de lo que sucedió: “Yo no podría estar ahí. Es una ficción de lo que fue y, si yo recuerdo que había un sombrero rojo y veo que ese sombrero no está, no me va a gustar. Hace poco estuvo Diego Peretti acá y me quiso dejar una copia pero le dije que no. Prefiero no conocer el contenido”.

Pertenecer. La marginalidad que supone la delincuencia, en estas historias, no es más que un estereotipo trillado. Estos personajes, quizás con la misma astucia con la que supieron llevar adelante golpes nunca vistos en la Argentina, ahora son parte del selecto mundillo de ricos y famosos y, en algunos casos, admirados.

Valor, por ejemplo, se hizo íntimo de Andrés Calamaro. El cantante le escribió una poesía, lo hizo actuar como protagonista de un videoclip dirigido por Luis Ortega, “Tránsito lento”, y le escribió el prólogo de su autobiografía. También tendrá participación en la realización del film que, según adelantó, llevará por nombre “Bandido”.

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Vitette, por su parte, saca pecho de haber sido entrevistado por periodistas de todo el mundo, incluida la CNN en español, una revista francesa y otro medio de Estados Unidos. “Esta película me cambia muchísimo. Ahora, cuando camino por mi ciudad, me gritan ‘¿Qué hacés Francella? Estoy terminando mi ópera prima. Es una gran historia de amor que no quiero spoilear pero que roza el robo al Banco Río. La película me posiciona distinto porque genera una expectativa, va adornando a un personaje que vengo trayendo hace 13 años”.