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Empresas / 22 de mayo de 2019

El campo se agranda: las grandes empresas se diversifican

Los Grobo se expande más allá de la soja y San Miguel, no solo con los limones. Adecoagro apuesta por lácteos, arroz y maní.

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Luego de un duro 2018 producto de la mayor sequía de los últimos 50 años, el sector agropecuario se recupera con una buena cosecha. Los Grobo encara desde 2016 una etapa de reestructuración integral que dejó a Gustavo Grobocopatel con el 24% de la compañía y al fondo Victoria Capital -con bases en Nueva York y Sudamérica- con el 76% restante. Jorge Arpi, nuevo CEO de la compañía, explica que el grupo “llegó bien a esta cosecha”, pero aclara: “No la vemos como una cosecha extraordinaria, sino como el nivel de producción que la Argentina va a tener como piso a partir de ahora, en función de la capacidad técnica de los productores y del área sembrada, que no van a ser reducidos a futuro”.

Mariano Bosch, CEO de Adecoagro, también está entusiasmado: “Tenemos buenas expectativas, los cultivos se vienen desarrollando en óptimas condiciones y esperamos tener una buena cosecha. Estamos muy entusiasmados con nuestro proyecto lácteo, estamos duplicando la cantidad de leche producida y hemos incorporado dos nuevas plantas de procesamiento para nuestras marcas Las Tres Niñas y Apóstoles”. Con relación a los cultivos más tradicionales como maíz, trigo y soja, se mantiene “optimista, a pesar que los precios internacionales están atravesando un ciclo baja” por la guerra comercial entre Estados Unidos y China. “En arroz seguimos desarrollando nuevos productos de la marca Molinos Ala”, agrega el CEO de Adecoagro, que cotiza en Wall Street y está en manos de diversos fondos de inversión como EMS, Route One y Brandes.

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Lejos de sufrir una crisis, la citrícola tucumana San Miguel tuvo un 2018 marcado por la expansión a nivel internacional, con la incorporación de Perú y Sudáfrica como nuevos orígenes de producción. Lucas Méndez Trongé, director de Relaciones Institucionales y Sustentabilidad del grupo de los Miguens Bemberg y los Otero Monsegur, estima: “Los niveles de producción para esta temporada serán relativamente similares a la campaña 2018, por lo que esperamos continuar afianzando sobre todo nuestra estrategia de crecimiento como compañía global multiorigen basada en la Argentina. Tenemos la expectativa de contar con nuevas oportunidades comerciales en destinos como China e India. Con el avance en la maduración de los cultivos de uva, palta y mandarina, estamos atravesando un año de grandes desafíos y oportunidades de crecimiento. Con la incorporación de cada nuevo origen productivo, San Miguel se acerca al objetivo de mantener relaciones durante todo el año con sus clientes”.

A la hora de las quejas, la situación macroeconómica no significa un dolor de cabeza tan grande como la presión impositiva. Arpi, de Los Grobo, argumenta: “Somos una actividad con una cantidad muy grande de sus costos dolarizados y desde luego con ingresos dolarizados. Por tanto, no hay un impacto demasiado significativo de la crisis. Pero sí hemos tenido un esquema de retenciones diferente al de antes porque ha habido retenciones al trigo y al maíz. A su vez, hemos tenido un cambio en las retenciones de la soja. Queremos y deseamos que esta vez sí se cumpla con que las retenciones sean transitorias. A la vez, por la forma en que está armada la retención, con el paso del tiempo, el impacto porcentual que tiene sobre el negocio pasará a ser un poco más bajo”.

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Méndez Trongé, de San Miguel, explica: “Más allá del valor del dólar, nuestra actividad viene arrastrando algunos obstáculos que necesitan ser resueltos, como la alta carga impositiva nacional, provincial y municipal, las limitaciones de infraestructura, como rutas, puertos, transporte, conectividad, etc.; los altos costos laborales en lo que se refiere a cargas sociales; la inexistencia de créditos accesibles para el productor. Y eso sin mencionar los mercados cerrados o la exigencia de protocolos fitosanitarios y aranceles de países de destino en mercados abiertos”. Para Méndez Trongé, “el desafío es lograr que los gobiernos entiendan que en la medida en que morigeren la presión impositiva el productor volcaría esos recursos automáticamente a generar mayor actividad y aprovechar las oportunidades de negocio existentes”.

Bosch, de Adecoagro, apunta: “No somos ajenos a la situación macroeconómica, y sus efectos se sienten en mayor o menor medida en cada uno de nuestros negocios y sus propios procesos. Principalmente, el costo del financiamiento es el primero que se resiente”. Ejemplifica: “En 2017, emitimos un bono internacional en términos y condiciones que hoy difícilmente puedan conseguirse”. En cuanto a las variaciones en el tipo de cambio, comenta: “Un dólar alto afecta negativamente nuestro negocio de consumo masivo interno; sin embargo, ese resultado negativo se ve morigerado por los efectos que tiene en nuestro negocio exportador”.

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En cuanto a la producción, Bosch cuenta: “Hemos incrementado el área de producción de maní para abastecer además nuestra nueva planta de procesamiento. El maní argentino es reconocido en el mundo por su excepcional calidad y esperamos llevarlo a nuevos mercados”.

San Miguel. Méndez Trongé apunta a los limones: “Son sin duda un producto altamente valorado en el mercado, tanto en fresco como en sus variantes de productos procesados, como aceite, cáscara, pulpa y jugo. Pero también las naranjas y mandarinas sin semillas comienzan a ser muy demandadas a nivel internacional”.

Los Grobo pone el foco en Agrofina, que representa el 43% de su caja operativa. Es la compañía de producción de cultivos, “líder de las compañías locales y la única en la Argentina que hace todo el proceso que tiene que ver con los agroquímicos: investigación, desarrollo, síntesis química, fracción y distribución”.

Con respecto a su negocio original, la distribución de insumos (venta de semillas, fertilizantes y agroquímicos en 30 locales) es el 21% de la caja de Los Grobo; la producción agrícola, el 16%, y el acopio (originación y trading de granos), el 20%. La firma tienen como objetivo un plan a cinco años, que comenzó en 2017. Incluye una fuerte expansión territorial, con cuatro sucursales nuevas por año en puntos estratégicos del país, reformas en la planta de Zárate, cambios de operación en la mesa de trading, prioridad de la rentabilidad sobre el volumen y reestructurar la deuda. Esto permitiría incrementar la caja operativa en casi un 500%: de US$ 20 millones a 119 millones. “Este crecimiento es inusual y parece muy ambicioso, pero ya estamos transitando en el segundo año la mitad de ese crecimiento, lo cual nos permite ver ese objetivo con mucho optimismo”, afirma Arpi. Los Grobo “crece de manera consistente y equilibrada; no depende de factores climáticos ni del dólar ni de ninguna variable en particular”, añade.