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Personajes / 24 de agosto de 2019

Naomi Preizler: “Me aburren los que se creen perfectos”

Debutó en Lollapalooza 2019, está por lanzar su disco “Fina y Lady” y organiza la fiesta FDP. Rebeldía, anti sistema y críticas a Furriel.

Foto: Juan Ferrari.

Es como si Naomi Preizler fuera con una espátula en el bolsillo, dispuesta a despegar las etiquetas y los preconceptos adheridos en la sociedad. La única categoría que le queda cómoda es la de “outsider”. Jura que nada la ata, ni las presiones comerciales, ni el deseo de satisfacer a su público ni el ego de ver viralizado uno de sus temas, “Fama de puta” (FDP en 2018, a dos meses de lanzarse, alcanzó dos millones de visualizaciones). Le gusta provocar y escupir sus verdades en la cara de la industria de la música, del patriarcado, de las feministas de cartón que quieren tomarle lección, de las relaciones tóxicas, de su familia que nunca pudo encorsetarla. Con rostro de púber pero próxima a los 30, viene dando pelea desde que a los 15 empezó su carrera como modelo y sufrió tanto el convertirse en un estereotipo como el no encajar en los moldes prefijados. Por eso, a los 22, se corrió de los contratos con marcas de ropa internacionales, volvió a Buenos Aires y se puso a pintar imágenes de mujeres rotas. El revés de la trama, o de la pasarela.

Ahora va por el lado b de la música. En 2017, sacó su primer álbum, Strass, y en 2018 rompió todo con “Fama de puta”: “Yo sé que tengo alta fama de puta./ Soy re lanzada/ sé muy bien lo que me gusta”.
Aprendió que lo único que importa es el contacto directo con el público y no tener limitaciones en cuanto al qué dirán. También, a encontrar su propio estilo de decir las cosas y de transmitirlas. “El tema (FDP) tiene un acting mío particular, muy distinto de lo que la gente esperaría de una artista femenina cantando un tema como ese”. A propósito de “lo que se espera” y de lo que quiere expresar, su próximo álbum, que saldrá en octubre, se llama “Fina y Lady”. Porque Naomi apuesta a la ironía y juega con el rol social de la mujer en la música (y en la vida).

Noticias: En sus temas es un poco la antiheroína. ¿Tiene fisuras?
Naomi Preizler: Sí, obvio, todos las tienen. El tema es que hay gente que no las quiere mostrar porque piensa que es una debilidad. A mí me aburre la gente que se disfraza de perfecta.

Hija de una pareja de clase media, conservadora y judía; en su niñez y adolescencia despotricó contra lo que le tocaba. “Siempre fui rebelde, dije: ‘No voy a condicionar mi vida porque mi familia sea así’”. Dos postales de su ser indomable: a los 13, se escabullía de su casa para irse con amigos más grandes a fumar porros y le robaba el documento a su hermana, cuatro años mayor, para entrar donde no podía. A fines de primer año, quería ir a la fiesta de egresados de un chico que le gustaba y que la había invitado. Pero hacía apenas unos meses de la masacre del incendio en Cromañón, que dejó 194 muertos y 1.400 heridos, y sus padres no la dejaron ir. Ella se preparó la ropa en el cuarto de servicio, se hizo la dormida y cuando su madre se acostó, fue en puntas de pie a la habitación de al lado, se cambió y se escapó. Volvió a las seis de la mañana sin que nadie se diera cuenta de su ausencia y vacía por dentro después de haber vomitado excesos.

Preizler: ¡Quebré en la fiesta! Nunca sucedió lo del chico porque tomé tanto alcohol y mezclé tanto que terminé vomitando y el chico mirándome de lejos… Cuando llegué a casa, fui al cuartito, me puse el pijama, me fui a mi cama, cerré los ojos y al toque mi mamá vino a despertarnos para ir al colegio…

A los 15 empezó a ganar plata como modelo y a los 18 se fue sola a trabajar a Nueva York, París y Londres. La experiencia le dio vuelta la cabeza y debajo de la Torre Eiffel se autodeclaró feminista. Ya había cambiado algunos chips mentales, como no sentirse ofendida porque un varón no le diera el paso o por pagar 50 y 50 una salida; había estado en clínicas ginecológicas del Bronx y había visto la cantidad de adolescentes que esperaban para abortar. El servicio se publicitaba en el subte neoyorquino como un blanqueamiento dental en el porteño. De vuelta en la Argentina, no permitió que nadie le abriera la puerta.

Noticias: ¿Cómo ve a los feminismos argentinos?
Preizler: Es difícil hablar de feminismo como movimiento unificado, hay muchos feminismos, hay muchas corrientes y muchas disputas. Soy un outsider también en el feminismo, soy yo militando con mi arte y mi música sola.

Noticias: Eso es una decisión.
Preizler: Me siento muy individual, nunca estuve en una agrupación. El otro día en una cena con amigos había una chica chilena que se jactaba de ser feminista y me preguntó qué hacía yo, le dije que hacía música. Me preguntó si era la modelo de una banda, la bailarina, la corista… ¡No, flaca, soy la líder! Después me preguntaba qué era el feminismo para mí, qué libro estaba leyendo, dónde militaba. Ahí me hirvió la pava y la mandé a la mierda. No tengo que leer ningún libro para ser feminista, lo viví en carne propia, lo sentí y punto. Odio el fundamentalismo. No podemos estar leyendo textos y sentir que somos feministas por eso, como que sos “aliade” por haber leído un texto.

Noticias: ¿Se sintió cuestionada por supuestas feministas?
Preizler: Sí, me sentí prejuzgada por mi pasado de modelo, ser alta, flaca, tener ciertos parámetros para encajar en un estereotipo y entonces te dicen: Cómo puede hablar si fue modelo de Balenciaga y Chanel. Estamos hablando de revolución, de apertura, de sacarnos los moldes, prejuicios y estereotipos y vuelven a encasillar… Me sentí reofendida porque se metieron con mi pasado y no tienen idea de lo que viví como modelo ni de toda la vuelta que di para quebrar eso y lo que lucho para que haya inclusión de cuerpos.

Noticias: ¿Le llevó más tiempo hacer ese quiebre respecto de las relaciones amorosas?
Preizler: Sí, lo que vende es el desamor, crecí con esa idea; mi mamá me decía: “En el amor se sufre”, “Es lindo que te celen”. Ahora descubrí que no, que una relación te tiene que hacer mejor en todo aspecto.

Noticias: ¿Qué cosas hoy no haría por amor?
Preizler: Frenarme, limitarme en mi carrera. He condicionado mi manera de vestirme y de hacer para que el otro no se pusiera mal. Tenía un novio que me decía: “No te metas en la actuación, ni se te ocurra meterte ahí”.

Noticias: ¿Joaquín Furriel?
Preizler: Sí (risas). “Ni se te ocurra porque ese es mi lugar. Vos sos modelo, eso lo hacés bien y las modelos cuando hablan pierden todo el misterio”. Ya estaba haciendo música pero tenía que terminar (la relación) para poder despegar.

Noticias: Tiene 28, ¿hasta cuándo se es joven?
Preizler: No sé, no soy joven (risas). Hay chicas de mi edad que no son jóvenes porque tienen otro estilo de vida. Yo, a los 15, ya estaba en un mundo adulto, pagaba AFIP, después tuve la relación con Joaquín, después con otro pibe veinte años mayor. A los 22 o 23, era una mujer de 40. Cuando empecé a hacer música, recuperé todos mis años de juventud. Ahora tengo mi fiesta FDP, hacemos la segunda edición el 30 de agosto en Uniclub con DJ Villa Diamante y artistas invitados y estamos preparando las primeras ediciones para Mendoza, Rosario y Córdoba. Me gustaría que eso creciera y se convirtiera en algo grande, en un movimiento con todas las bases en las que creo. La idea de la fiesta es que no tenga barreras de género.

Noticias: El patriarcado no sólo somete a las mujeres.
Preizler: Claro. En la FDP busqué que haya hombres también. Estamos todos en el mismo juego, los hombres también tienen esta cuestión de la condición social de ser hombres y la presión que eso conlleva. Y muchas veces nos olvidamos de las trans o drag queen o LGTB. Ya no hay dos géneros nada más, no podemos categorizar, cada uno vive lo suyo. ¡Somos tan diversos y tan distintos!


Valeria García Testa
@valgarciatesta
Fotos: Juan Ferrari.