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Política / 5 de septiembre de 2019

Los increíbles Todesca: padre macrista, hija K

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FAMILIA. Cecilia junto a Jorge Todesca, en uno de los cumpleaños de su padre.

El grito de Carlos Tuda se hace sentir. Es una orden, con tonada cordobesa: resistir. Las balas pasan por arriba, abajo, a los costados. “El negro Nano”, tiene, por unos minutos más, 25 años y es oficial primero de Montoneros. El joven comanda una unidad de siete personas que acaba de caer en una trampa mortal luego de “expropiar” un camión cerealero. El plan estaba por convertirse en otro éxito de “la Orga”, pero policías de la Unidad Regional de Tigre los emboscaron en un desvío de tierra en la ruta entre Campana y Cardales, y ahora disparan a matar. Los montoneros devuelven los tiros como pueden, pero es inútil, y la superioridad bélica de los agentes se hace notar rápido. Entonces Tuda se dirige a su tropa por última vez, y les pide que se rindan. Es su única carta, pero sale mal. Los policías acribillan a cinco militantes desarmados, mientras que dos logran escapar. Entre los muertos está Luis Bocco.

Su nombre de guerra era “el flaco Tito”. Hasta el 12 de abril de 1975, Bocco tenía 27 años, era profesor, sociólogo, y aspirante en Montoneros, el escalafón más bajo de la agrupación. Se había criado en la zona norte de Buenos Aires, donde conoció, en la secundaria, al que sería su mejor amigo hasta el último de sus días: Jorge Todesca, que para los setenta ya escalaba posiciones dentro del peronismo revolucionario. Mientras que Bocco se había volcado hacia la lucha armada, el actual titular del INDEC se mantuvo dentro de la Juventud Peronista, la cara política y visible de Montoneros, y para 1973 se convertiría en el segundo al mando de la Regional 1 de la JP. Todo el norte de la ciudad y del conurbano dependían directamente de Todesca.

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En algún momento de aquellos años, cuando el clima político se espesaba y los muertos de todos los bandos comenzaban a acumularse, Bocco le hizo jurar una promesa a la persona en la que más confiaba: si él caía en combate, su mejor amigo debía cuidar a sus dos hijos y a su mujer. Todesca aceptó el pedido con compromiso militante, y cuando ocurrió la “Masacre de Campana”, como la llamó el diario de la agrupación armada, “Evita montonera”, el hombre dio un paso al frente.

A partir de ese momento comenzaron a ocurrir eventos realmente inesperados. El primer suceso, quizás el menos sorprendente, fue que la democracia terminó su larga agonía y el país se sumergió en una sangrienta dictadura. En ese trajín, que incluiría un prolongado exilio en México a partir de 1976, Todesca se enamoró de Alicia, la viuda de su mejor amigo, con la que, 43 años después, sigue casado. Pero eso no es todo: Cecilia, la mayor de los dos hijos de Bocco, a la que adoptó y con la que lo une una excelente relación, se convirtió hoy en una de las economistas de referencia de Alberto Fernández, es su enviada ante el FMI, y probablemente tenga un lugar en un eventual gabinete. Es una historia de película.

Juventud maravillosa. Todos los Todesca prefieren mantener esta parte de su biografía en reserva. El economista, de hecho, aseguraba en una entrevista para NOTICIAS en 2017, en la que contaba que su pasado montonero había sido “su peor error”, que la mayoría del Gobierno “ni sabía” que él había tenido un lugar de relevancia en la lucha setentista. Cecilia, por otro lado, prefirió mantener el silencio para esta edición.

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Tiene lógica: aparte de la infancia difícil, y un largo juicio en los noventa para obtener el “Todesca” -el Código Civil no permitía ponerse primero el apellido del padre adoptivo-, hoy padre e hija están en bandos opuestos de la política. Ocurrió también durante el kirchnerismo, cuando Cecilia, economista destacada que para ese momento ya había ocupado un cargo senior en el FMI, era la jefa de Gabinete del Banco Central K, mientras que Todesca era uno de los blancos preferidos de Guillermo Moreno, en ese entonces secretario de Comercio. Hoy la política los vuelve a separar, aunque es un tema que suele aparecer en los asados, donde llegan a ser hasta 12, entre hijos -Jorge tuvo un varón con Alicia-,y nietos.

En las últimas semanas, sin embargo, hubo un farolito de ilusión que prometía cerrar la grieta: es que Fernández elogió repetidas veces a la gestión de Todesca en el INDEC, y hasta coqueteaba con la idea de ofrecerle continuar en su cargo. Pero esa intención parece que se dinamitó con un llamativo comunicado que sacó el INDEC, firmado por su titular, donde aseguraba que se iría del organismo en caso de ganar el K. Por ahora, los Todesca sólo van a compartir las cenas.