Martes 6 de diciembre, 2022

ARTE | 27-10-2022 18:42

Siempre hay una salida

“Laberintos”. Fundación Proa, Jueves a domingo, 12 a 19. Entrada $500; jubilados y estudiantes $300. En Av. Pedro de Mendoza 1929.

“Laberintos”, en Fundación Proa, apela a los visitantes por la proximidad emotiva que establece con ellos.“Laberintos”, en Fundación Proa, apela a los visitantes por la proximidad emotiva que establece con ellos. ¿Quién no enfrentó laberínticos dilemas alguna vez? Las curadoras Cecilia Jaime y Mayra Zolezzi eligieron obras de artistas y escritores nacionales e internacionales para reflexionar acerca de estas construcciones de suma complejidad, con un centro, senderos y encrucijadas. “Es curioso que el hombre construya un espacio para perderse”, escribió Jorge Luis Borges, figura clave en el relato curatorial.

Una impactante videoinstalación 360°, “LABIRINTI. Storia di un segno”, inicia el recorrido de la exhibición con una sucesión de maravillosas imágenes, mientras narra el origen del laberinto, con textos de Umberto Eco y Franco María Ricci. Comienza con el mito de Teseo y el Minotauro, sigue con el laberinto como símbolo religioso, luego lo ubican al interior del ser humano, hasta llegar “al laberinto de Internet, considerado el más grande del mundo”.

La ciudad como laberinto, en Sala 2, muestra estampas de la antiquísima y bíblica ciudad de Jericó, los grabados del siglo XVIII de Giovanni Battista Piranesi, reproducciones de imágenes de laberintos de Sandro Boticelli, Leonardo Da Vinci, en diálogo con obras de notables artistas contemporáneos como Edgardo Giménez, Xul Solar, León Ferrari, Pablo Siquier, Regina Silveira. En el centro, la transparente estructura circular de Dan Graham, está diseñada para que el espectador ingrese y se sienta atravesando un laberinto.

En Sala 3, el laberinto en la literatura y el cine presenta textos de Borges (ver recuadro), Eco, Cortázar y Mujica Lainez y la revista surrealista “Minotaure” fundada por André Breton, cuyas ilustraciones de tapa -de Duchamp, Ernst, Miró, Man Ray, Magritte, y otros- están exhibidas y cuyas fotocopias están a disposición de los espectadores para que puedan ver el contenido. La sala suma un auditorio para ver la recopilación de 35 minutos hecha por Ananda Rigoni Aller, con fragmentos de películas con laberintos, desde “Metrópolis” (1927) hasta “La isla siniestra” (2010).

La propuesta interactiva de Javier Bilatz en Sala 4 utiliza tecnología -laberinto digital modificado por cada visitante que lo enfrenta- e introduce la temática del laberinto en el cuerpo, con obras que remiten al cerebro humano, al laberinto del oído, al reflejo de uno mismo, de cada espectador cual Narciso en el agua, en el centro de la instalación de Michelangelo Pistoletto. Al final de la visita muchos habrán de coincidir con Adriana Rosenberg, presidenta de Proa, quien concluye que, ante los difíciles dilemas de estos tiempos, “es importante recordar que todos los laberintos tienen una salida, algunos, incluso dos”.

Galería de imágenes

En esta Nota

Victoria Verlichak

Victoria Verlichak

Crítica de arte.

Comentarios