Tuesday 21 de May, 2024

CIENCIA | 08-08-2023 06:30

Corazón y mujeres: 1 de cada 3 fallece por un trastorno cardiovascular

Hay un fuerte desconocimiento del peligro, aún entre profesionales de la salud. A los factores de riesgo comunes, las mujeres suman otros propios del sexo femenino, y aspectos psicosociales.

La enfermedad cardiovascular es la principal causa de muerte entre las mujeres: una de cada tres fallece por algún trastorno de este tipo, según las Estadísticas vitales publicadas por el Ministerio de Salud de la Nación. A pesar de esto, las mujeres reciben con menos frecuencia que los hombres asesoramiento o tratamiento preventivo, tanto en la Argentina como en otros lugares del mundo. Sin embargo, esa realidad no es la percibida por la población. Una encuesta realizada por especialistas de la Sociedad Argentina de Cardiología (SAC) en el año 2021 sobre una población de 3.338 mujeres consultadas, arrojó que el 62 por ciento de las encuestadas considera que la principal causa de muerte femenina es el cáncer, en especial, el de mama.

Es por eso que desde el área de Corazón y Mujer de la SAC se presentó un proyecto de ley en la Cámara de Diputados para que el 9 de octubre de cada año sea declarado como “Día Nacional de la Concientización de la Enfermedad Cardiovascular en la Mujer”. El objetivo es que esa jornada sea empleada para realizar campañas de concientización acerca de la necesidad de que las mujeres realicen controles cardiovasculares anuales y también para que los mismos cardiólogos tengan presente la situación. 

NOTICIAS dio a conocer la iniciativa en su edición impresa del 23 de julio pasado. El proyecto, avalado por el senador Eduardo Vischi (UCR), fue presentado oficialmente el 1ero. de agosto. El presidente de la SAC, Claudio Majul, comentó durante el acto que "cuando la sociedad y el Estado se unen, es la mejor manera de avanzar y para este proyecto se trabajó mucho en ese sentido porque es importante el reconocimiento de la toma de conciencia de las enfermedades cardiovasculares en la mujer".

Cardiopatías femeninas.

Verónica Lia Crosa, médica cardióloga directora del Área Corazón y Mujer de la SAC y una de las autoras de la iniciativa, explica a NOTICIAS que “la mujer tiene una forma muy distinta de enfermarse del corazón con respecto al varón. La atraviesan factores de riesgo que son propios del sexo femenino, pero también tiene otros ligados al género”. 

En el año 2006 la SAC hizo una encuesta en la que se le preguntó a mujeres cuáles consideraban que eran sus principales causas de muerte: más del 50% respondió el cáncer de mama o el cáncer de ovarios, es decir los  tumores ginecológicos, y un porcentaje muy bajo de mujeres consideró a la enfermedad cardiovascular. 

Quince años después de una gran cantidad de campañas y de investigaciones repetimos la encuesta con mucha más participación y lo que nos encontramos fue muy desalentador porque el 62 por ciento de las consultadas volvieron a responder que la principal causa de muerte serían los tumores ginecológicos. Seguramente esto tiene que ver con que los ginecólogos han hecho un gran trabajo de concientización para que la mujer se realice controles en ese sentido. Y muestra que nosotros no estamos llegando a la población objetivo. Por esto es que surgió este proyecto de ley de generar un día nacional de concientización sobre la enfermedad cardiovascular en la mujer”, describe Crosa, también interconsultora en cardio-obstetricia del Hospital Materno Infantil Ramón Sardá.

Cardiopatías femeninas.

Y agrega: “A pesar de todas las campañas que hacemos desde la comisión y junto a la Fundación, la mujer todavía subestima su propio riesgo. Sin embargo, las tasas de mortalidad son iguales a las del varón. La diferencia es que a nosotras nos atraviesan otros factores de riesgo que son exclusivos del sexo femenino y que no reconocemos. En consecuencia no los tratamos ni hacemos prevención”.

Múltiples peligros

¿Cuáles son los factores de riesgo propios de las mujeres? Por un lado, los que se comparten con el varón. Hipertensión arterial, tabaquismo, obesidad, sedentarismo, que de todos modos tienen en la mujer un impacto diferente. Estudios científicos indican, por ejemplo, que una mujer con diabetes tiene mucho más riesgo de tener un infarto que un hombre diabético. “Las mujeres somos más sedentarias porque se nos estimula mucho menos desde la infancia a incluirnos en actividades deportivas en general y se nos lleva a las actividades intelectuales con poca actividad física, entonces tenemos mucho menos adherencia al momento de hacer ejercicio”, reflexiona Crosa, a la sazón coordinadora del Consultorio de corazón y mujer del Instituto Argentino de Diagnóstico y Tratamiento (IADT). La hipertensión es un factor de riesgo importantísimo de la mujer. Sobre todo después de la menopausia. Lo mismo sucede con la hipertensión en el embarazo. 

Sin embargo, hay factores de riesgo que son propios del sexo femenino. Por ejemplo, las complicaciones del embarazo, haber tenido abortos a repetición o un feto muerto, o un parto prematuro, o diabetes gestacional por tener preclampsia o hipertensión vinculada el embarazo o tratamientos de fertilidad con mucha carga hormonal. Cualquiera de estas situaciones aumenta a largo plazo el riesgo cardiovascular de hipertensión, accidente cerebrovascular, insuficiencia cardíaca e infarto y muerte prematura cardiovascular.

Cardiopatías femeninas.

Siguen sumándose las situaciones peligrosas. “Algunos factores que no son únicos del sexo femenino pero que claramente tienen mayor prevalencia -advierte Crosa-. Por ejemplo el cáncer de mama, que también puede darse en el hombre pero que en las mujeres es mucho más frecuente. Además, los tratamientos oncológicos asociados a este cáncer tienen un impacto sobre el corazón. Lo mismo ocurre con las mujeres con enfermedades autoinmunes que también son mucho más frecuentes entre ellas: como generan un factor inflamatorio, éste se incrementa por el estrés que a su vez promueve el riesgo de sufrir enfermedad cardiovascular”. 

Recientemente se han reconocido los factores ligados al género en la mujer que tienen mucho más prevalencia, por ejemplo, los aspectos psicosociales. La mujer tiene mucha mayor prevalencia de depresión que el varón. “Además poseemos una distribución diferente en la corteza prefrontal y eso hace que el pensamiento en la mujer sea distinto al del varón: la mujer tiene la capacidad de pensar y de gestionar varias cosas al mismo tiempo y en simultáneo, esto es diferente a la estructura de pensamiento del hombre. La ventaja de esta característica es que le permite a la mujer anticipar y planear varias cosas en simultáneo. Pero el problema es que también termina siendo un factor de estrés que hace que a la mujer muchas veces le cueste desconectarse”, describe Crosa.

De hecho, es más frecuente que la mujer tenga trastornos del sueño. La  Sociedad Americana del Corazón reconoció recientemente que la falta de descanso es un factor de riesgo de la enfermedad cardiovascular. 

A todo esto se suma, dentro de la esfera psicosocial, el hecho de que las mujeres Cis y Trans están expuestas, a factores de riesgo ligados al género que generan altos niveles de estrés: violencia de género, inequidad laboral, falta de acceso a la educación, sobredemanda de roles, asignación de rol de cuidado de miembros del grupo familiar. 

Falta de conocimiento

A todo esto se le suma una subestimación enorme del riesgo, incluso a veces entre los propios profesionales de la salud. No es raro ver que cuando una mujer concurre a una guardia médica por un dolor de pecho se tiende a buscar señales de angustia y hasta de trastorno de pánico. 

“En general la mujer consulta más tardíamente y cuando lo hace hay desde el sistema de salud y una tendencia a la subestimación de lo que le ocurre”, afirma Verónica Crosa. Para culminar, está la diferencia en los síntomas: en las mujeres, un infarto puede no presentar los mismos síntomas que en los varones. 

“En la Facultad de Medicina se enseña el dolor típico, la opresión en el pecho como si un elefante nos estuviera pisando. Pero la mujer puede tener otras formas de presentación, por ejemplo dolor en la boca del estómago, sensación de molestia en la mandíbula como si sufriera angustia, y esto se relaciona con que sensaciones desagradables en la base del cuello o en el pecho. También puede haber molestias en los hombros o en la espalda, que suelen asumirse como consecuencia de estrés o de un esfuerzo. Se suman la falta de aire, las palpitaciones”.

También en caso de accidente cerebrovascular o ACV los especialistas notan diferencias. En la mujer muchas veces aparece el ataque isquémico transitorio previo a que se instale el cuadro definitivo.  Y pueda aparecer como una pérdida brusca de la visión muy transitoria o una situación de mareo o de vértigo o de inestabilidad en la marcha y de pronto un cuadro fuerte de lipotimia. 

 

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Andrea Gentil

Andrea Gentil

Editora de Ciencia, Medicina y Tecnología. Coordinadora carrera de Comunicación Digital, UNaB.

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