Martes 21 de septiembre, 2021

CIENCIA | 06-06-2021 14:24

Los polémicos certificados de inmunidad anticovid

La Unión Europea emitirá un aval para que las personas acrediten haber sido vacunadas contra el coronavirus o haber estado enfermas. Sus limitaciones y riesgos.

La vacunación contra el coronavirus, aunque incluso en países de mayor poder adquisitivo, vaya lenta, parece avanzar segura. Y con ella también viaja la esperanza de que, en la medida de las inoculaciones se vayan haciendo masivas, ayuden a reactivar sectores económicos devastados a lo largo de la pandemia, como por ejemplo el turístico, que cayó un 74% en el último año. En este sentido, el 20 de mayo, el Parlamento y el Consejo Europeo, conformado por los estados miembros de la Unión Europea, llegaron a un acuerdo para crear el Certificado Covid Sanitario Europeo, algo así como un 'pasaporte covid' o un 'certificado covid'.

El plan es que el documento ya esté en funcionamiento a finales del mes de junio para ya poder aprovechar la temporada de verano y permitir a quienes hayan sido vacunados, posean anticuerpos por haber enfermado de Covid o hayan dado negativo en un testeo reciente, puedan viajar a través de los 27 países del bloque sin enfrentarse a cuarentenas. Estará disponible en formato digital para llevar en el móvil, aunque quien lo prefiera en papel podrá solicitarlo en esa versión. Será gratuito para todos los ciudadanos de la UE y tendrá un código QR con el objetivo de evitar falsificaciones y acreditar que quien lo lleva es el titular. 

En el caso de las personas que hayan sido inoculadas, el documento detallará tipo de vacuna colocada, el lote concreto de la misma, cuándo se puso y si se trata de una primera dosis o del esquema completo de dos (en el caso de las vacunas que tienen ese requerimiento). Quienes pasaron la enfermedad, el dato que deberá constar será en qué momento obtuvo el alta médica. Y los tests de PCR para aquellos que ni estén vacunados ni hayan tenido la enfermedad no serán gratuitos sino que tendrán un costo. 

El 'pasaporte covid' será válido en todos los estados miembros de la Unión Europea y también serán aceptados por otras naciones: Islandia, Liechtenstein, Noruega y Suiza.

Los países que permitan el certificado no podrán aplicar cuarentenas u otras medidas restrictivas a los portadores del documento que hayan recibido las dosis completas de una vacuna aprobada por la Agencia Europea del Medicamento (EMA). Este listado incluye por ahora a las sustancias inmunizadoras desarrolladas por los laboratorios Pfizer/BioNTech, Moderna, AstraZeneca y Janssen.

Entonces, ¿qué sucede con los países que están vacunando con antígenos que no están aún aprobados por la EMA? Hungría, Eslovaquia y República Checa, por ejemplo, vacunan con la Sputnik V del Instituto Gamaleya (Federación Rusa). Hungría, inclusive, está aplicando la vacuna elaborada por el laboratorio chino Sinopharm

El documento aprobado por la comisión de la UE también permite incluir vacunas homologadas por la Organización Mundial de la Salud (OMS) como la desarrollada por el laboratorio Sinopharm. En estos casos, será cada Estado el que decida qué libertades se otorgan a los viajeros vacunados con estas sustancias. Hay países que ya hicieron saber sus preferencias: España y Francia no otorgarán el certificado a quienes hayan recibido vacunas no aprobadas por la EMA. Sin embargo, se espera que esto vaya cambiando a medida que el organismo sanitario europeo vaya aprobando otras vacunas: en el caso de la Sputnik V ya se están analizando los ensayos clínicos.

Inequidad y dudas

Ya a fines de abril el comité de emergencia de la OMS se había manifestado en contra de la existencia de un pasaporte inmunitario como el planteado por la UE y de cualquier otro similar. Y es que las vacunas no garantizan que los vacunados no contagien (hay estudios al respecto pero aún nada concluyente), y lo real es que la distribución de las dosis anticovid en el planeta es absolutamente desigual e inequitativa. Hay países que ni siquiera han aplicado una dosis de una vacuna. 

Por eso, el comité de la OMS enfatizó que “alienta encarecidamente a los Estados partes a reconocer que el requisito de prueba de vacunación puede exacerbar las desigualdades y promover una libertad de movimiento diferenciada”.

Además de los cuestionamientos éticos y de las dudas acerca de cuánto dura la protección otorgada por las diferentes vacunas y su acción ante las nuevas variantes del coronavirus pandémico, se suma el temor a la discriminación. Y, algo muy importante, el hecho de que en rigor de verdad vacunarse contra la Covid-19 no es obligatorio

No todos los países están de acuerdo con la utilización de estos pasaportes en Europa y es por eso que en la confección de este certificado verde de inmunidad las autoridades de la UE señalaron que el documento “no puede ser una condición que limite el derecho a la libertad de movimientos”. Y, además, aseguran que no va a implicar “en ningún caso” una exigencia para que los ciudadanos se vacunen.  

A esto se suma un gran pero: las mutaciones que dan lugar a la aparición de nuevas variantes de preocupación (preocupan por la cantidad de cambios y por los lugares del virus donde se ubican) y que son capaces de reducir la capacidad de neutralización o protección de las vacunas. Por otra parte, tampoco se sabe con certeza cuánto tiempo dura la acción de las vacunas y por ende, cuál es su periodo de validez. 

De hecho, el certificado covid de la Unión Europea tendrá una vigencia de solamente doce meses y no será considerada como un “documento de viaje”. En el caso de las personas que deban demostrar que ya estuvieron enfermas de Covid, podrán presentar un estudio con una antigüedad no mayor a 180 días. 

Pioneros

Con más de la mitad de sus 9 millones de habitantes ya inmunizados, Israel fue el primero en salir con la propuesta de un Green Pass (pase verde), con el que se puede ir a espectáculos, ir al gimnasio, pasar horas en la peluquería y circular por lugares muy concurridos. “¿Ha sido vacunado? Saque el Green Pass y vuelva a la vida normal ”, tuiteó el primer ministro Benjamin Netanyahu en febrero. Aunque los viajes internacionales por el momento siguen restringidos, los israelíes podrán con este sistema pasar en su casa la cuarentena obligatoria que deben cumplir al regresar al país, en lugar de en los hoteles designados por el gobierno. Para eso, deben llevar un brazalete electrónico, ya sea en la muñeca o en el tobillo, que rastrea su ubicación. “Es muy bueno ver que la vida vuelve. Pero tenemos que hacerlo gradualmente, siguiendo de cerca las estadísticas ”, enfatiza la infectóloga Galia Rahav, del Centro Médico Sheba, en Tel-Aviv.

En Dinamarca, la primera nación del continente europeo en adoptar tal sistema, el gobierno acaba de implementar el Coronapas, un certificado electrónico requerido incluso para ingresar a las tiendas.

En el Reino Unido, que pretende tener inmunizada a toda una población adulta a finales de julio, el sistema de salud comenzó a probar el funcionamiento y la eficiencia de la la emisión de un pase electrónico para los vacunados que deban concurrir a lugares que tengan una gran concurrencia de personas. Debido a las quejas recibidas por esta especie de vigilancia inmunológica, el primer ministro de Gran Bretaña, Boris Johnson, aclaró que los servicios esenciales y el transporte no requerirán el certificado. 

En los Estados Unidos, los gobernadores de Mississippi, Florida y Texas, han advertido que bloquearán todas y cada una de las resoluciones de esta naturaleza, porque creen que restringen las libertades individuales. 

El presidente Joe Biden descartó la posibilidad de la participación de la Casa Blanca, dejando la responsabilidad en los gobiernos estatales y municipales y en el  sector privado. El proyecto más avanzado del país es el Excelsior Pass del Estado de Nueva York, que desde marzo ha permitido el acceso de personas vacunadas o con prueba negativa a estadios, arenas, actividades religiosas y fiestas, siempre con restricciones atentos al espacio de cada lugar. 

Es importante recordar que ya en el 2020, luego de los primeros meses de pandemia, y cuando también se acercaba el verano europeo, se especulaba con un pasaporte de inmunidad para quienes hubieran tenido Covid-19. Nunca se pusieron en marcha. Las segundas y terceras olas dejaron en el olvido todo y los países pasaron del verano liberado a los confinamientos más cerrados. 

 

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Andrea Gentil

Andrea Gentil

Editora de Ciencia, Medicina y Tecnología. Coordinadora carrera de Comunicación Digital, UNaB.

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