Jueves 6 de agosto, 2020

CIENCIA | 05-07-2020 12:50

Los rebrotes de Covid obligan a estar en alerta constante en todo el mundo

El coronavirus vuelve a países en los que parecía controlado. Los casos de Alemania, Portugal, Israel, Corea del Sur y China. Entre las cuarentenas y las flexibilizaciones constantes.

Tomó solo cuatro meses llegar al millón de infectados por el coronavirus SARS-CoV-2, causante de la enfermedad Covid-19 en el mes de abril. Dos meses y medio más tarde, ya estamos sobre los 11 millones. Y todavía habría que sumar unos cuantos millones más, porque es imposible rastrear y testear a todas las personas con Covid-19. De modo que los números podrían ser al menos cinco veces más altos. Mientras tanto, lo dicen la mayoría de los científicos más reputados: el coronavirus pandémico llegó para quedarse por un largo tiempo. 

Por eso, advierten, los sistemas de salud de los países, y hasta de las provincias dentro de una misma nación, deben estar en estado de alerta permanente. En lugares donde los contagios por Covid parecían estar controlados, nuevos brotes van apareciendo de manera sistemática. Por ahora, el mejor remedio (a falta de vacunas y de drogas antivirales) es la rápida detección de las personas contagiadas, sumada al rastreo y aislamiento de sus contactos estrechos. A eso apuntan las estrategias de los países en los que, luego de relajadas algunas medidas de aislamiento físico y social, vuelven a experimentar brotes en provincias, ciudades y hasta barrios puntuales. 

A inicios de esta semana, el director general del organismo sanitario internacional, Tedros Adhanom, advertía: “Todos queremos que esto termine. Todos queremos seguir con nuestras vidas. Pero la dura realidad es que ni tan siquiera estamos cerca del final. Aunque muchos países han hecho algunos progresos a nivel global, la pandemia de coronavirus en realidad se está acelerando”. En apenas cinco días se han acumulado un millón de casos nuevos, lo que muestra hasta qué punto la curva de infecciones sigue ascendiendo, con los focos más graves en Brasil, India y los Estados Unidos.

Luego de un mayo en el que muchos países fueron relajando sus cuarentenas y restricciones parciales (según fuera el caso), junio llegó con rebrotes en diversos lugares del mundo. En Alemania, por ejemplo, se dispararon los números de contagios y la velocidad de multiplicación de los mismos, por lo que se teme que se tenga que volver atrás en el aislamiento. A mediados de mes las autoridades sanitarias decidieron restablecer medidas de restricción en el estado de Renania, luego de que un grupo de trabajadores de un frigorífico se contagiaran en sus puestos de trabajo y los casos se reprodujeran hasta superar los dos mil.
Los siete mil trabajadores del lugar fueron puestos en cuarentena y se impusieron limitaciones en la cantidad de personas que pueden reunirse en público, además del cierre de cines, gimnasios y bares. 
Portugal también está reinstalando medidas de limitación de circulación y reunión, en Lisboa, su capital, a partir del aumento de los casos nuevos. 

Asia

En Beijing tuvieron que endurecer las medidas de aislamiento luego de un nuevo brote. La ciudad, que ya había pasado 57 días en los que las únicas infecciones correspondían a ciudadanos que regresaban de otros países, comenzó con un brote centrado en un gran mercado. Al lunes 29 de junio, ya se habían registrado 311 casos, en apenas dos semanas. Numerosos vecindarios fueron puestos en aislamiento, se limitaron los viajes y se lanzaron testeos masivos. 

También hay un pequeño brote en una ciudad ubicada a 150 kilómetros, y las autoridades chinas decidieron colocar ordenar el aislamiento de casi 400.000 personas. Únicamente los trabajadores esenciales están autorizados a dejar sus casas y un solo miembro de cada hogar tiene permitido salir una vez al día a hacer compras indispensables. La cantidad de casos: 18. 

Otro país con rebrotes esporádicos primero y constantes ahora es Corea del Sur, que el 6 de mayo había relajado sus medidas de prevención debido a que los nuevos contagios estaban estables y muy bajos. Pero el gobierno volvió a endurecer controles a principios de junio, después de brotes focalizados en bares, depósitos, empresas, iglesias, clubes, con un promedio de 50 nuevos casos diarios. Se reimpuso el rastreo de posibles contagios a través de smartphones.

En Israel la situación del coronavirus parecía bajo control, luego de un manejo que fue puesto como uno de los mejores ejemplos de contención. Los primeros dos casos en el país se registraron el 21 y el 23 de febrero y las restricciones de viajes procedentes de zonas con circulación del coronavirus SARS-CoV-2 comenzaron enseguida. También la cuarentena obligatoria para quienes llegaran al país, y el rastreo de contactos a través de smartphones. 

“Con la movilidad muy reducida, Israel tuvo un pico de casos a las dos semanas de decretada la cuarentena estricta. Luego, la movilidad se mantuvo al mínimo y los casos comenzaron a bajar”, explica Santiago Olszevicki, becario en la Facultad de Ciencias Exactas de la Universidad de Buenos Aires en bioinformática-. Esto motivó una serie de medidas de reapertura durante el mes de mayo. Primero algunas actividades comerciales, luego shoppings y ferias. Posteriormente retornaron las clases, los museos y la actividad religiosa. La movilidad se normalizó”. 

Hasta que a principios de junio reaparecieron los casos y un brote. Con un promedio de entre 400 y 500 pacientes nuevos por día, cifras que no se ven desde principios de abril, el primer ministro Benjamin Netanyahu propuso a su gabinete votar la opción de volver a imponer regulaciones, como por ejemplo limitar la cantidad de personas en las reuniones, mientras la Sociedad Israelí de Enfermedades Infecciosas advertía que “el país está a punto de perder el control del virus”. Dijo entonces Netanyahu: “Los países que han eliminado las restricciones están volviendo a ellas. Ya hemos visto en otros lugares que no se trata de salud ni de economía, porque el daño grave a la salud también es una herida muy grave para la economía".

Oceanía y África

Australia había suavizado los controles, iba bien, con pocos casos diarios, pero en la última semana el gobierno salió a recomendarle a un millón de personas de Melbourne, la segunda ciudad más importante, que permanecieran en sus casas luego de dos semanas de aumentos constantes de contagios. El brote fue alimentado por la falta de cumplimiento a las normas de distanciamiento físico y social, a partir de reuniones familiares y cumpleaños extremadamente concurridos. La ciudad está en la provincia de Victoria. Para poder controlar la expansión, el gobierno llamó a 70 miembros del personal de la Fuerza de Defensa de Australia, solicitándoles que ayudaran a las autoridades desde el punto de vista logístico en los testeos masivos que ya se están realizando. 

Nueva Zelanda, país ejemplo menos de cincuenta muertes y alrededor de 1.500 contagios, llegó a estar libre de nuevas infecciones durante 25 días. Hasta que las personas volvieron a enfermarse luego de la llegada de dos mujeres procedentes del Reino Unido, que además tuvieron contacto cercano con 320 personas. La primera ministra del país, Jacinda Ardern, le encargó a los militares la vigilancia de fronteras y de los centros de cuarentena abiertos en el país, debido a que las mujeres habían recorrido 650 kilómetros sin terminar su período de cuarentena y sin ser controladas en ningún momento. 

Ya en otro continente, el ministro de salud de Sudáfrica advirtió que se espera que el aumento actual de casos en el país aumente rápidamente en las próximas semanas y que existe el riesgo de que tal crecimiento lleve a los hospitales al límite. El ministro de Salud, Zwelini Mkhize, dijo que el aumento actual de las infecciones proviene de personas que "regresaron al lugar de trabajo".

Durante un reciente webinar sobre Covid-19 entre la OMS y la Federación Mundial de Periodistas Científicos del que participó NOTICIAS, surgió la pregunta del millón: ¿Cuándo piensan que va a terminar esto? Soumya Swaminathan, Científica en Jefe del organismo fue contundente: “No hay nada que deseara responder más. Todo depende del comportamiento del virus y de cómo actúen los gobiernos y las poblaciones. Los científicos están haciendo mucho: tenemos 220 candidatas a vacunas, de las cuales 15 están en ensayos clínicos y tres en la tercera fase de ensayos clínicos. Debemos esperar a la ciencia y no podemos predecir. Mientras tanto, es necesario continuar con las medidas de prevención y con las investigaciones”.

Clases restringidas

Si ponemos el foco en el sector educativo, encontramos que el 92% de los países mantenían cerrados todos los niveles al iniciar el mes de abril. Dos meses después algunas naciones empezaron a relajar sus medidas estableciendo criterios diferenciados de acuerdo con el nivel educativo. Esto sucedió especialmente en Europa y Asia cuando ya habían pasado los picos de contagio, debido a que fueron las primeras regiones afectadas por el virus. No obstante, de un análisis global se desprende que prácticamente no hay países donde se haya normalizado la actividad educativa. Al 1 de junio, más de 130 países mantenían todavía cierre de escuelas y universidades y otros 50 seguían con ciertos niveles cancelados, de acuerdo con estudios de Ocipex, Observatorio de Coyuntura Internacional y Política Exterior. En Israel, por ejemplo, apenas dos semanas después de haber reabierto las escuelas, tuvieron que volver a cerrarse. En una sola, por ejemplo, fueron detectados 130 casos confirmados. 

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Andrea Gentil

Andrea Gentil

Editora de Ciencia, Medicina y Tecnología. Docente.

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