Wednesday 29 de May, 2024

CLáSICA | 19-03-2023 00:42

Del impacto al tedio

“Resurrección”, espectáculo de Romeo Castellucci sobre la Sinfonía N°2 de Gustav Mahler. Con la Orquesta Filarmónica de Buenos Aires y el Grupo Vocal de Difusión. Solistas: Jaquelina Livieri y Guadalupe Barrientos. Dirección musical: Charles Dutoit. Dirección, escenografía, vestuario e iluminación: Romeo Castellucci. Apertura de la temporada del Teatro Colón. En La Rural.

ElTeatro Colón abrió su temporada de una manera a todas luces inusual, fuera de su propio edificio, en el Pabellón Ocre de La Rural, como parte de la iniciativa “Colón en la Ciudad”. Conmemorando los cuarenta años de democracia, se eligió presentar en ese ámbito un espectáculo del director italiano Romeo Castellucci, figura notable de la escena teatral europea.

“Resurrección” toma la Sinfonía N°2 de Gustav Mahler y plantea un desarrollo escénico a lo largo de esa obra monumental estrenada en 1895. En la propuesta de Castellucci, la orquesta, el coro y las solistas se ubican en un foso. El amplio escenario está cubierto por toneladas de tierra. Un caballo blanco recorre el terreno y, ante la alarma de su dueña, descubre lo que parecen ser restos humanos. Cuando la sinfonía empieza a sonar, llegan agentes de la ACNUR, el Alto Comisionado de la ONU para los refugiados, quienes a lo largo de los cuatro primeros movimientos de la obra de Mahler, se dedican a desenterrar cadáveres, a colocarlos sobre sábanas blancas y, por último, a retirarlos en camionetas. La escena puede aludir a cualquiera de las tantas atrocidades de la humanidad, con víctimas despojadas de su identidad. En nuestro país, nos remite irremediablemente al horror de los desaparecidos en la última dictadura.

La exhumación continúa durante casi una hora. Aquello que inicialmente podía impactar y conmover, pronto se torna tedioso. El carácter reiterativo de la escena la vuelve rutinaria y fría. Por otra parte, la acción se desarrolla junto con la Sinfonía de Mahler, pero Catellucci no parece haberse interesado en buscar una cohesión entre ambas. Las dos obras corren por carriles paralelos durante casi la totalidad de su desarrollo. Escenificar una sinfonía, creada para ser escuchada, puede ser una propuesta atractiva. Pero “Resurrección” parece buscar únicamente el impacto para luego diluirse en la rutina, mientras la gloriosa música de Mahler sostiene el espectáculo.

La realización musical debe haber sido notable, con un director de la talla de Charles Dutoit. Sin embargo, la amplificación impidió apreciar plenamente el resultado y opacó varios pasajes con estridencias y sonidos empastados. Pese a todo, la orquesta logró mostrar su habitual solvencia y tanto el coro como las solistas brindaron sólidas actuaciones.

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Margarita Zelarayan

Margarita Zelarayan

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