COSTUMBRES | 12-10-2019 07:42

Tendencias: las piedras visten a la moda

En busca de energía positiva, las celebrities se vuelcan a estos elementos en forma de accesorios como objetos de terapia y culto.

Existen desde hace millones de años. Nacieron durante la primera evolución de la Tierra, y fueron testigos de todo cambio geológico. Sin embargo, no hace tanto que el público común comenzó a prestarles atención. Si bien siempre existieron joyas con piedras, hace un tiempo que los cristales volvieron a escena gracias a un supuesto poder energético. Desde entonces, se multiplican los emprendimientos que las ofrecen, buscando educar sobre sus distintas propiedades y usos. En un mundo cada vez más digital e intangible, son muchos los que optan por volver al origen y abrazar las piedras en busca de equilibrio y protección.

Punta de lanza. No hay un momento preciso en el que pueda inscribirse el nacimiento de esta tendencia, aunque hacia los 70 los hippies ya mostraban interés, inspirados por las filosofías medicinales orientales. Más cerca en el tiempo, en 2017 The New York Times comenzó a hablar de “la fiebre del cristal”, en coincidencia con un creciente interés por la espiritualidad y las prácticas curativas en el mercado del bienestar de lujo. Otro punto claro de quiebre podría marcarse en 2018, cuando la empresaria e influencer Kim Kardashian lanzó su línea de perfumes inspirados en los cristales y la colección se agotó en horas. Ella se hizo fanática después del asalto que sufrió en París en 2016. Dice que encontró en los cristales una fuente de calma.

Otras celebrities internacionales que se sumaron al movimiento son Katy Perry, Victoria Beckham, Kylie Jenner, Bella Hadid y Adele. En tanto Gwyneth Paltrow, promotora de una vida más sana, armónica y sustentable desde su sitio y compañía de cosméticos Goop, es otra gran abanderada de la causa. En Estados Unidos la demanda de cristales y piedras preciosas se duplicó en los últimos tres años, y las importaciones de cuarzo se duplicaron desde 2014. En nuestros lares, en tanto, figuras como Dolores Barreiro, Florencia Fabiano, Nicole Neumann, Inés Berton y Marcela Tauro son algunas de las que han manifestado tener siempre a mano sus piedras.

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Inmersos en la vorágine de la fama, no causa sorpresa que las celebrities se hayan alineado con este movimiento que promete paz espiritual, buena energía y sobre todo protección frente a los males del mundo. Por eso mismo, fueron la punta de lanza para disparar la tendencia. Lo que le siguió fueron los influencers, que también tomaron la posta y comenzaron a pregonar sobre el rubro.

“Hay personas muy carismáticas y que además se toman el tema muy en serio y aprovechan sus dones para transmitir mensajes de luz acompañados del uso de todos estos elementos sagrados”, apunta Agustina Brun, creadora de la tienda Chamanika, desde donde busca “difundir y acercar a la vida cotidiana de las personas hábitos espirituales y objetos sagrados simples para que puedan mejorar su calidad de vida en un contexto urbano, posmoderno hiperestimulado y artificial”. Para ella, en este camino de los cristales los influencers pueden convertirse en verdaderos guías o facilitadores, para que el resto pueda aprender a manejar su energía y despertar sus saberes ancestrales.

Promesas y razones. Si bien no existe base científica que avale este interés, muchos apelan a sus millones de años en el planeta para explicar su poder e información, ya que se asegura que retienen data sobre todo aquello a lo que han sido expuestos (sea patrones del clima a lo largo de los siglos o la sabiduría de una ceremonia ancestral), y que proveen estos conocimientos mediante el contacto.

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“Los cristales actúan en nuestro campo áurico -influyen en nuestra energía-, y a medida que van pasando los minutos comienzan a actuar en la mente y el físico. Llevar un cristal o tenerlo cerca hace que nuestros cuerpos comiencen a armonizarse y también a despertar la capacidad de autosanación que tenemos como seres humanos”, explican Melanie Asprea y Damián Olmedo, del emprendimiento Alma Ancestral.

Así, el cristal proporcionará la energía para regenerar la propia, produciendo una frecuencia vibracional que logrará mejorar la calidad de vida. En palabras de Brun, “los cristales sirven para armonizar, proteger, limpiar, potenciar nuestros dones, apaciguar los miedos, calmar la mente y abrir el corazón”. Creer o no es la cuestión. Pero quedan bonitos.

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¿Cómo lograr todo esto, según los iniciados? Teniéndolos cerca, sea en contacto directo con la piel mediante alguna pulsera o colgante, como amuletos en la billetera o cartera o en lugares estratégicos de los espacios cotidianos, por ejemplo en umbrales o bajo la almohada. A la vez, es necesario limpiarlos regularmente, para evitar que la energía –dicen- se “estanque” en ellos. Y de hecho se dice que es mejor no dejar que otras personas toquen nuestros cristales personales (y si sucedió, limpiarlos de inmediato).

Esta limpieza puede producirse enterrándolos en la tierra -una forma de devolverlos a su origen para que se recarguen-, lavándolos con agua con sal -aunque hay que tener cuidado, pues no todos pueden mojarse-, dejarlos a la exposición de la luna y limpiarlos con un trapo suave y alcohol, entre otros métodos de la liturgia cristalera.

“El efecto de uso de un cristal puede sentirse como un fluir más natural de las cosas. Como si se diluyeran las trabas y se abrieran posibilidades nuevas”, sintetiza Brun. En este sentido, las razones del interés del público son el estrés, la ansiedad y la necesidad de descansar mejor. “Le siguen la ma/paternidad, las relaciones amorosas, los duelos y las ganas de despertar la intuición, y en especial la protección de energías negativas”, detallan Asprea y Olmedo. Un poco como un reemplazo a la clásica pulserita roja en la muñeca, en todo género y edad los cristales son buscados para protegerse de las malas influencias externas.

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Para Patricia Kachuk, creadora de la Escuela Mística y Cristales (una de las pioneras, nacida en 2001), el objetivo fue transmitir cómo las energías de los cristales pueden ayudar a trabajar las emociones que se enquistan en el cuerpo generando síntomas o enfermedades, y a partir de eso realizar un profundo camino de sanación. Así, en Mística y Cristales notan que se acerca gente que busca un crecimiento interior y una expansión de sus potenciales.

Los cristales son herramientas que la Madre Naturaleza nos provee para hallar dentro nuestro las respuestas que necesitamos descubrir. El reino mineral actúa como llave abriendo puertas para ese ‘darse cuenta’ de aquello que necesitamos descubrir como propósito de vida espiritual, o para la realización personal”, expresa Kachuk.

En tiempos híper tecnologizados, cada vez son más los que buscan reconectarse con la humanidad y el planeta. Para muchos los cristales son una manera de lograrlo.

por Vicky Guazzone

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