CULTURA | 20-11-2019 12:00

Descubriendo a Mavis Gallant, una maestra de maestras

La autora canadiense es traducida por primera vez en Argentina. Margaret Atwood y Alice Munro la cuentan entre sus referentes. Feminismo pionero.

En la vida de muchos escritores y escritoras llega el momento clave en el que hay que decidirse a apostar todo por la literatura, con el riesgo a las complicaciones materiales que eso puede traer. Ahora bien, el caso de Mavis Gallant es paradigmático: a los 28 años se divorció y se puso la ambiciosa meta de estar a los 30 viviendo enteramente de su escritura. Si para esa edad no lo conseguía, quemaría y destrozaría hasta la última hoja. El reconocimiento la encontró al filo de no cumplir su meta, cuando The New Yorker le aceptó la publicación de un cuento.

Nacida en Montreal, Canadá, en 1922 y fallecida en 2014 en París, Francia, la autora llega a la Argentina por primera vez luego de una circulación escasa de sus libros. Traducida por Inés Garland, Gallant ofrece a los lectores una prosa fluida e inteligente, en donde los personajes pueden decir mucho con escasez de palabras. Gestos, frases y acciones son las que van a motorizar las historias de Los cuentos de Linnet Muir, selección de relatos publicados por Eterna Cadencia, en los que las historias muestran la juventud y la infancia como una época clave para toda condición humana. A pesar de estar ambientados en la mitad del siglo XX, la actualidad de los relatos es sorprendente.

Me maravillaron su inteligencia y su profundidad, la manera en que se deja ir en las digresiones con una fluidez encantadora y cuando uno llega al final se da cuenta de que ella nunca perdió el rumbo, siempre supo dónde iba. Ese lugar adonde iba es de una emocionalidad arrasadora”, señala Garland a NOTICIAS. La escritora de Con la espada de mi boca (Alfaguara, 2019) cuenta que llegó a la obra de la autora canadiense gracias a Leopoldo Brizuela, fallecido en mayo de este año. “Leo era un gran lector, le gustaba especialmente leer libros escritos por mujeres y coincidíamos mucho en nuestros gustos. Intercambiábamos nuestros cuentos favoritos de Gallant”, recuerda Garland. 

En esa dirección, ambos escritores argentinos mantenían largas conversaciones sobre los cuentos de Gallant, sobre todo el clima de las década de los 40’ y 50’, teñidos por la Segunda Guerra Mundial y sus efectos. Si bien Brizuela no pudo ver el libro publicado, tuvo un rol importante para que este fuera realidad. Rememora Garland: “Llegó a leer la traducción de ‘El doctor’, aunque no en su versión definitiva, y celebró desde el primer momento la iniciativa. Me mandó ‘Con V mayúscula’ que era un cuento que yo no conocía y que tiene a Linnet Muir como protagonista”.

Un rasgo a destacar es que Los cuentos de Linnet Muir es un libro que surge de la selección de la propia Garland, reuniendo a los relatos que tienen a esa suerte de alterego literario de la escritora canadiense. “Amé el personaje de Linnet Muir, su soledad y abandono y su ineficaz sistema de defensas” comenta Garland a esta revista. En ese sentido, la propia Gallant se refirió a su personaje afirmando que no era ella misma, pero sí “una especie de síntesis de lo que alguna vez ella fue”. 

Mavis Gallant

Maestra de maestras. Entre las escritoras anglosajonas que la mencionan como referente, se pueden encontrar nombres de la talla de Margaret Atwood, Alice Munro y Joyce Carol Oates. “En mis primeros años como escritora, me tropecé con sus relatos en The New Yorker, y quería ser ella”, señaló la autora del celebrado El cuento de la criada. Munro, por su parte, la destacó como “una maravillosa escritora de cuentos y una influencia constante y esperanzadora en mi vida”. 

Su influencia no es solo literaria: antes de dedicarse de lleno a la escritura, ejerció el periodismo. Al igual que muchas mujeres de su época -y algo que se sigue denunciando en la actualidad- Gallant cobraba la mitad que sus compañeros varones en el trabajo. Ella se encargaba de trabajar la mitad del tiempo y la otra para fugarse a la biblioteca para aprovechar a leer. 

“La forma en que eligió seguir su deseo de escribir hasta las últimas consecuencias es también un ejemplo que debe haber impactado en otras mujeres, reflexiona Garland, quien concluye: “Carol Oates la reconoce como su maestra. También influyó la escritura de los excelentes cuentos de Jumpa Lahiri que la admira y escribió uno de los prólogos de sus libros. Tiene muchos fans entre los escritores de lengua anglosajona y no es de sorprenderse, Mavis Gallant, es una maestra para cualquiera que se interese en el arte de la escritura”.

 

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Gustavo Yuste

Gustavo Yuste

Periodista de Cultura

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