Monday 22 de July, 2024

CULTURA | 13-06-2024 20:54

¿Es aún posible hacer cine?

La nueva película de Nanni Moretti, Lo mejor está por venir (Italia, 2023), explora la tensión entre el cine tradicional y las demandas del capitalismo de plataformas, planteando el interrogante de si el verdadero cine ya es una utopía.

“¿Es aún posible el cine?”. Esta es la pregunta que revolotea la nueva película de Nanni Moretti, Lo mejor está por venir (Italia, 2023). La trama explora la vida de Giovanni, un director de cine consagrado que está a punto de grabar su nuevo proyecto. Pero Giovanni, protagonizado por Nanni Moretti, tendrá que transitar distintas vicisitudes, profesionales y personales, para realizar su película. El film dentro del film se concentra en la figura de Ennio, encarnado por Silvio Orlando, el director de L'Unità, el diario del Partido Comunista Italiano, durante la década del cincuenta. La redacción se sitúa en un pequeño barrio romano al cual llega el circo de Hungría. Pero luego de su arribo, estalla la revolución estudiantil en Budapest, insurrección que fue violentamente reprimida por la Unión Soviética. Ennio se encuentra ante un dilema: mantenerse leal al Partido o condenar semejante atropello desde el periódico.

En una de las primeras escenas, vemos a un grupo de vecinos agrupados en la calle del barrio festejando la llegada de la luz eléctrica. Ennio es quien toma la voz y en off Moretti nos adelanta: “Como sabemos, el protagonista de la película es Ennio, el director de L'Unità, el periódico del Partido Comunista”. ¿Pero quién es verdaderamente el protagonista en este film? ¿Ennio, Giovanni o el mismo Moretti? Hay en la película una continuidad simbólica entre los directores: Nanni es Giovanni y Giovanni es Ennio. En una entrevista para Films in Frame durante el lanzamiento de la película en Cannes, Moretti confiesa: “Eso ha sido parte de mi obra desde el comienzo: burlarme de mí mismo, utilizar la auto ironía. Es una manera de contarme a mí mismo”. Como el director del periódico comunista, el cineasta desdoblado se enfrenta a la pregunta de qué hacer ante lo nuevo. La película reflexiona sobre el miedo al cambio y la tendencia de los individuos a aferrarse a la tradición, a los rituales, a lo que siempre funcionó y que los hace sentirse seguros. El terror a lo nuevo nos detiene y como antídoto denunciamos que el mundo vive equivocado, que el presente es idiota y superficial. Este pesimismo funcional les permite a Giovanni y a Ennio ponerse el traje del guardián de los valores puros de cine o del partido, pero lo que, a la vez, los mantiene estancados.

El éxito de su nueva película dependerá de si todo se hace igual a como se hizo en el pasado: debe ver Lola (1961) con su familia, todo el equipo debe cantar la misma canción antes de comenzar la grabación, él mismo debe dar vueltas en círculo por alguna plaza de la ciudad en la que filma y en el set no se deben usar zapatos con el talón al descubierto, entre otras mañas. Los rituales son la garantía de su victoria, sea en su trabajo, sea en sus relaciones personales. Pero todo parece conspirar en su contra: su hija no desea ver la película con él, los actores no siguen sus órdenes, su esposa ya no produce sus películas y quiere el divorcio y el financiamiento no aparece para un proyecto que parece no interesar a nadie.

Pero hay una cuestión de fondo. ¿Es posible hacer verdaderamente cine en el capitalismo de plataformas? La era de las nuevas tecnologías ha permitido la recopilación masiva de datos de comportamiento, lo que posibilita la creación de perfiles de consumidores y la predicción de sus actuar futuro. En el cine contemporáneo, las películas y series se producen basándose en la medición de los estímulos y reacciones que los espectadores tuvieron ante otras producciones. Antes de cierta cantidad de minutos debe haber un giro narrativo para mantener la atención de los usuarios, luego debe haber un momento “what the fuck” y así cada paso es cuidadosamente programado para asegurar que el contenido sea exitoso en 190 países y rentable para los inversores. La homogenización, previsibilidad y superficialidad están al orden del día. Por ejemplo, la esposa de Giovanni produce una película de acción que él considera banal y únicamente diseñada para ser un éxito de taquilla. Ante los ojos del conservador director, no es más que el fusilamiento del cine.

Giovanni (¿Nanni?) y Ennio se aferran mientras pueden a las viejas fórmulas en un mundo que cambia rápidamente frente a sus ojos. ¿Es posible un comunismo sin la Unión Soviética? ¿Es posible el “verdadero” cine en el capitalismo de plataformas? Tal vez aún lo mejor está por venir…

*Mateo Belgrano es Dr. en Filosofía, Magister en Historia del Arte y becario del CONICET. Hace divulgación sobre Filosofía y Arte en @elcitrico_

 

por Mateo Belgrano

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