Domingo 26 de septiembre, 2021

CULTURA | 26-07-2021 15:27

Eva Perón y una desconocida relación con Bolivia: revolución, exilio y homenajes

La esposa del General es célebre en el país vecino. El dinero que envió durante el levantamiento de 1952 y el espionaje de la CIA. La escuela que lleva su nombre.

Las tortas están arriba de una mesa y son por lo menos quince. Todas están pintadas, igual que las guirnaldas, los globos y las banderas que recorren el techo, de celeste y blanco. Es fin de año y, como siempre que llega ese momento en la escuela, el patio se convierte en el hogar de una gran fiesta. Evita observa toda la escena desde un lugar privilegiado: está pintada en el piso, exactamente en el centro de ese espacio multiuso, y también en un gran flyer sobre el que se agrupan los profesores y directivos. Podría ser un colegio más de cualquier lugar de Argentina, si no fuera porque cuando la hora es la señalada entran decenas de estudiantes bailando al compás de un tradicional folklore boliviano y vestidos para la ocasión. La “Unidad Educativa Eva Perón”, ubicada en el centro de la ciudad de El Alto, pegada a La Paz, está despidiendo a los alumnos que se egresan.

¿Cómo llegó la esposa de Juan Perón a darle nombre a una populosa escuela boliviana? Es una historia prácticamente desconocida, casi tanto como el contexto en el que está envuelta: la revolución boliviana de 1952 que tuvo, por profundidad y características, rasgos que la podrían asemejar con la que ocurrió en Cuba siete años después. En ese berenjenal de la historia ella tuvo un rol clave, enviando dinero y asistencia para financiar el levantamiento que terminó con una sangrienta dictadura. A 69 años de su muerte, en un momento donde el vínculo entre ambos países vuelve a estar en agenda, no sólo de este lado de la frontera se recuerda a Eva.

Eva Perón y Bolivia

Es verdad que ella tuvo su primer paso por Bolivia años antes del levantamiento del Movimiento Nacionalista Revolucionario (MNR). Fue en 1947, en una visita junto a Juan Perón al entonces presidente Enrique Herzog. Cuentan las crónicas que hubo dos momentos destacados de la Primera Dama en aquella gira: cuando Herzog, en Yacuiba, la condecoró con la “Gran Cruz del Cóndor de los Andes” por los 40 mil pesos que ella donó para la construcción de una escuela, y luego otro episodio, más tenso, en la frontera con Salta. Allí estaba repartiendo insumos y medicamentos cuando un grupo de argentinos se acercó para quejarse de que Eva ayude a los bolivianos antes que a ellos. Dicen que esa mujer se enojó mucho. “Ellos también son nuestros hermanos”, dice la leyenda peronista que fue la respuesta de la Primera Dama.

Pero la historia tomaría otro color apenas cuatro años después. En 1951 un golpe militar desconoció las elecciones que consagraban presidente a Víctor Paz Estenssoro y en Bolivia comenzó una dictadura. Estenssoro encontró refugio en Buenos Aires, gracias a la mediación de Perón -hecho en el que algunos buscaban semejanzas cuando Alberto Fernández le dio asilo a Evo Morales-, y los lazos entre el peronismo y el grupo nacionalista boliviano se acercaron. Incluso, como cuenta el ex embajador en Bolivia, Carlos Piñeiro Iñíguez, en su libro “Pensadores lationamericanos”, la presencia del escritor cochabambino Carlos Montenegro, uno de los ideólogos del MNR, fue de vital trascendencia para el entonces Presidente. Dice Iñíguez que Perón cobijó a Montenegro -quien además se hizo íntimo amigo de Carlos Jauretche y se acercó a Forja-, le dio un despacho en la Casa Rosada y sería, según el diplomático, el autor de la frase, y luego del discurso, de “Braden o Perón”. El embajador norteamericano, célebre en la liturgia peronista, había sido antes cónsul en La Paz, donde se había ganado la enemistad de Montenegro.

Eva Perón y Bolivia

Pero el vínculo entre ambas corrientes se afianzó en abril del año siguiente. Ahí estalló la revolución contra la dictadura militar en Bolivia, levantamiento que terminó con una victoria del MNR, y el establecimiento de un orden transformador en aquel país: se nacionalizaron todas las minas -la gran rama de esa economía-, se disolvieron las Fuerzas Armadas para reemplazarlas con un Ejército Revolucionario, se le dio el voto por primera vez a los campesinos y campesinas, y se estableció la educación pública, entre otras decisiones. En este proceso fue clave el apoyo de Eva: a través de su Fundación envío dinero, medicamentos e insumos para sostener al levantamiento. De hecho, en el informe “25X1A” de la CIA, -catalogado como “top secret y desclasificado en el 2019-, da cuenta de que el organismo estadounidense estudió el apoyo de la esposa de Perón a los bolivianos. Ahí la CIA da detalles de las reuniones entre un enviado del MNR y otro de Eva donde se “prometieron fondos” para que los usen en Bolivia.

Desde entonces Evita es una figura reconocida en el país vecino. Cuando murió, un 26 de julio pero de 1952, a una calle en La Paz se le cambió el nombre para que lleve el suyo. Y en 1955 se creó la escuela en El Alto. “Se eligió este nombre por la connotación y el desprendimiento que desplegó ante la gente humilde de ese entonces doña Eva Duarte de Perón”, le dice a NOTICIAS su director, Germán Rodrigo Quenta Cruz. Todos los días como hoy la recuerdan.

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Juan Luis González

Juan Luis González

Periodista de política.

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