Saturday 20 de April, 2024

CULTURA | 25-02-2024 16:02

Historia de una idea: el origen del libertarianismo

El filósofo y escritor Luis Diego Fernández describe al presidente Javier Milei como un paleolibertario criollo. Populismo de derecha versus Republicanismo. De Murray Rothbard a Carlos Saúl Menem.

Desde que Javier Milei irrumpió en la escena mediática, autores como Murray Rothbard y conceptos como el libertarianismo comenzaron a circular por la conversación pública. Se trata de una suerte de paroxismo del liberalismo clásico, una hipérbole de la economía de mercado y un regreso a la moral conservadora. Pero no fue siempre así: en la década del 60’, muchos libertarios se parecían más a los hippies que a los yuppies de Chicago, creían en el amor libre, experimentaban con sustancias y rechazaban cualquier tipo de autoridad.

Luis Diego Fernández es filósofo y escritor. Imparte cursos sobre distintos temas filosóficos y escribe frecuentemente en medios como Seúl, Revista Ñ Clarín. Si en su libro “Foucault y el liberalismo”(Galerna) se interesó por encontrar nexos entre el pensador francés y liberalismo clásico, en su reciente libro “Utopía y mercado” (Ed. Adriana Hidalgo) hace una compilación de textos de autores libertarios diversos, para dar cuenta de la heterogeneidad de esta corriente ideológica. Describe a Milei como un “paleolibertario criollo”, explica el origen histórico del libertarianismo y la crisis de la izquierda actual.

Noticias: ¿A qué se debe que dentro del libertarianismo haya posiciones asociadas tanto a la izquierda como a la derecha?

Luis Diego Fernández: La libertad puede ser entendida de maneras diversas. Los libertarios suelen entenderla como “no interferencia”. Sobre el propio cuerpo, ya que siguiendo a Locke, consideran que el cuerpo es la primera propiedad; sobre el mercado - abogan por una desregulación económica, intercambios libres y voluntarios de bienes y servicios, etc; y la “no interferencia” de países extranjeros. Un elemento que a veces se olvida es que los libertarios son antiimperialistas, o por lo menos así surgió esta posición en la década del 60: Pueden estar en contra del gobierno de Venezuela, pero también de la intervención de otro gobierno sobre ese gobierno, aunque sea una dictadura. Desde esa perspectiva, es una situación que debe ser resuelta por los propios venezolanos.

Noticias: La idea de propiedad ocupa un lugar central en esa lógica.

Fernández: Sí. A veces digo que el libertarismo, más que una filosofía de la libertad, es una filosofía de la propiedad. Porque no hay constitución de la libertad, como la entiende el libertarismo, sin propiedad. Pero hay otras formas de pensar la libertad, anti propietaristas, o que no piensan en “individuos” sino en “singularidades”. Esta idea de que sin propiedad no hay nada tiene que ver también con Locke, que fue un poco el padre fundador del liberalismo clásico. Pero si uno sigue la lógica libertaria necesariamente vamos a llegar a una suerte de mercantilización de todos los aspectos de la vida.

Noticias: ¿Lo ve a Milei en esta línea?

Fernández: Una cosa es un presidente, y otra un teórico libertario que no tiene responsabilidad sobre la cosa pública. Uno puede tener experimentos mentales, como pensar en la posibilidad de la venta de órganos o la venta de niños, como ha sugerido alguna vez el propio Milei. Ideas que aparecen en los textos de Rothbard o de otros autores. Pero un presidente se enfrenta a otras dificultades: una estatalidad obvia, más en la Argentina, un país fuertemente estatista. La filosofía libertaria es una filosofía estadounidense, Estados Unidos es un país que se constituyó del individuo hacia el Estado. Y en la Argentina ha sido al revés: del Estado hacia el individuo.

Noticias: ¿Por qué se da esto?

Fernández: Los liberales argentinos, que incluso hasta el propio Milei reivindica, buscaron construir un Estado. No eran antiestatistas, al revés. Estados Unidos es distinto, cada estado (digamos “provincia”) busca su autonomía, y cada comunidad, incluso al interior de cada Estado, también. Las leyes, en general, dependen de cada estado en particular, como en el caso del consumo de cannabis: cada estado define si está o no penalizado.

Noticias: Usted afirma que la izquierda está en crisis debido a su aspecto restrictivo sobre el placer. ¿Cree que fue la razón de que Milei haya captado el voto joven? 

Fernández: En estos últimos veinte años el progresismo devino mainstream. Había una suerte de convergencia progresista en materia de libertades personales. Como eso fue el establishment, es claro que la rebelión no puede venir por ahí. Por otro lado, creo que hubo una deriva excesivamente identitaria y victimista en la izquierda en los últimos años. Muy anti -hedonista y restrictiva del placer. En el caso de Argentina hay que acentuar algo que es la presencia del kirchnerismo, que estuvo veinte años en el poder con un discurso progresista populista, con una estatización muy fuerte y una economía deprimida. Al control moralista hay que agregarle esto. El punto de inflexión creo que fue la pandemia, sobre todo para los jóvenes, con las medidas de confinamiento y disciplinarias, hechas por un gobierno supuestamente progresista. Y Milei entró ahí, y a través de influencers libertarios que lo siguen. Un discurso de la libertad como crítica de la restricción sobre todo de la pandemia.

Noticias: ¿Cómo fue que el libertarianismo, que abogaba por el consumo libre de drogas o la sexualidad libre, devino en cierta moral conservadora?

Fernández: Tiene que ver con el paleolibertarismo, una vertiente que surge en Estados Unidos en la década de 1990. En la década del 80, lo que era el Partido Libertario, fundado en el año 71, había tenido como una deriva, desde el punto de Rothbard, “libertina”: había hippies, gente contracultural. Lo cual había hecho, desde la década del 60, que confluyera en muchas cosas con la Nueva Izquierda, muy anti-estatista, autogestiva, que valoraba la experimentación, la creación de nuevas formas de vida, era antiimperialista, tenía puntos en común. Rothbard consideró que esas eran posiciones minoritarias y el Partido Libertario nunca podía pasar el 1 % de los votos. Y desarrolla otra estrategia: explica que el problema no es la autoridad, si no la autoridad estatal. Por eso buscan volver a cierta forma de la tradición y figuras que ordenen socialmente como la Iglesia o el padre de familia. Buscan regresar a una “masculinidad mítica” como reacción a la teoría de género y al feminismo. Pero eso no va a pasar: la gente ya vive de modos muy distintos al pasado. Pueden derogar leyes o prohibir algo, pero la gente vive más allá de eso.

Noticias: ¿Cómo define a Milei? 

Fernández: Me parece es la versión paleo libertaria criolla. Una suerte de neomenemismo, con todas las diferencias que puede tener con Menem: él era un caudillo del interior, había sido gobernador, venía del Partido Justicialista. Pero al igual que Menem, tiene un trasvasamiento plebeyo como figura política. Menem era seguido por empresarios, por su posición a desregular la economía, pero también tenía un apoyo popular importante. Pero es claramente un populista de derecha, no entiendo porque muchos liberales pretenden colocarlo en la tradición liberal republicana. No me parece un republicano para nada, lo demostró con el mega DNU, con hablar de espaldas al Congreso en su asunción. Construye desde el antagonismo, cosa que Menem no hacía: “argentinos de bien versus argentinos de mal”; Menem tenía formas populistas, pero no construía desde el antagonismo sino desde cerrar grietas. Milei es “no la ven”, hay algo de “boludear” al opositor. “Los que no están de acuerdo conmigo tienen Síndrome de Estocolmo”, una patologización atroz del opositor. Sus medidas económicas tienden al liberalismo, pero políticamente es un populista.

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Tomás Rodríguez

Tomás Rodríguez

Redactor.

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