Domingo 27 de noviembre, 2022

CULTURA | 04-11-2022 09:11

Las fotos desconocidas de la guerra de Malvinas

El testimonio visual de los combatientes se exhibe en la muestra “Malvinas. Sí, yo estuve ahí” de la galería ArtexArte. Un extenso archivo para entender la guerra por dentro.

Pasaron más de 40 años de la Guerra de las Malvinas y los argentinos de cierta edad tienes su propia memoria de esa tragedia. Algunos quizás recuerden sus rezos para que hermanos e hijos no fueran enviados a la guerra o sienten un dejo de vergüenza por haber vitoreado a Galtieri en una Plaza de Mayo repleta; los exiliados tal vez rememoren su estupor al enterarse del baño de multitud recibido por el dictador. Muchos se estremecen al pensar en las muertes, el hambre, el frío y el maltrato de sus propios superiores padecidos por los conscriptos mal pertrechados. Algunos prefieren no recordar nada y otros acaso evoquen la desinformación desparramada por los militares. Murieron 649 argentinos durante los 74 días que duró el enfrentamiento armado.

Los que regresaron de la guerra volvieron cambiados, marcados para siempre. Algunos trajeron fotos, que se exhibirán en el espacio de ArtexArte a partir de su inauguración, con la presencia de algunos veteranos, el próximo 5 de noviembre. “Los excombatientes las tomaron [a las fotos] y las conservaron sin cobrar noción suficiente de que esto podía servir para la historia”, subraya la socióloga Silvia Pérez Fernández en los esclarecedores textos de sala. Sin embargo, “la cámara fotográfica fue un objeto anhelado al momento de ir a Malvinas. Si no la había propia, fue pedida a un familiar”.

Alejandro Liebana

Conmovedora exhibición

“Malvinas. Sí, yo estuve ahí” es una iniciativa de los reporteros gráficos Martín Felipe y Diego Sandstede, impulsores del archivo fotográfico “Malvinas, Memoria de la Espera”. Comenzado en 2017, el proyecto del archivo es una extraordinaria investigación en curso que incluso suma las voces de los protagonistas. Está abocado a la búsqueda de las imágenes dispersas por el país, tomadas por los entonces soldados en Malvinas o en camino hacia las mismas.

Los fotógrafos Felipe y Sandstede son los curadores de la muestra que presenta 320 fotografías, en la planta baja y el primer piso. En las imágenes están los que volvieron y algunos que quedaron para siempre en las Islas. Son fotos tomadas en 1982 durante la guerra, por soldados de 20 años, que hoy promedian los 60. El preciado material se completa con una necesaria compilación de testimonios actuales de los protagonistas. “De cada testimonio hay un registro audiovisual para el archivo; con fragmentos de ese material se elaboró un compacto documental”, que puede verse en el segundo piso de ArtexArte.

Hugo Liñeira

Los curadores señalan que la mayoría de estas imágenes, provenientes de 28 series de registros, nunca fueron mostradas en público. “Fotografías y testimonios conforman un tándem conmovedor: ahí está la cocina de campaña intacta que será destruida en un bombardeo, el trabajoso fuego al pie de una trinchera, las armas torpes empuñadas, los horizontes de roca y aridez. Los compañeros. La causa que persiste contra viento y marea. También aquí, en la afirmación que da nombre a esta muestra: ‘Sí, yo estuve ahí’”.

Las cinco fotos publicadas en estas páginas son apenas indicios de la riqueza del material desplegado en varios formatos (12 x 19 cm., 30 x 40 cm., 80 x 80 cm.). De izquierda a derecha, la primera corresponde al álbum del platense Néstor Sau, clase 62, quien este año volvió a participar en La Plata de la “Marcha de las Antorchas”, que recuerda a los soldados caídos de esa ciudad y recorre 13 km, similar a la distancia que marchó con su grupo desde el aeropuerto hacia su destino en Malvinas. También clase 62, Alejandro Liebana registró la aproximación a las islas desde el aire con una cámara que compró con un compañero en Río Gallegos. Su madre dice “que a Malvinas se fue un Alejandro y volvió otro”.

Néstor Sau

Otro conscripto clase 62, el veterano Hugo Liñeira, -que en su actual foto de Facebook luce una remera con una foto de las Islas con la leyenda: “Las Malvinas son argentinas”- es el que guarda la foto de la cubierta del buque Cabo San Antonio. Él junto a otros soldados allí acostados están sin camarote y esperan ser ubicados. Ellos participaron del desembarco del 2 de abril. “(…) Ver flamear la bandera argentina ahí en el mástil. Fue muy impresionante”, dice. La foto muestra a los soldados de camino, relajados, sonriendo. Pero es que, tal como afirma el ex combatiente Martín Borba (arriba derecha) -encargado de la Sociedad de Fomento y el Museo de González Catán que honra a los héroes caídos en el conflicto bélico- muchos partieron como si fueran a una aventura. Está orgulloso de haber defendido a la patria, pero “nunca se me pasó por la cabeza que íbamos a entrar en una guerra”.

Hector Urbieta (abajo derecha), tenía apenas 18 años cuando estalló el conflicto bélico. Fue destinado allí con una unidad de apoyo logístico; nunca pensó que entraría en combate. “Yo también fui uno de los argentinos que se alegró del suceso”. (…) Sin imaginarme que en unos días iba a estar en una guerra”.

Héctor Urbieta

Todas las imágenes son importantes. ¿Son demasiadas las fotos exhibidas? Quizá, pero éstas son históricas imágenes del alma de unos pocos sobrevivientes, que también rinden homenaje a los jóvenes soldados que no volvieron y reiteran el reclamo por la soberanía de las Malvinas. Las salas son amplias, los espectadores son dueños de hacer su propio camino; imperdible es el compacto documental con fragmentos de entrevistas a 25 ex combatientes.

Galería de imágenes

En esta Nota

Victoria Verlichak

Victoria Verlichak

Crítica de arte.

Comentarios