Lunes 5 de diciembre, 2022

DANZA | 05-03-2020 17:24

El límite del movimiento

Vernáculos. Coreografía: Lisi Estarás. Música: Gabriel Chowjnic, con temas musicales de Giacinto Scelsi. Compañía Nacional de Danza Contemporánea. Dirección: Margarita Fernández. Anfiteatro Eva Perón.

***Ya cimentada como una de los grupos más sólidos en su estilo, la Compañía Nacional de Danza Contemporánea está integrada por algunos de los más talentosos y versátiles bailarines locales. Abriéndose paso a fuerza de calidad y constancia, la CNDC pudo encontrar su lugar y crecer en estos casi once años de vida. Bajo la actual dirección de Margarita Fernández, el elenco recibe el constante aporte de destacados coreógrafos nacionales e internacionales.

En septiembre de 2019, la CNDC celebró su ingreso a la estabilidad como cuerpo estatal con el estreno de “Vernáculos”. La obra de Lisi Estarás, que acaba de reponerse en el Anfiteatro de Parque Centenario, juega con el límite del movimiento.

La coreógrafa cordobesa, radicada en Bélgica luego de su paso por la Batsheva Dance Company de Israel, utiliza un lenguaje punzante que interpela y sacude al espectador. Estarás expone su creación mediante elementos del folklore (zapateado, rondas), movimientos espasmódicos, gesticulaciones expresionistas del rostro, sonidos guturales emitidos por los bailarines, entre otros recursos. La banda sonora tiene un importante protagonismo: percusión, un solo de chelo y fragmentos corales alternan en el acompañamiento de la coreografía.

Del aparente caos propuesto al comienzo de la obra, surgen patrones dinámicos que identifican a determinados bailarines; la interrelación es violenta, con cuerpos que se entrechocan y reptan en convulsionados movimientos.

Cuando la vorágine de imágenes se detiene, una voz en off les pregunta sobre cuestiones trascendentales que calan hondo en el espectador y que fueron concebidas por el escritor suizo Max Frisch. El sexo –no el erotismo– también tiene lugar en esta especie de seres primitivos, que con recelo y curiosidad observan al público. En el final, bajarán a la platea e invitarán al azar a bailar a algunas personas. El recurso no es nuevo (recordamos alguna experiencia similar con el Ballet del San Martín el año pasado), pero quienes salieron de la cómoda oscuridad de su asiento para unirse a este último ritual, pudieron sentirse parte de la CNDC por un instante.

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Patricia Casañas

Patricia Casañas

Periodista crítica de danza.

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