Tuesday 14 de July, 2026

DANZA | Ayer 10:47

Otro sueño argentino: del Colón a la élite del ballet mundial

Tras destacarse en Europa, Guillermo Rolutti fue aceptado por la legendaria Academia Vaganova de Rusia, un hito que lo proyecta hacia la élite del ballet clásico.

Los grandes escenarios del mundo suelen reservarse para quienes logran combinar talento, disciplina y una determinación fuera de lo común. Guillermo Rolutti reúne esas tres condiciones. El joven bailarín argentino fue aceptado para cursar el último año en la histórica Academia Vaganova de San Petersburgo, la institución fundada en 1738 que formó a algunas de las máximas figuras del ballet y que continúa siendo considerada la cuna de la danza clásica a nivel mundial. Su ingreso directo al último curso constituye un hecho sin precedentes para un bailarín latinoamericano y confirma una carrera que, en pocos años, lo llevó de los escenarios argentinos a uno de los centros de formación más prestigiosos del planeta.

Detrás de ese logro internacional hay una infancia marcada por el sacrificio. Rolutti creció en la Argentina junto a su madre, quien sostuvo prácticamente sola su formación artística. Sin recursos económicos ni una estructura familiar amplia que respaldara su carrera, encontró en la danza una oportunidad para transformar su destino. Lo que comenzó como una vocación infantil terminó convirtiéndose en un recorrido de excelencia que hoy lo proyecta hacia la élite del ballet internacional.

“Para mí lo que estoy viviendo es realmente increíble. Es algo con lo que soñé desde muy chico. Siempre veía esta escuela en videos desde que tengo memoria, pero nunca imaginé que iba a ser un lugar al que yo pudiera llegar”, cuenta Rolutti en diálogo exclusivo con revista NOTICIAS. Y agrega: “Nunca pensé que iba a poder estar ahí. Que todo haya ocurrido a través de una audición por video y haber sido aceptado es algo que todavía no puedo creer. La escuela con la que siempre soñé me dijo que sí”.

Nace una estrella. Su recorrido artístico comenzó en la Escuela de Ballet del Teatro del Libertador General San Martín, en Córdoba. Más tarde continuó su formación en el Instituto Superior de Arte del Teatro Colón, una experiencia que amplió sus horizontes y le permitió incorporarse a producciones de la primera institución lírica del país. “Cuando llegué al Colón se me abrió mucho más la cabeza y crecí muchísimo como artista. Es un lugar del que tengo recuerdos muy lindos y también algunos difíciles. Tuve oportunidades muy importantes para bailar allí y estoy profundamente agradecido. Amo la compañía; realmente es una compañía a la que me gustaría volver en algún momento de mi carrera”, afirma.

En paralelo, encontró un espacio decisivo en el Joven Ballet Argentino, dirigido por el maestro Franco Cadelago. Allí comenzó en 2024 la preparación para participar del prestigioso Prix de Lausanne, una de las competencias más importantes para jóvenes bailarines del mundo. Esa actuación le permitió obtener cinco becas internacionales y elegir continuar su formación en la escuela del Hamburg Ballet, dirigida por el reconocido coreógrafo John Neumeier. Aquella experiencia en Alemania terminó siendo el puente hacia un objetivo todavía mayor, la Academia Vaganova.

Sin embargo, Rolutti considera que aún necesita profundizar su formación clásica. “Conocí mucho más el mundo de la danza contemporánea, que me gusta muchísimo, y estoy muy feliz de haber incorporado esos conocimientos. Pero siento que todavía necesito fortalecer más mi formación clásica, y creo que esta escuela me va a poder ayudar en ese aspecto”, explica.

El joven también describe las razones por las que eligió continuar su camino en Rusia. “Por todo lo que me contaron personas que estudiaron allí, la gran diferencia es que intentan formarte para que llegues a ser un bailarín de primer nivel. Incluso si después no ingresás a la compañía, normalmente recibís muy buenas ofertas porque salís con una formación de excelencia. Intentan pulir al máximo todas tus capacidades y hacen todo lo posible para que llegues a convertirte en el mejor bailarín posible”.

De Rusia con amor. Aunque conserva un fuerte vínculo afectivo con el Teatro Colón, hoy su horizonte está puesto en Europa. “Mi objetivo es conocer más Europa y seguir creciendo allá. Por eso, en este momento, no voy a presentarme nuevamente a una audición para quedarme en el Colón”, sostiene. También reconoce que su paso por la institución dejó enseñanzas y desafíos personales. “La escuela fue una experiencia muy linda, aunque hubo aspectos que, desde mi punto de vista, podrían mejorar. Sentí que, como estudiante, muchas veces no recibís el acompañamiento o el apoyo que esperás. Esa fue, al menos, mi experiencia personal”.

Lejos de quedarse en la crítica, destaca el rol que tuvo Franco Cadelago en su evolución artística. “Como todo tiene un sentido en la vida, allí también me formé con el maestro Franco Cadelago, con quien creamos piezas y obras maravillosas junto a su Joven Ballet Argentino. Es un equipo que me acompaña y representa en todo este proceso que me toca vivir. Pienso que los jóvenes necesitamos oportunidades basadas en la confianza y en comprender que para nosotros también el momento es ahora”.

Su viaje hacia San Petersburgo representa mucho más que una beca o un nuevo destino académico. Es la confirmación de que el talento argentino puede abrirse paso incluso en los escenarios más competitivos del planeta cuando encuentra oportunidades. Con una valija cargada de sueños y el peso simbólico de convertirse en el primer latinoamericano en acceder directamente al último año de la Academia Vaganova, Guillermo Rolutti inicia una nueva etapa que también proyecta a la danza argentina hacia uno de los centros de formación más prestigiosos del mundo.

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