Saturday 9 de May, 2026

ECONOMíA | Hoy 10:39

Agro acelerado: el boom y la burbuja

La producción agropecuaria alcanzaría un nuevo récord en esta campaña, pero el alza de costos erosiona sus márgenes de rentabilidad.

La campaña agrícola de este año se proyecta que alcanzará la cifra récord de 160 millones de toneladas. Es lo que se manifiesta con colas interminables en los puertos de carga del Paraná y que en los accesos de Rosario contaba con 6.000 camiones con picos de 14.000 unidades. Según el último informe de la Secretaría de Agricultura, la soja proyecta una cosecha de 49 millones de toneladas (-4,1% que el ciclo anterior). Pero en superficie sembrada cayó 8,3%, 16,5 millones de hectáreas, respecto de la campaña pasada.

El aporte incremental de las exportaciones netas de granos y derivados sería del orden de los US$2.000 millones respecto de 2025 y las ventas al exterior del complejo agroindustrial alcanzarían en 2026 US$39.300 millones, de acuerdo a estimaciones del investigador jefe de IERAL Juan Manuel Garzón.

A su vez, el superávit de la balanza comercial energética sigue en franco ascenso. En 2026 podría alcanzar 12,5/13,0 mil millones de dólares, viniendo de 7,8 mil millones en 2025, por la mezcla de mayor producción exportable y los precios derivados del “efecto Ormuz”.

El economista jefe del IERAL, Jorge Vasconcelos, señala que la abundancia de dólares originados en el comercio exterior habrá de seguir haciendo su aporte, “en un contexto en el que la “tendencia ciclo” de las importaciones se mantiene desde hace un año en el andarivel de los US$6.100 a US$6.200 millones al mes, producto del ‘amesetamiento’ del nivel de actividad”.

En el primer trimestre de 2026, el último informe de Invecq destaca que los precios del comercio exterior mostraron variaciones interanuales similares con los de las exportaciones creciendo 3,6% interanual y los de las importaciones 3,7% interanual. “Esto resultó en términos del intercambio prácticamente estables: en cantidades, se observó una dinámica divergente: las exportaciones aumentaron 12,8% interanual, mientras que las importaciones cayeron 10,6% interanual”, comenta.

Este factor, junto a las excelentes proyecciones de los otros dos “motores” de la actividad economía, las inversiones mineras y la expansión de la producción de petróleo y gas, especialmente en la cuenta de Vaca Muerta, son la base de los anuncios de un dólar con techo y el peligro de caer en la “enfermedad holandesa”, que básicamente supone una suplantación de las actividades destinadas al consumo interno por las de exportación. Más allá del Excel lo que sirve para las decisiones que deben tomar cada año los inversores del sector es si la cuentas deben hacerse con un dólar como el actual o es sólo una burbuja cambiaria que pronto se pinchará para volver a la vieja tradición cíclica. El interrogante no es dialéctico, significa un insumo concreto para afrontar la peor plaga que hoy se enfrenta todo el sector: el encarecimiento de los costos que socava, como un incontrolable “Pacman”, la rentabilidad del productor.

Costos al acecho. Claro que el principal rubro es el impositivo, en forma directa como el inmobiliario, las tasas viales municipales, el impuesto al cheque y, sobre todo, las retenciones que castigan más duramente a las áreas fuera de la zona núcleo. Por ejemplo, en el caso de la soja que mostró un resultado Curiosamente la soja es la que menos tributa derechos de exportación que a pesar de la rebaja que hubo el año paso sigue absorbiendo buena parte del margen de rentabilidad.

Durante los últimos 12 meses (abril 2025 — marzo 2026), la carga tributaria agrícola promedió 55% en zona núcleo y 76% en zona extra pampeana. “En otros términos, y retomando la pregunta inicial, el fisco absorbió el 55% y el 76% del excedente económico generado por una hectárea agrícola en cada una de estas zonas, respectivamente”, según cálculos de Juan Manuel Garzón y de Franco Artusso, también del IERAL.

Por otro lado, el Índice de Costos del Transporte (ICT), elaborado por la Federación Argentina de Entidades Empresarias del Autotransporte de Cargas (FADEEAC) y auditado por la Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad de Buenos Aires, registró en abril un aumento de 2,42%, marcando una desaceleración respecto del 10,15% de marzo, cuando el indicador había alcanzado su mayor suba en más de dos años. Sin embargo, el impacto acumulado es significativo: en el primer cuatrimestre de 2026 el ICT acumuló 17,8%, superando el 10,3% registrado en igual período de 2025, un 46,4% interanual, que refleja la persistencia de presiones estructurales sobre los costos del sector.

Finalmente, el otro “villano” de esta película es la espiral inflacionaria de los agroquímicos. Con el petróleo Brent subiendo 18% semanal y superando los US$107 el barril, el mercado de fertilizantes sigue con oferta restringida. El economista Dante Romano, profesor del Centro de Agronegocios y Alimentos de la Universidad Austral, también apunta que Rusia extendió sus cupos de exportación de fertilizantes, mientras que India salió a comprar urea pagando entre US$935 y 959 la tonelada, cuando el precio anterior oscilaba entre US$508 y US$512. Finalmente, Romano subraya que diversos analistas y agencias climáticas alertan sobre la llegada de un evento El Niño intenso para el segundo semestre. “Es negativo para la producción en Australia y norte de Brasil, en los mercados que seguimos, y positivo para la zona núcleo argentina y sur de Brasil”, explica.

Lo que viene. En este posicionamiento, según proyecta la firma consultora en agronegocios Zorraquín + Meneses, los “fundamentals” globales de los granos continúan mostrando, en términos generales, un mercado bien abastecido; es decir, el mundo no enfrenta hoy un problema de oferta agrícola. Por lo tanto, aun cuando el contexto geopolítico pueda generar recuperaciones de precios, no necesariamente implica un cambio estructural de tendencia, estima. “En otras palabras: los commodities podrían subir, pero si los costos lo hacen a una velocidad similar —o incluso mayor—, la mejora de rentabilidad puede terminar siendo muy limitada. Este punto empieza a ser central en muchas empresas agrícolas, donde el foco ya no está únicamente en capturar precio sino en defender margen”, concluye.

Por último, el profesor de Economía del IAE Eduardo Fracchia, observa que, hacia adelante, “el escenario más probable - con una probabilidad estimada del 60%- es la continuidad de una inflación mensual en el rango de 2% a 2,5%, acompañada de una actividad económica débil o en leve retroceso, con excepción de algunos sectores dinámicos que, sin embargo, generan poco empleo”. Por eso, un escenario optimista, con una probabilidad del 20%, supone la aparición de “brotes verdes”, mayor dinamismo económico y una estabilización acompañada de mejoras institucionales. En cambio, el escenario que considera “adverso” (también con un 20% de probabilidad), contempla un deterioro social más profundo, con aumento del desempleo y mayor inflación, aunque aún dentro de niveles controlables. “En definitiva, la Argentina enfrenta una dinámica de cambio estructural de largo plazo; comprender este proceso y actuar en consecuencia resulta clave”, finaliza.

El agobio constante y creciente de los costos comiéndose el margen del sector pasará más por las eficiencias en la cadena de valor antes que por una hipotética alteración de los delicados equilibrios en el sector externo.

 

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Tristán Rodríguez Loredo

Tristán Rodríguez Loredo

Editor de Economía.

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