Domingo 25 de septiembre, 2022

ECONOMíA | 28-01-2022 15:43

El primer paso hacia el acuerdo con el FMI

El Gobierno anticipó el entendimiento al que llegó por la renegociación de la deuda y que aprobó minutos más tarde el directorio del Fondo.

El Presidente, en su breve mensaje habló de “acuerdo” del Gobierno argentino con el Fondo Monetario Internacional (FMI), dando un marco político de dicha decisión y pocas pistas sobre el camino a tomar. Más tarde, le tocó el turno al ministro de Economía, que dio algunas precisiones, pero se refirió a “entendimiento”. ¿Una sutileza lingüística?

Lo que Alberto Fernández calificó de “acuerdo” es, en realidad un preacuerdo alcanzado para poder llegar al acuerdo formal más adelante y antes de que se gatille el pago de US$ 2.800 millones de la deuda original de US$ 44.000 millones contraída en 2018 y de la cual se vinieron pagando servicios cuando había ingresos extras, DEGs y viento de cola. Pero eso se terminó y las reservas netas de libre disponibilidad del Banco Central se encaminan a agotarse para marzo.

En el mensaje presidencial se hizo referencia a que el contenido del programa que surgía de esta decisión se enviará al Congreso para su tratamiento y aprobación, tal cual había sido anticipado. La única referencia concreta, además de negar que se haya comprometido un ajuste, es que tampoco habría una reforma estructural o laboral, que se postergaba la exigencia del déficit cero y que el gasto previsional, la obra pública no sería variable de ajuste.

Martín Guzmán fue a los detalles que se esperaban y lo primero que aludió era al sendero fiscal con el que se habían comprometido. Del 3,5% de déficit fiscal primario del PBI con el que terminó el del año pasado, la meta acordada de este año será de 2,5%; 1,9% para el año próximo y terminar en 0,9% para 2024 antes de arribar al añorado equilibrio en 2025. Cuando empezó la tensión alrededor de estos números, el Gobierno quería arribar recién en 2027 al 0% y el Fondo lo corría para 2023. Parece una solución intermedia. Para eso, ya avisó que fortalecería el monitoreo fiscal y sobre todo la administración tributaria

Otra cuestión a la que hizo referencia vinculada con esto fue el de la financiación por emisión monetaria de ese rojo fiscal descendente. Aludió que había llegado a ser de 7,3% en el fatídico 2020, que luego bajó al 3,7% en 2021 y el compromiso para este año será de un 1% del PBI; 0,6% para el año que viene y nada para 2024.

Otra promesa es que no habría un salto devaluatorio ni un golpe inflacionario para licuar las deudas o el gasto público, un gran desafío para poder crecer en competitividad cambiaria sin empujar la inflación.  Pero también anticipó que una meta del aumento de las reservas del orden de los US$ 5.000 millones para este año, serán parcialmente sostenidas por aportes frescos del FMI. Cómo, cuándo y bajo qué condiciones, es algo que no explicó y seguramente cobrará forma cuando se formalice el acuerdo.

Lo que sigue luego de la luz verde que el directorio del FMI le dio minutos más tarde a este entendimiento, es la discusión en el Congreso y la formalización del acuerdo de facilidades extendidas. Allí se revelarán, seguramente, la letra chica del documento que no alcanzó a referirse el ministro Guzmán y cómo se conciliarán promesas y realidades. Por ejemplo, la poda a los subsidios energéticos y al transporte que se harían a partir de este año, otra fuente permanente de desequilibrio fiscal que son el retraso de tarifas del último bienio, podría pasar otro 1° del PBI si no hay corrección alguna.

 

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Tristán Rodríguez Loredo

Tristán Rodríguez Loredo

Editor de Economía.

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