ECONOMíA | 06-07-2021 14:44

Finanzas: un descenso imprevisto

La reclasificación de Argentina fuera del estándar inversor expone la desconfianza hacia la gestión económica local.

En la cultura futbolera, irse al descenso es lo más cercano a la muerte civil. Hasta esta semana, en materia económica y para los estándares globales en materia de recepción de inversiones, la economía argentina trajinaba con más pena que gloria la B Regional: “Emergente”, para la terminología de MSCI (Morgan Stanley Capital International, un desprendimiento del tradicional banco de inversión Morgan Stanley). Esta, semana, en su revisión anual, hizo rebajar dos categorías para depositar su marca en “Standalone”, algo así como certificar la originalidad de las características de la economía argentina que sólo le permite compartir este nuevo etiquetado con países con serios conflictos internos, como el Líbano o Ucrania, por ejemplo.

El motivo, lo fundó en la “severidad de sus controles de capital”. El descenso estaba descontado pero lo que no era previsible, era quedar fuera de los índices por los que se rigen los fondos de inversión. “Muchos esperaban quedar como país de frontera y continuar seguir siendo parte del índice que toman los fondos; sorprendió esta calificación que facilitará un capital mucho más volátil de lo que ya venía siendo”, explica Federico Vacalebre, profesor de la UCEMA.

En sí, dicho índice es un ponderador utilizado por la gigantesca industria de los fondos de inversión son sede en los Estados Unidos que están regulados por la autoridad del mercado de capitales para que la oferta a los ahorristas sea transparente y la letra chica no contraríe el espíritu del negocio, con un tipo de riesgo asociado. Por eso, la última categoría admitida es la de “economía de frontera”, quedando para el resto poder ser parte de las carteras de los “hedge funds” que, a diferencia de los demás, tienen menos regulaciones, buscan más rentabilidad, pero asumen riesgos.

La reasignación de categoría realizada por MSCI no es un castigo sino una descripción de características que, según sus parámetros, hacen inviable la inversión de fondos con un mínimo de seguridad. “Las opciones de quedar en Emergentes o descender a de Frontera eran los dos escenarios más probables y los que el mercado mayormente discutía. Ambas opciones parecían abiertas por lo que la reclasificación a fue sorpresiva y desfavorable”, cuenta Ezequiel Zambaglione, Head of Strategy de Balanz. Al respecto, Ezequiel Fernández Head of Research Equity & Credit de la misma firma, cree que esta novedad tiene pocos vínculos fundamentales o de flujos con el mercado primario y secundario de activos de renta fija (bonos).

Dinero. Esto trae aparejados dos efectos: uno, directo, en el universo de las finanzas. El otro, un encadenamiento que abarca otros aspectos de la actividad económica. “Esto era esperable no sólo por los fundamentals de la economía sino, sobre todo, por el control de flujo de capitales que es lo esencial a la hora del calificador de MSCI”, aclara Vacalebre. Para Jorge Vasconcelos, economista jefe del IERAL, “no es la calificación en sí misma la que afectará la economía, sino es una descripción de factores que ya están frenando decisiones de inversión externa”.

Para el Estado argentino, en sus diferentes niveles, que durante muchos años alimentándose de la sonda financiera internacional, el impacto podría ser mucho menor al estimado. “No creo que tenga impacto en el financiamiento del Estado adicional a lo que ya tiene porque ya no accede al mercado internacional. Pero sí afectará a las empresas que se vienen financiado en el mercado internacional”, sentenció Fausto Spotorno, director de Centro de Estudios Económicos de Orlando Ferreres y Asociados.

En concreto, Zambaglione no piensa que la reclasificación del MSCI sea determinante para el acceso al financiamiento estatal, ni tampoco para los bonos provinciales pendientes de reestructuración (como los de la Provincia de Buenos Aires). “En estos casos, lograr el acuerdo con el FMI se presenta como el factor más relevante, junto a mayor previsibilidad en las políticas macroeconómicas”, agregó.

En desventaja. Para las empresas argentinas, cada vez es más complicado financiarse afuera. Un juicio que subraya Javier García Sánchez, profesor del IAE: las que se están internacionalizando buscan financiarse cada vez más afuera. “La clave es que los flujos se generen fuera de Argentina para evitar que queden encerrados en Argentina, como pasó el año pasado que empresas tuvieron que entrar en default por no poder comprar dólares para girar afuera. Eso hace que el financiamiento se consiga para expansión en el extranjero y reducción en Argentina”, detalla. Siguiendo esta observación, la situación se complica aún más cuando en el mundo una “empresa se financia al 3% en dólares y en Argentina, una similar lo hace al 19% o 20%”. Una competencia complicadísima.

Quizás este movimiento se vaya dando gradualmente. De hecho, dos de las empresas cuyas acciones están en los fondos que, en noviembre a más tardar, deberán deshacerse de sus tenencias, como Globant y Adecoagro, no sufrieron en su cotización en el marco de una tendencia favorable en el último año.

Pero seguramente y para preservar su competitividad, habrá una tendencia de lenta desinversión relativa en el mercado local poniendo el énfasis en el balance regional a favor de otros mercados vecinos que cuentan con mayor estabilidad, previsibilidad jurídica, impositiva y laboral que se terminan traduciendo en una rentabilidad sostenida más confiable. Es lo que confirmó el presidente de Mercado Libre de Argentina, Juan Martín de la Serna durante su participación en el Encuentro Anual de ACDE: “hay tareas que directamente no realizamos en el país por trabas jurídicas y sindicales”.

“Para compensar estos mayores costos, lo que termina ocurriendo es que no sólo no hay inversión, sino que en algunos casos otras se van del país, como ocurrió con LATAM y Falabella, que crecieron financiándose en Chile”, subrayó García Sánchez. Esta es la verdadera amenaza a la que se enfrenta la economía argentina en el futuro inmediato: no sólo atraer inversiones y generar puestos de trabajo sino algo más simple: lograr que estos factores implosionen.

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Tristán Rodríguez Loredo

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