Domingo 22 de mayo, 2022

ECONOMíA | 02-01-2021 00:24

Argentina y la presión impositiva: un país anti-empresa

Es la más alta de la región y se lleva el 106% de la rentabilidad teórica total de una empresa manufacturera promedio.

En el año 1994, en una de mis primeras tareas como asistente de investigación del IAE Business School, me encargaba de consolidar los resultados del informe de competitividad mundial IMD. Pasaron 26 años y la caída de la competitividad no puede ser más brutal. El reporte 2020 de competitividad global del IMD ubicó a Argentina anteúltima en el mundo, dentro de 63 países analizados. Sólo Venezuela está peor que nosotros.

Pero lo más sorprendente no son los resultados del reporte sino la reacción del sector político: en el 2020 la dirigencia aumentó la cantidad de impuestos y las alícuotas de los mismos, empeorando aún más la competitividad nacional. Esto lo empujó muy fuerte el gobierno actual, pero también acompañaron amplios sectores de la oposición.

Ante una situación así ¿Vale la pena ver más números sobre la competitividad argentina? ¿Vale la pena discutir por qué estamos debajo de Mongolia? Cuando un país tiene tremendos datos negativos para hacer negocios y la reacción política es reforzar la falta de competitividad ¿para qué mostrar más datos?

En el año 1974, pobreza e indigencia apenas superaban el 5% de la población total. Este año tal vez haya que agregarle un cero al número: 50%. La contracara de la baja competitividad es siempre la alta pobreza. No deja de sorprenderme que, frente a un fracaso de desarrollo nacional que no tiene comparaciones en el mundo, no se hayan encendido todas las luces de alarma.

Hablar de competitividad es un modo de hablar del rol que tendrá la empresa en la sociedad. Estos números dicen, de modo contundente, que Argentina no quiere tener empresas. Lo confirma saber que la presión impositiva teórica sobre las empresas argentinas supera el 100% de su rentabilidad. Somos un país diseñado para que las empresas no existan y hacemos todo lo posible como para que emprender negocios en Argentina sea muy difícil.

No tenemos un problema de competitividad como tal, los durísimos indicadores de falta de competitividad del país es la consecuencia más profunda del modo en que intentamos resolver los problemas en el país. ¿Qué ideología justifica tener casi 170 impuestos? Ninguna. Sin embargo, bajar la cantidad de impuestos no está en la agenda legislativa. ¿Cuál es el sustento ideológico de tener miles de regulaciones al sector privado? Ninguna, pero este año se reinstalaron las regulaciones para la creación de empresas.

En una democracia sana, el valor de los estudios de competitividad global comparados está en facilitar el debate nacional alrededor de los problemas más acuciantes que impiden el desarrollo de un país. Hace mucho que el mundo entendió que sin un sector empresarial vibrante no hay reducción de pobreza. Pero en Argentina, estos informes no sirven porque el debate está muerto. Los problemas no se solucionan con un relato, eso sirve sólo para construir poder hasta que la realidad se encargue, por las malas, de ordenar las cosas. Para que los estudios de competitividad sirvan, primero tenemos que poder conversar socialmente sobre dichos estudios. Este es el verdadero desafío de 2021.

por Roberto Vassolo

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