EMPRESAS Y PROTAGONISTAS | 10-02-2023 09:52

3 beneficios de introducir herramientas lúdicas en las organizaciones

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Aprender es un proceso de apropiación de la realidad para transformarla y transformarse. Durante ese proceso vamos creciendo y construyendo quienes somos. Los primeros aprendizajes que tuvimos siendo niños, los hicimos jugando. El juego nos permite explorar el mundo. Jugar es descubrir, jugar es aprender, es investigar, es probar, hacer los cambios necesarios para crear nuevas alternativas. Aprendemos jugando, nos abrimos al mundo a través del juego. Por eso decimos aprendizaje activo, ya que a través de la actividad lúdica, somos actores de nuestro propio destino. El juego nos lleva a la acción, al movimiento, a ser protagonistas. No hay aprendizaje si no nos involucramos con todo nuestro ser en alcanzar nuestros objetivos y modificar la realidad que nos rodea. Cada vez que esto suceda, iremos descubriendo nuestras fortalezas y nuestras debilidades y así tendremos una gran oportunidad de conocernos, crecer y cambiar. Incorporar juegos en las organizaciones permite a las personas desarrollar su potencial ya que les quita el temor a equivocarse y los incentiva a seguir probando y no aflojar hasta obtener los resultados deseados.

El término competencia tiene dos acepciones: una es lo opuesto de colaboración y la otra se refiere a ser competentes, a ser idóneos, a realizar una actividad de forma correcta, adecuada, a tener incumbencia, a ser profesionales en ese tema. Mediante los juegos podemos enfatizar y potenciar las habilidades de cada persona y descubrir habilidades nuevas. El juego da lugar a la sorpresa, a que alguien pueda destacarse en un dominio que nadie hubiera imaginado. El juego permite construir un puente entre los aprendizajes que se obtienen jugando y la vida cotidiana. Así como somos en el juego, somos en la vida. El juego nos reduce los mecanismos de defensa y nos mostramos tal cual somos. Podemos entrenarnos en los aspectos que necesitamos fortalecer. En el juego, es muy fácil y económico equivocarse y volver a comenzar otra ronda, a recuperar una vida. Ese ciclo de equivocarnos y volver a intentar es el que nos hace competentes. Es la experiencia que nos da el fracaso, la que nos hace mejores, es aprender del error y volver a levantarnos para jugar otra partida.

El desarrollo de los grupos es una dinámica que se estructura en base a una tarea. Es el trabajo el que permite tejer la trama vincular entre los individuos. Mediante la comunicación y el proceso de asunción y adjudicación de roles, los grupos crecen, aprenden y avanzan. Si bien se ha intentado contraponer el juego al trabajo, lo opuesto del juego no es el trabajo, sino el aburrimiento, la rutina, la falta de curiosidad y de creatividad. Jugar es otra cosa: jugar es conversar, es negociar, jugar es disfrutar, jugar es aprender, jugar es crecer y vivir. Así como se utiliza la palabra “play” en inglés: jugar es también subir a un escenario, ser un actor, jugar un rol o tocar un instrumento musical. Jugando se hicieron grandes descubrimientos y avances. El juego se asemeja a la tarea del investigador, plantearse hipótesis, hacer teorías y salir a verificarlas. Hacer experimentos jugando, jugar para experimentar.

por CEDOC

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