Martes 2 de marzo, 2021

EMPRESAS | 31-10-2020 14:12

Adoptan más tecnologías para la producción remota en cuarentena

En tiempos de caída de la inversión, las fábricas al menos demandan más equipamiento para mantener las operaciones a distancia.

En 2019, las empresas de máquinas especiales y herramientas esperaban algunas señales en políticas económicas para encarar un 2020 positivo. Sin embargo, ninguna previsión contempló la llegada del Covid-19, que afectó negocios, inversiones y cadenas de producción en casi todas las industrias. Ya en la segunda mitad del año, y con parte del mundo retomando la marcha, el sector quiere plantarle cara a un escenario que, de momento, parece todavía signado por la incertidumbre. 

“Para 2017 notamos el último pico del sector industrial, de maquinaria especial y móvil; desde entonces, vimos que el mercado fue cayendo hasta un 10% anual entre 2018 y 2019, según el segmento”, analiza Felipe Gómez Kempf, director de la alemana Bosch Rexroth. La firma, especialista en automatización de fábricas, aplicaciones de maquinaria, de ingeniería o móviles, que da soluciones para la producción, el ahorro de energía y el aumento de productividad, espera que el negocio disminuya en todas las regiones y segmentos durante 2020 por la debilidad económica general y el cambio estructural en los sectores de clientes, por ejemplo, vinculados a la industria automotriz. “2019 fue muy flojo en automotriz, pero la minería, por ejemplo, demandó renovación de máquinas y ahí pudimos generar buenos negocios”, reconoce el directivo.

La pandemia está nublando las expectativas de negocios, pero lo que la implementación sistemática de medidas para mejorar la competitividad en todas las áreas es particularmente importante para las compañías. En medio de este contexto, GE cumplió 100 años en la Argentina. En ese tiempo, la empresa norteamericana se transformó, dejando el mercado de productos del hogar para enfocarse en tecnología industrial. Ahora ofrece soluciones de generación y distribución de energía tradicional y renovable, equipamientos de alta tecnología para el diagnóstico de la salud y turbinas de alta tecnología para el transporte aéreo. “El estallido de la pandemia se dio en un momento muy especial para nosotros, nuestro aniversario en la Argentina, y debimos posponer las acciones alusivas a este hito para centrar los esfuerzos en apoyar al país en su lucha contra el Covid”, comenta Luis Felipe Carrillo, presidente y CEO de GE para el área central de América Latina. Según su experiencia, generar mayor valor de servicio en estas circunstancias se volvió una prioridad: “Fue clave adaptarse rápidamente a las nuevas necesidades de nuestros clientes en todas las industrias en las que operamos”.

Adaptar estrategias en pandemia. A nivel empresarial, el Covid no sólo afectó la producción sino que obligó a reformular planificaciones para continuar trabajando en un contexto diferente. Los ejecutivos debieron comprender que era fundamental redefinir la estrategia y analizar de qué manera la nueva realidad impactaría en sus operaciones. Cada quien realineó sus prioridades y objetivos de la mejor manera.

“Sorprendimos a las industrias esenciales con la conectividad de nuestros equipos. Pudimos dar continuidad a la producción en forma remota desde nuestros hogares y ampliamos el servicio a otros clientes que lo necesitaban”, repasa Pablo Adaniya, gerente general del negocio de técnicas de compresores de la sueca Atlas Copco, proveedora de soluciones industriales en compresores de aire, herramientas industriales y para la construcción, generadores, software y sistemas de montaje. “Trabajamos para aplicar nuestro know how en ingeniería a fin de desarrollar e incorporar al mercado un amplio rango de productos y servicios que apoyan la visión de la industria 4.0 y la digitalización que trae aparejada para nuestros clientes.”

Carrillo explica que en GE cuentan con una unidad de negocios transversal a todas las áreas de la compañía, responsable por el desarrollo de soluciones digitales que permiten monitorear, medir y analizar información en tiempo real de forma remota sobre el funcionamiento de los equipos, lo que les da la posibilidad de administrarlos, identificar oportunidades de optimización y prever fallas, entre otras cosas. “Esta capacidad se volvió muy significativa para nuestros clientes y creemos que tendrá todavía más relevancia en adelante”, asegura. 

Gómez Kempf, de Bosch Rexroth, se refiere a los procesos internos: cosas que parecían imposibles en el país se hicieron realidad con la pandemia, como los cobros electrónicos. “Había una cultura del cheque muy establecida, que iban de mano en mano hasta el día en que se cobraban; y esta realidad demostró que se puede modificar. Lo mismo con la manera de emitir un pedido o el trabajo a distancia, son cambios que se quedarán en la post pandemia.”

Un futuro incierto. Gómez Kempf imagina escenarios muy diferentes según la región: “En Asia, por ejemplo, vemos un rebote de la actividad, incluso en segmentos que venían muy bajos, como los tractores, y que ya están muy activos”. Sin embargo, por estas latitudes, el directivo espera una recuperación más lenta y gradual, atada al repunte de varios sectores clave para la industria de máquinas y herramientas. “La perspectiva es de incertidumbre, con leves puntos positivos, pero también con cuestiones que preocupan, como la estabilidad del país.”  

Para Adaniya, de Atlas Copco, “la disponibilidad de crédito será fundamental para que la industria recupere la actividad y alcance la productividad que se necesita para competir con la región y en los países más desarrollados”. Carrillo observa la necesidad del “establecimiento de líneas de acción y políticas concretas para sostener en el tiempo el financiamiento necesario para inversiones en infraestructura, tanto energética como sanitaria”. Para él, si Argentina planea un desarrollo sostenido de la industria, “es muy importante pensar en planes a partir de 2023 que contemplen una consolidación mayor de la matriz energética”.

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Carlos Toppazzini

Carlos Toppazzini

Periodista.

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