Domingo 25 de septiembre, 2022

EMPRESAS | 07-01-2022 16:40

Tlon Space: negocios en órbita

La innovación en la miniaturización de los satélites y el lanzamiento desde Argentina los orienta a nuevas demandas del mercado.

Para toda una generación, la aventura espacial fue un imán para cultivar sueños. Pero como muchas innovaciones (incluida la de la utilización inicial de Internet) lo que empezaron como proyectos de Defensa, se fueron volcando cada vez más al uso civil.

Hoy el sinónimo de conquista del espacio no es Cabo Kennedy, ni las plataformas de Soyuz o Arianne, en Guayana. Son Elon Musk y su proyecto SpaceX, Robert Beck con su Rocket Lab o Richard Branson, con Virgin Galactic, que surgen como los nuevos líderes de esta carrera que también promete viajes a Marte o estancias en el espacio pero que también están cimentando otra industria que permite esas extravagancias de millonarios: la innovación tecnológica que fue achicando la configuración de los satélites y permitiendo una red orbital a baja altura para una red ultra rápida de comunicaciones globales.

A diferencia de las anteriores implementaciones satelitales comerciales estas nuevas series tienen una comunicación por Internet de las cosas (IoT) de máquina a máquina (M2M) como algo clave en su estrategia de ingresos. Ya no es en torno a la transmisión de voz, como a principios del siglo.  La consultora en tecnología Beecham Research estima la tasa de crecimiento anual para las conexiones satelitales de IoT en 12 % al año. Vuela.

¿Y por casa? Pablo Vic y Gerardo Natale, por caminos diversos, pudieron concretar su anhelo que su hobby se convirtiera en su trabajo. Comenzaron su aventura allá por 2004 buscando la manera de abaratar y hacer posible el lanzamiento de satélites desde Argentina. Hoy, su proyecto está terminando de ajustar los detalles lanzando prototipos desde la plataforma cercana a Miramar (Buenos Aires). Vic (47) hoy es el CEO de Tlon Space, una compañía argentina que tiene por finalidad poner en órbita nano satélites mediante cohetes de fabricación propia, como el Aventura I.

El camino local había sido iniciado por el emprendedor Emiliano Kargieman, fundador de Satellogic, que pensó en la idea de producir satélites más pequeños de utilización comercial orientado específicamente a las comunicaciones. Vic explica que se necesitaban otros vehículos lanzadores para utilizar órbitas más útiles a las necesidades del mercado local. “La clave de todo este desarrollo son las innovaciones tecnológicas que posibilitan la disminución del peso de los satélites y otros adelantos en el combustible utilizado en los cohetes que optimizaron el costo y aprovechamiento de cada lanzamiento”, explica Vic. A su vez, empezó a crecer la demanda por los servicios de trasmisión de datos para observación terrestre: datos de agua, salinidad, etc.; requeridos por privados y redes digitales masivas, que involucran a millones de dispositivos. Los nanos satélites hoy pueden pesar 1 kilo con forma de cubo de 10 centímetros por lado, abaratando así el servicio utilizado ya que poner un artefacto así en el espacio cuesta entre US$ 50.000 y US$ 70.000.

Otro de los secretos en el desarrollo fue el hacer más ligero y probar con materiales de última generación al vehículo de alta frecuencia: el Aventura pesa menos de una tonelada y su costo ya está por debajo de los US$ 500.000. Las últimas pruebas también abarcan el combustible, para poder propulsar más efectivamente la mayor carga posible. “Desarrollamos un nuevo tipo de combustible para cohete. Tiene micro bombas; el tanque y el fuselaje es de carbono, desarrollados con una empresa espacial argentina que puede aislar a tubos ultralivianos”, explica entusiasmado el CEO y accionista de proyecto.

En toda esta verdadera carrea tecnológica, el héroe mundial es Elon Musk (ver recuadro), que revolucionó el know how y potenció la utilización del satélite como un nodo de una red de comunicación apalancada por la inteligencia artificial y la tecnología Blockchain. El ingreso de nuevos jugadores es una clara democratización del acceso al espacio. Implica seguir en el camino que con tanta visión encaró Elon Musk", remarca Luis Monsegur COO de Tlon Space. A diferencia de lo que realiza SpaceX, la ventaja competitiva de Tlon Space es una estructura de costos de operación mucho más baja y flexible, incluso con patentes desarrolladas.

El proyecto. La inversión tuvo tres etapas diferenciadas: de 2005 a 2018, los emprendedores se autofinanciaron. Desde entonces hasta el año pasado, la meta fue el desarrollo de núcleos tecnológicos y para este año, la puesta en marcha de los lanzamientos. Está previsto que, para noviembre próximo, todo el sistema ya esté operativo, luego de cuatro intentos orbitales para ir madurando detalles.

Monsegur es optimista de cara al resultado final del proyecto. “Somos más de 60 socios, con un ticket promedio que dependió del momento del ingreso del inversor. Realizamos cuatro rondas a lo largo de estos años con la intención de ir financiando el gasto en I+D. No podemos no mencionar cifras exactas pero la inversión total fue de varios millones de dólares y tenemos fondos para financiar los intentos orbitales que vamos a realizar durante todo 2022 en nuestro puerto espacial”, concluye. Así, mientras los nuevos aero reyes compiten entre sí, queda espacio para que la tecnología y la pasión puedan encontrar su propia diagonal.

por Marcelo Alfano

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