EMPRESAS | 30-01-2021 18:50

El detrás de la llamativa venta por $1 del Parque de la Costa

Qué grupo de medios y entretenimiento le compró el predio de juegos a Comercial del Plata. La deuda millonaria del fallido emprendimiento ideado por Santiago Soldati.

Un símbolo de una época. No se hablaba de lluvia de inversiones, pero llovía igual. Ayer se cumplieron 30 años que llegó al poder del Palacio de Hacienda quien marcaría a fuego toda una década, en presencia o cuando era el referente: Domingo Cavallo. La época del 1 a 1, del dólar abaratándose cada vez más y de la ola de operaciones de compra de empresas argentinas que fueron pasando a manos de multinacionales y hasta cambiando sus marcas o asociándolas a las de sus nuevas casas matrices. Una recorrida por el microcentro porteño alcanzaría para entender de qué se trata.

Y una empresa de capitales nacionales emprendió un proyecto que tuvo todo su simbolismo: Comercial del Plata, liderada por Santiago Soldati (hijo de Francisco, asesinado por Montoneros en noviembre de 1979 en plena 9 de Julio, durante su “contraofensiva”) y que, sobre la base de sus negocios energéticos tradicionales, incursionó en el del entretenimiento e inmobiliario con el Tren y Parque de la Costa.

La inauguración fue en abril de 1977 a toda orquesta, en un viaje en el tren con desfile de figuras y hasta la participación del entonces Rey de España, Juan Carlos I, amigo personal de Soldati. El proyecto incluía, además, la rehabilitación de parte del ramal del bajo del FFCC Mitre: el tramo que corre entre la estación Mitre y su terminal en Delta, donde se levantó el Parque. También se remodelaron y pusieron en valor las estaciones de todo su recorrido, recreando espacios comerciales y gastronómicos que insumieron más fondos. Las proyecciones no obedecieron a las previsiones demasiado optimistas y la recesión, primero y la devaluación del 2002, más tarde, le dieron el golpe de gracia. El tren terminó estatizándose (hoy ya forma parte del sistema público), las estaciones en muchos casos casi abandonadas y el Parque resistió un poco más. Los acreedores asediaron a Comercial del Plata que terminó desprendiéndose de parte de sus activos para finalmente, también cambiar el paquete de control que hoy está en manos del grupo presidido por Ignacio Noel, también dueño de los molinos Morixe, y que tiene como foco de negocios el de agroindustria, energía y materiales de construcción. La empresa cotiza en la bolsa de Buenos Aires y en Suiza y por lo tanto el paso que dio esta semana lo comunicó oficialmente a inversores y el público en general. La convocatoria de acreedores involucró a la pesada deuda del Parque. Sus terrenos habían sido cedidos parcialmente por el Estado y el delicado equilibrio se deshizo cuando la pandemia obligó a cerrar las puertas del cascoteado Parque. Fue entonces que la opción A de los ahora exdueños era la de cerrar, con las consecuentes rispideces con sindicados y autoridades municipales y provinciales. Parecía que no había marcha atrás cuando en noviembre pasado ofreció un retiro voluntario a sus 500 empleados, avisándoles que no abriría más.

No más del 10% de ellos aceptó el ofrecimiento y la amenaza de cierre quedaba como única alternativa. Allí los teléfonos se pusieron al rojo, pero el plan marchaba: se cancelaba toda la operación, se indemnizaba al personal y cancelaban los pasivos renegociados en la convocatoria con una venta de la parte propia del terreno (había conversaciones con empresas hoteleras) para compensar los costos del operativo cierre.

La operación que se conoció públicamente involucra a la parte compradora (Perfeta Producciones SA), el grupo Fenix Entertainment Group liderado por el empresario Marcelo Figoli, que gestiona el centro de convenciones de La Rural y otro en Punta del Este y también invirtió en radios, como la Rock and Pop, FM Blue y Rivadavia. La operación implicó la venta del paquete accionario completo y un crédito que los vendedores tenían sobre la misma e incluye los pasivos contingentes en que se haya podido incurrir.

En el acuerdo participaron también dos interesados, la Provincia de Buenos Aires, que eximió del pago de Ingresos Brutos hasta fin de año y la conmutación de la deuda de ABL al municipio de Tigre a cambio que, el personal que no se había retirado, sea conservado en planta. El precio de la venta: $1. El precio, que podría ser irrisorio, refleja la pesada deuda que arrastraba el Parque de la Costa: un crédito concursal por un valor nominal de US$ 15 millones y un valor contable de US$ 8,3 millones.

El desafío del nuevo comprador será hacer rentable a un emprendimiento que supo del Vértigo Extremo de la economía argentina. Un Boomerang que, de la mano de los vientos oficiales en un año electoral y apalancado en sus medios en un año electoral, intentará dar vuelta la página.

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Tristán Rodríguez Loredo

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