Monday 27 de May, 2024

EMPRESAS | 07-05-2024 15:57

Consumo e incertidumbre: racional, a la fuerza

Ante la caída en el poder adquisitivo la perspectiva de los consumidores oscila entre poder optimizar su consumo y la crispación.

En el último relevamiento de nuestro trend lab, realizado con una encuesta a nivel nacional en ciudadanos entre 18 a 65 años, hombres y mujeres de todos los niveles socioeconómicos y a través de entrevistas, encontramos una serie de tendencias relevantes para el consumo y la comprensión del humor social. a continuación, algunos emergentes y tendencias que identificamos en nuestra investigación:

Compra compartida. La primera tendencia tiene que ver con que las mujeres siguen siendo mayoritariamente responsable por las compras del hogar, pero también vamos viendo que los varones se incorporan las decisiones de compra a medida que se eleva el nivel educativo. Si entre los consumidores de nivel educativo más bajo solo el 30 % de los hombres declara tomar la mayor parte de las decisiones de compra, en los niveles medios y altos los niveles llegan al 47%.

Un ánimo incierto. La emoción que está más presente es la incertidumbre, con un 20 % de los casos. si hacemos una mirada más general, hay una mayoría de emociones negativas con un 50 % de las menciones, siendo las principales tristeza, desánimo y ansiedad, mientras que las emociones positivas concitan un 30 % de las respuestas con optimismo, esperanza y serenidad como las tres que concitan las principales menciones. En todos los segmentos hay registro de que se trata de un momento particular que nos toca atravesar y que es un momento difícil. Sin embargo, las opiniones están más divididas cuando se trata de pensar en el futuro cercano: un 44 % cree que en un año la situación va a ser mejor y el 38 % cree que va a ser peor, mientras que un 18 %, cree que en un año la situación va a estar igual que ahora. Más allá de las dificultades propias con la economía, el 60 % de los consumidores cree que la mayoría de los argentinos está peor que ellos mismos.

No hay plata (ni ahorro). Una frase que ya se hizo famosa y que se verifica en los consumidores y tiene impacto en el consumo. respecto del consumo en los últimos tres meses meses, casi 9 de cada 10 consumidores tuvo que reducir o modificar el nivel de consumo debido a la situación económica. entre los entrevistados, casi a la mitad no le alcanzan los ingresos para llegar a fin de mes, un 37% tiene algunas o grandes dificultades para cubrir sus necesidades mensuales y la plata le alcanza “justo” y sin posibilidades de ahorro. solo el 14 % puede ahorrar poco o mucho.

Consumos que se mantienen y se resignan. En el marco del fuerte ajuste, con una inflación que sigue siendo preocupante para la gente, sobre todo de la mano de incrementos en los servicios públicos y en prepagas, se impone elegir con inteligencia. a la hora de explorar qué se mantiene y que se deja de lado, 7 de cada 10 declara haber reducido la compra de alimentos yy bebidas que no sean de primera necesidad, 6 de cada 10, redujeron la compra de ropa, 5 de cada 10, redujeron viajes o salidas, cines, teatros conciertos, 3 de cada 10, redujeron la compra de productos de cuidado personal y cuidado del hogar. Como si el cuerpo y la casa son una especie de último bastión en este sentido.

Consumos “intocables”. Los rubros con menor eliminación o modificación en el consumo fueron las actividades extracurriculares de los hijos, la prepaga (a pesar del muy fuerte enojo por los aumentos), la contratación de ayuda para la limpieza en el hogar, la educación de los hijos y el club. Este tipo de consumos hace al proyecto familiar y a la percepción de identidad de “clase media” y dejar de hacerlo tendría fuerte impacto emocional.

Inteligentes, a la fuerza. En línea con la percepción de un entorno que requiere muchos ajustes en el consumo, la gente desarrolla estrategias para proteger y defender sus hábitos y su capacidad de consumo, así 9 de cada 10 encuestados acuerda con que en argentina somos expertos en crisis y con que hay que rebuscarse para consumir, siendo la estrategia más utilizada estar más atento a ofertas, promociones y descuentos en el 60 % de los casos y la revaluación de las marcas que se consumen. en este sentido, el 44 % declara que pasó a consumir marcas más económicas, 39 %, declara que busca marcas de desconocidas en función del precio y también crece la compra de marcas propias del supermercado. Lo cierto es que como realidad o como compensación frente a no poder consumir lo que hubieran deseado si el bolsillo alcanzaba, 7 de cada 10 considera que cambiar de marca por una más económica, lo hace sentir un consumidor inteligente.

El rol de las primeras marcas. Solo un 4 %, declara consumir primeras marcas, porque rinden más. La gran mayoría espera cercanía de parte de las marcas en estos momentos de dificultad y necesidad de ajuste: el 96 % de los consumidores considera que las marcas tienen que acompañar en momentos difíciles con precios promociones y haciendo que la posibilidad de consumo esté al alcance de todos. Otro comportamiento interesante es el cambio en el lugar de consumo: más del 20 % dice que aumentó compras en comercios de barrio, en mayoristas, compra de modo directo al productor, y de distribuidores online. La frecuencia de compra también se ve afectada, donde un 40 %, dice que compra al día solo lo que necesita, especialmente los niveles más bajos, mientras que los niveles más altos hacen compras para estoquearse. la compra online para conseguir mejores precios es una tendencia que empieza a crecer, sobre todo los niveles medio y alto.

El momento del año. Con un consumidor obligado a vivir el presente, sin capacidad de ahorro, con incertidumbre frente al futuro y una realidad cotidiana que lo desgasta, pero concurrente con otro núcleo esperanzado que pone sus fichas en un futuro mejor, producto de los esfuerzos y restricciones presentes, enojados por los aumentos en las obras sociales, privándose de salidas y de gustos para poder seguir consumiendo lo básico y con el foco en no tener que resignar eso que lo hace sentir quién es (o quiere seguir siendo). Una diagonal a la esperanza.

por Ximena Díaz Alarcón

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