Martes 7 de julio, 2020

EN LA MIRA DE NOTICIAS | 22-04-2020 11:48

El Ta Te Ti de Cristina

La Vicepresidenta pone en marcha una nueva fase, potenciada por la crisis pandémica, de su pulseada con el Poder Judicial.

Desde el principio de su nueva era en el poder, Cristina Fernández tuvo muy clara que su principal hipótesis de conflicto sería con el Poder Judicial. El otro gran frente de batalla que le esperaba a la admnistración K era la deuda externa, pero esa misión quedó a cargo de Alberto Fernández. Con el objetivo judicial en mente, la Vicepresidenta y sus fanáticos le metieron presión al Presidente desde el minuto cero, para que declarara el contraataque final contra el Lawfare, amenazando con una bomba política en Comodoro Py: algo así como la venganza nuclear de Washington por la masacre japonesa en Pearl Harbour.

 

En el medio vino el Coronavirus a cambiar muchas cosas, pero no lo cambió todo: en algunos aspectos, la pandemia no hizo más que consolidar las condiciones preexistentes de los escenarios que infectó. De hecho, en las últimas horas previas a la gran cuarentena nacional, el Senado bajo el mando de Cristina se dedicaba a tratar proyectos para continuar la guerra judicial, en vez de sesionar para ayudar a prevenir una catástrofe sanitaria. Ya con el Covid-19 patrullando las calles y rutas argentinas, el kirchnerismo sigue aprovechando la confusión epidemiológica para liberar a sus “presos políticos”.

 

Precisamente, una de sus más destacadas e ilustradas sacapresos nac&pop, la doctora Graciana Peñafort, reparte su tiempo entre la defensa de figuras como Amado Boudou y la dirección de los asuntos jurídicos del Senado, desde donde emitió el pedido a la Corte Suprema para que se expida, por las dudas, sobre la constitucionalidad de sesionar por videoconferencia. Con esta idea, Cristina propone superar la parálisis que la cuarentena le ha infligido al Congreso, parate que también se contagió el Poder Judicial, órgano republicano que ni siquiera había entrado en receso con los golpes de Estado.

 

De los tradicionales tres poderes que regulan cualquier sistema democrático, dos quedaron en stand by por el miedo a la pandemia. Justamente los dos polos de conflicto latente que el kirchnerismo previó desde su regreso, con el plan de reforma judicial (e incluso constitucional) bajo el brazo. Ese Ta Te Ti de poderes resume el tablero de mando estratégico diseñado por Cristina Fernández. Ella recuerda mejor que nadie las escenas de conflicto de poderes que atravesó el matrimonio Kirchner durante su década ganada y perdida.

 

También vivió de cerca el rol extraordinario que asumió el Poder Judicial como árbitro cotidiano en la crisis financiera del 2001. Parece que, en tiempos de emergencia, la primera víctima resulta ser el tan mentado equilibrio de poderes. Por eso, hay quienes quieren ver en el reclamo cristinista a la Corte por las telesesiones legislativas, la búsqueda de una vacuna urgente para prevenir cualquier palo en la rueda tribunalicio que impida, mediante amparos y otras resoluciones judiciales, el avance del plan redistributivo kirchnerista bajo el paraguas de la crisis sanitaria. Para no aburrirnos durante el encierro obligatorio, un nuevo Ta Te Ti feroz ha comenzado en el tablero de la República: Cristina ya puso dos fichas. Ahora va por la tercera.

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Silvio Santamarina

Silvio Santamarina

Columnista de Noticias y Radio Perfil.

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