Lunes 28 de septiembre, 2020

EN LA MIRA DE NOTICIAS | 28-08-2020 12:33

Por qué Cristina está mejor que nunca

La Vicepresidenta no solo festejó en el recinto su éxito parcial en la votación por la reforma judicial: está disfrutando algo más preciado.

Aunque sea una reforma que no la conforma del todo, Cristina Fernández disfrutó anoche de la votación del Senado sobre los cambios en la Justicia. Pero la Vicepresidenta no solo se alegró por el resultado a favor en el conteo de votos. Más bien parece estar saboreando su nueva fase eufórica de protagonismo político, que sin prisa y sin pausa, ella viene alimentando desde sus redes sociales y en sus shows parlamentarios televisados. Es como si Cristina estuviera volviendo a su viejo hábito de las cadenas nacionales, pero por otros medios, más posmodernos y adaptados a la nueva anormalidad pandémica.

“Estoy mejor que nunca”, confesó la Vicepresidenta mientras se divertía con su rutina de tomar de punto a uno de sus blancos preferidos, el senador Esteban Bullrich. Con el legislador opositor arrancó su tarde de gloria, y la cerró a la medianoche chuceando a otro “sparring” habitual, su ex funcionario Martín Lousteau. Todo la divierte, y no lo oculta, más bien lo contrario: hasta se hizo fotos en el Congreso con el Chino Maidana, un showman de las piñas. Ella se siente mejor que nunca, asegura, aunque Bullrich le recordó que su euforia no está en sintonía con la inmensa mayoría de los argentinos, amenazados por la tormenta más perfecta de las últimas décadas. Es cierto que para intimidar a Cristina señalándole ese contraste algo impúdico, a Bullrich le faltaría hacer lo propio con Mauricio Macri y su escapadita “glam” a Francia y Suiza, mientras sus votantes rumian angustia en sus hogares o escupen rabia en las calles.

Surfeando las contradicciones, debilidades y miserias de los demás, la Vicepresidenta vuelve a gozar sin culpa el tradicional protagonismo que se vio forzada a ceder en el último año, para garantizar su regreso al poder. Ahora ya está, Alberto Fernández hace su trabajo de administrar la sociedad política, ordenar la contabilidad, y hasta se pone el uniforme de enfermero en el gigantesco hospital infectológico en que se convirtió la Argentina. Ella no está para esas cosas: ni siquiera usa el tapabocas reglamentario. Quizá la renovada impulsividad de Cristina pueda merecer el diagnóstico de lo que los psicólogos llaman un “acting out” para defenderse de la frustración permanente. Pero tal vez ella tenga razón en sentirse mejor que nunca, y los autoengañados seamos todos los demás, porque nos negamos a ver y a disfrutar el maravilloso momento que, al cierre de esta edición, estaría viviendo nuestro país.

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Silvio Santamarina

Silvio Santamarina

Columnista de Noticias y Radio Perfil.

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