Lunes 28 de septiembre, 2020

EN LA MIRA DE NOTICIAS | 20-08-2020 15:42

Después del banderazo, el miedo al dolarazo

La divisa estadounidense vuelve al tope de la agenda nacional, mientras el Gobierno invierte su fuerza política en la cruzada judicial cristinista.

Lectura recomendada para Alberto Fernández: la teoría del ruido y su influencia en los mercados aparentemente racionales, con la que, en los años 80, el economista Fischer Black marcó un hito en el análisis financiero y en la explicación de las crisis. El Presidente se quejó esta semana del ruido que introducen los banderazos en el clima social: "No nos van a doblegar los que gritan porque los que gritan suelen no tener razón. Llegó el momento de dejar de lado las falsas disputas, los falsos discursos, las falsas palabras, y recordar cómo la Argentina fue capaz de salir del pozo”, reclamó y dio en el clavo. El ruido -índice de la ineficacia sistémica- está ganando la conversación de nuevo en la Argentina. Y eso se refleja en el más delicado índice de riesgo nacional: la cotización del dólar real, que ya va camino a duplicar su precio en pesos desde que asumieron “les Fernández”.

El problema es complejo para el Presidente, porque la principal fuente de ruido no es la pandemia ni la oposición, sino su Vicepresidenta. Todo parece postergarse y supeditarse al único plan que avanza, día tras día, bajo el mando de Cristina Kirchner: el empoderamiento judicial de la expresidenta, tanto a la defensiva como a la ofensiva. No alcanzan las líneas de esta columna para resumir las fichas que el kirchnerismo mueve sin solución de continuidad para rearmar el tablero de control de la Justicia, donde el proyecto de Reforma Judicial es apenas una herramienta más para desmantelar el mecanismo vigente y acaso una cortina de humo para disimular otras maniobras paralelas.

En un Gobierno presionado por las deudas soberanas, la pandemia sanitaria y económica, la volatilidad monetaria y el descontento creciente de la ciudadanía, llama la atención la descomunal inversión política destinada al tema judicial. Porque no solo están insatisfechos los reclamos urgentes del lado opositor de la grieta. También quedaron en lista de espera las aspiraciones de millones de oficialistas a los que se les prometió ley de aborto, impuesto plus a la riqueza, mesa de concertación productiva, lucha contra el hambre, entre otras medidas que tienen como denominador común el requisito de convocar a un pacto social e institucional ecuménico. Precisamente esa clase de acuerdos estratégicos no podrán concretarse hasta que la Vicepresidenta no quede conforme con su situación judicial, la de sus asociados y la del macrismo. Mientras tanto, el Presidente deberá limitarse a gesticular como un estadista, rezando para que su imagen no se siga desinflando.

Pero la realidad es más ancha y ajena. El ruido sobre el futuro inminente del mercado cambiario no sólo surge del runrún de economistas no oficialistas que ya se animan a alertar sobre los riesgos de un híper pospandémica. Los propios formadores de opinión del espectro K recuerdan diariamente a través de sus medios que el dólar es un problema a reformular a la brevedad, lo cual no hace más que introducir más y más ruido en la City y bajo el colchón de los pequeños ahorristas, sin distinción de grietas. Son ellos quienes le meterán presión al Gobierno en los próximos tiempos, como un banderazo cotidiano sin partido ni ideología: pura incertidumbre argenta, que huye irracionalmente, con la fe de los terraplanistas, hacia la moneda del Amo. Un dolarazo.

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Silvio Santamarina

Silvio Santamarina

Columnista de Noticias y Radio Perfil.

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