A los 8 años dije: "voy a ser abogada". Ahí empezó el amor ciego por mi clan. Entré en la misión de querer salvar a los míos. Con esa impronta infantil llegué a defender a otros.
Luego de muchos años de litigar, con buenas y malas experiencias, mis ganas de seguir ocupando ese rol de defensora bajaron. Los clientes no siempre confiaban en mi desempeño, elegían a otros colegas, no me querían pagar los honorarios o no respetaban mis tiempos. Cambié muchas veces de estrategias para que esas cosas dejaran de suceder; si bien disminuían, era por el modo alerta en que siempre estaba. Esto me agotaba. ¿Cómo defender a alguien de quien también siento que me tengo que defender?
Esta dinámica comenzó a cambiar cuando conocí las Constelaciones Familiares. Primero pude reconocer que defender a los míos les quitaba dignidad, que me ponía por encima de ellos dejando de respetar la jerarquía. Esto traía desorden a mi vida y a mi profesión. Luego trasladé esa mirada sistémica a mis clientes.
El derecho sistémico se basa en los órdenes del amor de Bert Hellinger; su pionero y creador es Sami Storch, juez brasileño. Esta mirada me cambió la perspectiva como operadora del derecho. Reconocer en mí el conflicto hizo que no lo trasladara a los pleitos de otros. Dejé de adueñarme de conflictos ajenos para pasar a ser quien pone a disposición las leyes sistémicas y jurídicas para traer paz a las partes.
Aplicar las constelaciones a los pleitos judiciales es revelar las dinámicas ocultas, las lealtades, cortar los patrones de repetición y evitar nuevos conflictos. Poder trabajar con la emocionalidad de las personas involucradas para dar una reparación integral es lograr una justicia más consciente.
Un letrado que reconoce en sí mismo que hay conflictos por resolver deja de ser "el salvador". Se ocupa de sus asuntos personales. Se convierte en un puente entre las partes, mira por detrás de ellas al clan, sus historias, sus destinos y sus dinámicas. Identifica que hay un "nosotros" y entiende que los demás son tan importantes como él. Cambia el foco, advirtiendo que el cliente es parte de un sistema desde el cual actúa y ama.
En el derecho tradicional se busca tener razón; en el derecho sistémico se busca la reconciliación.
En mi nueva versión de abogada acompaño con procesos y sesiones a mis clientes y a otros colegas desde el corazón, con empatía y amabilidad.
"El corazón late distinto cuando deja de defender y empieza a sostener."
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Dra. Analia Alejandra Rodriguez Galeano.
por CONTENTNOTICIAS















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