Durante 2024 y 2025, la conversación sobre inteligencia artificial fue casi unánime: más rápido, más output, menos fricción. La luna de miel duró poco. Los investigadores de BetterUp Labs y la Universidad de Stanford publicaron en Harvard Business Review un estudio que le puso nombre a lo que muchos ya sufrían: "workslop", el trabajo generado con inteligencia artificial que parece terminado pero carece de sustancia real para completar la tarea que debía resolver.
El hallazgo más incómodo del estudio no es que la IA produzca contenido mediocre. Es que ese contenido no desaparece: se traslada. Cuando alguien recibe workslop de un colega, el 53% reporta sentirse molesto, el 38% confundido y el 22% directamente ofendido. Alguien, río abajo, tiene que interpretar lo que recibió, corregirlo o rehacerlo desde cero. La IA no eliminó el trabajo. Lo movió a otra persona, con menos contexto y menos tiempo.
Esto no es un problema técnico. Es la consecuencia lógica de una decisión de liderazgo: premiar la velocidad de producción por sobre la calidad del pensamiento. La inteligencia artificial bajó el costo de generar contenido a prácticamente cero. Pero no bajó el costo cognitivo de pensarlo: sostener un problema el tiempo suficiente para llegar a un insight real, filtrar qué vale la pena antes de enviarlo, cuestionar si lo que se está por mandar realmente resuelve algo. Esa capacidad de discernimiento no se automatiza. Y cuando una organización no la protege ni la exige, lo que se multiplica no es productividad: es ruido con formato de trabajo bien hecho.
El error de fondo no se corrige con mejor prompt engineering ni con una nueva herramienta. Se corrige revisando qué está premiando realmente la cultura de la empresa: ¿el objetivo es que la gente use IA, o que piense mejor con IA? Son dos preguntas que suenan parecidas y llevan a resultados opuestos. Las organizaciones que están viendo aparecer workslop en sus propios equipos tienen, ahí, un diagnóstico gratuito: no un problema de adopción tecnológica, sino de qué es lo que están midiendo y celebrando como éxito.
El liderazgo que va a sostenerse en los próximos años no es el que adoptó IA más rápido. Es el que supo distinguir, desde el día uno, entre generar contenido y generar valor.
Ingrid Toppelberg, es autora de “Líder IA: Como sobrevivir y prosperar en el futuro del trabajo”, Conferencista internacional y Fundadora de Toppelia, consultora especializada en liderazgo amplificado con IA.
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por CONTENTNOTICIAS














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