Durante años, la inflación alta actuó como un amortiguador involuntario de la mala gestión en las PyMEs argentinas: una empresa podía mostrar ventas nominales crecientes mientras, en términos reales, perdía rentabilidad o consumía su capital de trabajo sin que nadie lo advirtiera a tiempo. Con la desaceleración de los precios, ese efecto se diluye y cada decisión de pricing, financiamiento o estructura de costos queda expuesta con una nitidez inédita en el resultado de la empresa.
“La inflación no generaba buena gestión: generaba la apariencia de buena gestión”, explica Jesica Manrique, Fractional CFO especializada en diagnóstico financiero para PyMEs y con más de una década de experiencia evaluando riesgo crediticio corporativo en banca. “Hoy, sin ese maquillaje, la diferencia entre crecer y sostenerse depende exclusivamente de cómo se gestiona la empresa.”
Según la especialista, el riesgo más frecuente no es la caída de ventas, sino la toma de decisiones sobre información incompleta: precios que no cubren el costo variable actualizado, o inversiones definidas sin proyección de flujo de caja. “Una empresa puede estar perdiendo dinero de forma sistemática sin que ningún indicador visible lo advierta”, señala.
“La diferencia entre crecer y sostenerse ya no depende del contexto: depende de la gestión.” — Jesica Manrique
Un punto que Manrique subraya es la fragmentación con la que la mayoría de las PyMEs aborda hoy su profesionalización: contratan ordenamiento impositivo y contable por un lado, y —si acaso— asesoramiento financiero por otro, casi nunca desde una misma lectura del negocio. “La contabilidad ordenada es condición necesaria, pero no alcanza si no se traduce en estrategia financiera. Son dos capas de un mismo diagnóstico: la impositivo-contable define la base de información confiable, y la financiera es la que convierte ese dato en decisión”, explica. Para la especialista, integrar ambas miradas —y no tratarlas como servicios sucesivos y desconectados— es hoy un diferencial competitivo para la PyME que busca prepararse para crecer, acceder a financiamiento bancario o sostener una decisión de inversión con el mismo estándar de rigurosidad que exige una entidad financiera al evaluar crédito.
Frente a este escenario, Manrique sostiene que profesionalizar la función financiera —con indicadores de rentabilidad, capital de trabajo y estructura de financiamiento monitoreados de forma permanente, sobre una base contable e impositiva ordenada— dejó de ser una opción reservada a las grandes corporaciones. “Las empresas que integren esa gestión hoy van a estar en condiciones de capturar participación de mercado en los próximos ciclos. Las que sigan operando con información fragmentada o incompleta van a enfrentar, tarde o temprano, una corrección forzada por la propia caja”, concluye.
Datos de contacto:
Instagram: @jesica.manrique
Celular: 1121602288
por CONTENTNOTICIAS














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