Friday 3 de July, 2026

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Leonardo Merlos: el argentino que ayudó a vender algunos de los edificios más ambiciosos del mundo y ahora reflexiona sobre el futuro de la

Durante más de dos décadas, Leonardo Rubén Merlos ayudó a vender edificios que todavía no existían.

Sus imágenes representaron torres residenciales, hoteles, desarrollos urbanos y proyectos de lujo diseñados por algunos de los estudios de arquitectura más prestigiosos del planeta. Fueron utilizadas por desarrolladores e inversores para visualizar proyectos antes de que la primera piedra tocara el suelo. Aparecieron en medios internacionales como Vogue, Forbes, Architectural Digest y Hospitality Design. Y detrás de ellas estuvieron nombres como Foster + Partners, Zaha Hadid Architects, SOM, Rafael Viñoly, Perkins+Will, Arquitectónica y desarrolladores de la talla de Hines, Blackstone, Related y Extell. Sin embargo, cuando se le pregunta cuál es hoy el desafío más importante de su carrera, Merlos no habla de arquitectura.
Habla de inteligencia artificial.

Pyme


Arquitecto graduado en la Facultad de Arquitectura, Diseño y Urbanismo de la Universidad de Buenos Aires (FADU/UBA), docente durante trece años y fundador de la agencia creativa NEAT, Merlos pertenece a una generación que vivió la transición completa desde los primeros años de la visualización digital hasta la irrupción de las herramientas generativas capaces de producir imágenes en segundos.
Y lejos de adoptar una mirada apocalíptica, sostiene una tesis que resulta tan simple como provocadora:
“La inteligencia artificial no reemplaza la sensibilidad humana. La libera”.

La frase forma parte de un manifiesto reciente que publicó bajo el título “La revolución de la IA nos obliga a ir hacia nuestro verdadero valor”, un ensayo donde plantea que la democratización de la ejecución técnica está obligando a los creativos a reencontrarse con aquello que realmente los diferencia: la sensibilidad, la intuición, la narrativa, el criterio y la capacidad de generar significado.
“Durante años la industria confundió complejidad técnica con valor creativo. Hoy las herramientas empiezan a resolver gran parte de esa complejidad. Entonces aparece una pregunta mucho más interesante: ¿quién tiene algo valioso para decir?” la pregunta no surge desde la teoría.

Pyme


Durante veintidós años de carrera, Merlos trabajó en aproximadamente 250 proyectos distribuidos en cinco continentes, representando visualmente más de un millón doscientos cincuenta mil metros cuadrados de arquitectura. Su recorrido profesional incluye una etapa en Archpartners, la fundación de NOTOS —estudio que obtuvo reconocimiento internacional por su enfoque cinematográfico y atmosférico— y posteriormente DBOX, una de las agencias creativas más importantes del mundo en branding y marketing para real estate de lujo, donde fue convocado para entrenarse en Nueva York y abrir posteriormente la operación latinoamericana de la compañía.
En paralelo desarrolló una intensa actividad académica. Durante trece años enseñó en la FADU/UBA y formó a cerca de ochocientos estudiantes. Durante los últimos seis años fue invitado dos veces por año a dictar una clase especial sobre Rem Koolhaas y OMA, una de las figuras más influyentes de la arquitectura contemporánea.
“Enseñar te obliga a pensar. Si no podés explicar por qué hacés algo, probablemente todavía no lo entendiste del todo”.
Actualmente vive junto a su esposa, María Florencia Pignataro, y sus hijas Catalina y Jazmín en el sur de Florida. Desde allí dirige NEAT Agency, una agencia boutique multidisciplinaria especializada en storytelling visual, dirección creativa y experiencias de marca para proyectos de hospitality y real estate de lujo en Estados Unidos, Europa, Medio Oriente y América Latina.
La nueva etapa del estudio fue bautizada como NEAT 2.0 y representa una expansión conceptual de la agencia hacia lo que Merlos denomina “emotional worldbuilding”: la construcción de mundos emocionales capaces de aumentar el valor percibido de espacios, marcas y experiencias.
Según explica, la arquitectura del futuro no competirá únicamente por ubicación, metros cuadrados o amenities. Competirá por emociones.

Pyme

“Las personas no compran solamente edificios. Compran una idea de vida futura. Compran pertenencia. Compran identidad. Compran una historia en la que desean verse a sí mismas”.
Esa reflexión también aparece en una exploración artística personal titulada Dreaming Florida. La serie reúne quince obras digitales inspiradas en sueños que comenzó a registrar antes de emigrar a Estados Unidos: casas flotando entre nubes, autopistas infinitas, habitaciones suspendidas en el aire y escenas protagonizadas por sus propias hijas.
Más que una colección artística, Merlos la define como un diario visual de la migración.
Un registro íntimo de aquello que ocurre cuando una familia decide comenzar de nuevo.
Quizás por eso, cuando habla sobre inteligencia artificial, su mirada se aleja de la tecnología y vuelve una y otra vez hacia la condición humana.
“Una máquina puede imitar estilos. Puede replicar estéticas. Puede generar imágenes sorprendentes. Pero no puede experimentar nostalgia. No puede extrañar un lugar. No puede entender la calma de ver entrar la luz de la mañana en una habitación. Esas experiencias siguen siendo profundamente humanas.”
En una época obsesionada con la automatización, la productividad y la velocidad, la paradoja que propone Merlos resulta llamativa.
Cuanto más poderosa se vuelve la tecnología, más importante podría volverse aquello que no puede automatizarse.
La sensibilidad.
La emoción.
La mirada humana.

Nota redactada por Martin Pereyra Noticias

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