martes, octubre 22, 2019

OPINIóN | 11-02-2019 11:01

Una mala noticia para el periodismo

La situación de los 400 trabajadores de C5N se ha vuelto realmente insostenible. Después de 15 meses de venir cobrando en cuotas, ahora se suma una polémica decisión.

La situación de los 400 trabajadores de C5N se ha vuelto realmente insostenible. Después de 15 meses de venir cobrando en cuotas, ahora se suma una polémica decisión de la Sala D de la Cámara Nacional de Apelaciones en lo Comercial que bloqueó la posilibilidad de que se cree una cuenta inembargable exclusivamente para el pago de los salarios.

La medida no sólo es polémica por los alcances alimentarios de la misma, sino porque contradice lo dispuesto por el juez Javier Cosentino, y la aceptación que habían tenido tanto la fiscal de primera instancia como la Fiscalía ante la propia Cámara. Es decir, la Cámara hizo lugar al pedido de la querella (AFIP) y rechazó lo dispuesto no sólo por el juez que interviene en la causa sino también por las propias partes acusatorias representadas por el Ministerio Público Fiscal, o sea, el propio Estado. Esa decisión pone en jaque el principio constitucional del derecho alimentario, garantía básica del sistema democrático. El tema es que con esta medida no se afecta a la empresa y sus propietarios, sino que se ataca de lleno a los trabajadores.

Es más, los propios jueces de la Cámara, reconocen en el fallo: “no se ignora que la decisión aquí adoptada, podría dificultar el pago de salarios y demás cargas laborales de devengamiento posconcursal que corresponde a la planta de empleados de la concursada. Tampoco se ignora la índole alimentaria de tales conceptos". Sin embargo, terminan dando la derecha a la posición de la AFIP en sus demandas contra la empresa. Pese a que la forma más segura de que el ente recaudador pueda cobrar sus acrecencias es la continuidad de la compañía y no su quiebra. Y a pesar de que una cuenta de estas características, que obviamente sería supervisada por el síndico que designó la propia Justicia, es una garantía de que los recursos que ingresen no irán a parar a otro destino que no sea el pago de salarios. O sea, el Estado (la Cámara) estaría dando la espada al Estado (el juez, los fiscales y el síndico) por pedido de la AFIP.

(Leer también: El futuro jefe de AFIP ya negociaba con el nuevo dueño de Indalo)

Lo cierto es que esta medida lo que hace es generar más incertidumbre a una situación de por sí complicada. Durante todos estos meses los trabajadores de C5N y el resto de los medios del Grupo Indalo, viven en una pesadilla en la que no saben qué parte de su salario van a percibir, en qué fecha y de qué manera, porque todo está dentro del proceso del concurso. Eso agudiza la preocupación de los trabajadores porque todos tienen obligaciones que cumplir, como cualquier ciudadano: además de la alimentación de su familia, los gastos habituales en vivienda, educación, transporte, servicios y todo lo que hace a la vida de todo hogar.

Pero en este caso tiene además una afectación especial a un derecho colectivo: porque si los periodistas no pueden cumplir con su labor informativa, dado que no reciben los recursos que les corresponde para subsistir, lo que termina siendo dañado es el derecho colectivo a la Libertad de Expresión. Esto no es una mirada sesgada, fomentada por quienes están afectados en este caso. Así lo dicen todos los protocolos y tratados internacionales en materia de Libertad de Expresión.

O sea que esto no afecta a los empresarios que pudieron sacar algún tipo de ventaja al mercado de los medios y del manejo discrecional de la publicidad oficial, sino que condiciona en particular a periodistas de a pie, de carne y hueso, que con suma dignidad y pese al clima totalmente adverso, se predisponen cada día a brindar a la sociedad en su conjunto información que muchas veces no aparecen en otros medios. O miradas y voces distintas sobre temas que si están en agenda.

Como periodista desde hace más de 30 años y habiendo desarrollado mi profesión en distintos medios, con diversos formatos y posiciones editoriales, conozco la situación que hoy se vive en este universo. Hay factores externos y mundiales que llegaron en forma tardía a la Argentina, como el efecto de los cambios tecnológicos, que han modificado el mapa de los medios a nivel planetario. Así se perdieron miles de puestos de trabajo y se generaron otros (muchos menos por cierto) provocando una enorme crisis en los medios tradicionales. Eso llegó a la Argentina y sumado a la caída estrepitosa de varios de estos emprendimientos periodísticos que fueron beneficiados por el gobierno anterior, sobrevino una enorme crisis laboral en donde, según las estimaciones de los sindicatos, se perdieron cerca de 3.000 puestos de trabajo en los últimos años. Si a eso se suman más empresas periodísticas que hoy están en crisis (y que se ramifican en todo el país), el cuadro no puede ser más preocupante.

O sea, que más allá de la propia situación de C5N, los trabajadores del Grupo ven también que el horizonte que se divisa afuera es un terreno arrasado donde lo único que abunda es la escasez de fuentes laborales. Un laberinto sin salida.

Llama la atención la indiferencia de muchos medios a este panorama, el silencio, la mirada esquiva. Pero lo que en lo personal más me produce perplejidad es la mirada de muchos colegas cuyas actitudes parecen esconder un sentimiento traducido en un “que se jodan por trabajar ahí”. Es muy triste que eso pase porque es desconocer la realidad de personas comunes que están sufriendo, de colegas como ellos que suelen tener las mismas discusiones y preocupaciones a la hora de hacer su trabajo. Que todas las mañanas tienen la misma rutina informativa que nos hace leer todos los diarios, escuchar distintas voces en las radios y ver las diversas miradas en la televisión, para estar empapados de todas las posiciones.

No es muy distinto lo que hace uno y hace el otro. Consulta a sus fuentes, plantea sus posibles notas ante sus jefes, hace otras que le piden, busca generar agenda propia e impactar en la audiencia ante un hecho novedoso, ante una primicia. Chequea los datos hasta la obsesividad, si es buen periodista. No hay nada distinto entre los que trabajan en uno u otro medio, más allá del posicionamiento editorial o ideológico que se pueda tener. Unos podrán tener más visibilidad o impacto en virtud de la potencia que genera el medio donde desarrollan su trabajo. Pero, en definitiva, los verdaderos periodistas son periodistas, indistintamente de donde trabajen. Y los operadores disfrazados de periodistas serán eso siempre, también indistintamente de donde trabajen.

Hace ya varios años el periodista y escritor polaco Ryszard Kapuscinski decía: “Para ser buen periodista hay que ser buena persona”. Y eso está basado en que se necesita una sensibilidad especial, en particular frente al que sufre, para desarrollar esta labor. Más cuando la Justicia es injusta. Bueno, ese principio lamentablemente parece haber sido olvidado por muchos colegas y medios que han silenciado una problemática aguda en este mundo.

Sin embargo, hay muchos otros que si se solidarizaron y entendieron que, así como en el pasado la principal amenaza para el periodismo argentino podía ser hasta la propia muerte (hubo un centenar de asesinados en la dictadura y el atroz crimen de José Luis Cabezas ya en democracia), luego sobrevino la cultura del escrache y la discriminación publicitaria y ahora la principal amenaza a la Libertad de Expresión en el país parece ser la desaparición de medios y la constante pérdida de fuentes de trabajo en la prensa. Con un particular acento en aquellos que, por convicción o intereses, tienen una mirada crítica en el momento actual que se vive en el país.

(Leer también: José Luis Cabezas: crean un mapa de todos los homenajes en Argentina)

Por eso, no se puede mirar para otro lado ante lo que está ocurriendo con los periodistas de C5N y el resto de los medios. Porque mañana pueden ser otros, incluso los indiferentes de hoy. Pero sobre todo porque hay seres humanos detrás de esta problemática. Y también porque la desaparición de la diversidad de voces en una democracia nunca puede ser una buena nueva. Es, sin dudas, una mala noticia para el periodismo.

Por Gabriel Michi (*)

* Periodista. Columnista de Internacionales en C5N. Miembro de la Comisión Directiva de FOPEA.

por Gabriel Michi

Comentarios

Música

1915

Escuchá el tema "Prisma".

Espacio Publicitario

Espacio Publicitario