jueves, noviembre 14, 2019

SOCIEDAD | 22-06-2019 23:48

Lizy Tagliani y Flor de la V: duelo de estilos trans

Una se ríe de sí misma y cuenta los cambios de su cuerpo. La otra se presenta como una mujer sexy, militante y con familia tipo.

Una sola vez Florencia de la V apareció en la televisión sin maquillaje. Fue en 2013, cuando conducía el programa “La Pelu” en Telefe, y lo hizo para defender su identidad de género. Es que desde que apareció públicamente en los ‘90, consolidó su imagen como mujer sensual y actriz. Madre de dos hijos, conformando una familia tipo, se convirtió en una referente de la militancia por los derechos de la comunidad trans dentro del mundo del espectáculo y fue de las primeras en estar en televisión.

Tiempo después apareció Lizy Tagliani, que aunque paseaba entre canales y eventos para peinar y producir a distintas estrellas, no se había constituido como figura. Usando el humor como bastión para instalarse en los medios, nunca tuvo interés por lo estético y siempre se presentó exponiendo toda la realidad sobre la transformación de su cuerpo. Dos estilos distintos para vivir el paso de hombre a mujer.

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“Hay una muestra bastante elocuente entre ellas de cómo las identidades se construyen de tantas maneras como subjetividades hay. Que de ningún modo la identidad es reductible a una especie de único patrón o algún tipo de casillero: no lo es. Es un proceso tan rico, tan complejo y ciento por ciento personal que es imposible de cerrar”, señala Franco Torchia, periodista y conductor de “No se puede vivir del amor”, que trabaja hace años junto a la comunidad LGTBQ y aclara: “Es importante recordar que quien habla no es una persona trans porque hay muchísimo de la experiencia de ellas que yo no viví. Es indispensable en el abordaje de las cuestiones en torno a las disidencias no hablar ‘en nombre de’. En este caso me atrevo a hablar porque trabajo estas cuestiones hace mucho tiempo y son figuras que pertenecen a un circuito que conozco”.

Estilos. Ambas conductoras de programas de interés general, cada una logró captar a su público de maneras distintas. En “Flor de Tarde” (Ciudad Magazine), Florencia de la V optó por un rol tradicional de presentadora. Fiel a la moda, es el centro de atención en el inicio del programa para lucir sus looks, que después comparte en sus redes sociales. Con dos periodistas como panelistas, recorre los momentos más polémicos de la semana del espectáculo y lo condimenta con entrevistas, notas e invitados de actualidad.

En las antípodas, Lizy Tagliani no le teme al ridículo y lejos está de querer constituirse como una diva. Con bloopers y actuaciones bizarras —como arrancar su programa colgada del techo— apela al humor para empatizar con la audiencia. En sus redes y al aire, juega con su identidad y no se encasilla bajo la categoría mujer-hombre. Autodenominándose “trava”, “Luisito”, “Lizy” y mostrándose al natural, de entre casa y haciéndose rutinas de belleza, tiene un mecanismo de autopercepción lúdico.

Incluso, el año pasado aclaró públicamente que esos eran sus modos, después de que su colega, Florencia de la V, planteara que hacer humor en torno a la identidad era “una puerta peligrosa que se abre a la descalificación”. "Parece que ser fea, trava, tener pie grande, bozo y disfrutar de mi historia está penado. Alguien cree que si me desaparecen la tierra será un paraíso de amor e inclusión. No vendo ni alquilo lo que construí, construya su terreno... respete la medianera", escribió en su Twitter en ese entonces.

Identidad. En un momento inédito de visibilidad trans, Lizy Tagliani aprovechó el discurso que dio cuando ganó un premio Martín Fierro por su labor humorística para sacar a flote una cuestión siempre latente en torno a su figura: "Hoy me dan la oportunidad de mostrar que las mujeres no sólo somos mujeres trans o biológicas sino personas que están dispuestas a vivir y ser felices", expresó. Es que para poder entrar en los medios ambas pasaron por lo mismo: burlarse de sí mismas —que Flor de la V sólo hizo al principio— y el relato sobre el sufrimiento que pasaron para llegar ahí. Lizy hizo de esto último monónologos de humor con los que logró cautivar a la audiencia desde sus inicios en el show de Tinelli hasta hoy que conduce "El precio justo".

La discusión sobre las personas trans es una discusión sobre la posibilidad de ser. Las preguntas que nos hacemos sobre ellas son preguntas mutilantes porque son preguntas que no nos haríamos jamás respecto de personas que no son trans”, señala Torchia.

Ubicadas como dos personas que rompieron estereotipos, muestran cómo la diversidad es infinita. Lejos de los preconceptos e imposiciones que rondaron en los ‘90 y 2000 acerca de qué significaba ser trans, exhiben modelos diferentes de construcción que se manifiestan incluso en la decisión de hacer el cambio de DNI.

Mientras que para Lizy Tagliani es un trámite innecesario, para Florencia de la V es un triunfo logrado después de una larga lucha que, junto a la conformación de su familia, definen quién es. "Yo soy Florencia Trinidad, madre de Paul e Isabella, señora de Pablo Goycochea. Soy mujer y argentina", concluyó aquella vez que lloró frente a cámara defendiéndose de insultos con su DNI en mano.

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