PERSONAJES | 13-09-2019 23:17

Sofía Cantilo: "Quiero correr hasta que tenga cien años"

Fumaba un atado de cigarrillos al día. Participó en una competencia de 10K y no paró. Es la mejor corredora de ultramaratón del país.

Sofía se sienta en un bar, pide un submarino y dice que cuando uno vuelve se da cuenta de que se preocupa por miles de cosas que en el fondo no son importantes. Allá de donde viene, nadie piensa en el caos de tránsito ni en cómo se comportan los mercados o si el dólar sube; hay un único gran estímulo: sobrevivir. Por eso tiene la habilidad para, en pleno barrio de Palermo, cambiarse de remera en una plaza sin que nadie se dé cuenta. Su mejor plan es correr cientos de kilómetros en la montaña y en condiciones extremas. Así lo hizo en agosto último, en BigFoot 200, una carrera de 206.5 millas (332 k) en el Monte Santa Helena, Washington, Estados Unidos. Tardó 66 horas, 43 minutos y 45 segundos; fue la primera mujer en cruzar el arco de llegada y la séptima de los 105 participantes que lo lograron (de un total de 200 inscriptos). “Cuando apagás todos los estímulos de afuera y concentrás en la naturaleza, es una locura sensorial. El paso a paso es jorobado porque te duele mucho y es complejo manejarlo”.

Noticias: ¿Cómo afronta el dolor?

Cantilo: Sí o sí te tenés que salir del dolor porque donde le metés mucho foco te vas a dejar de mover. Cuando corrí mi primer ultra, escuché a un corredor que tiene una resistencia única que decía que el ser humano se pasa toda su vida tratando de escapar del dolor, pero cuando corrés ultra no vas a poder escapar porque el dolor inevitablemente en algún momento llega. Entonces lo que tenés que hacer es "embrace the pain", abrazar el dolor. Hasta esa carrera había hecho 42k y varios Cruces de los Andes, pero esos eran 80k, y creo que cuando pasás ese umbral, el dolor es muy exponencial, es un dolor real físico tremendo. Antes de largar Bigfoot 200, uno de mis hermanos me mandó un mensaje y me puso "embrace the pain". En un momento en el que iba detonada, que me estallaban los dedos y cada vez que tocaba una bajada quería llorar, iba "embrace the pain"…

Noticias: ¿Se escapa de algo al correr?

Cantilo: Creo que ha sido un aprendizaje el hecho de no escapar de las cosas corriendo.

Noticias: ¿Antes de qué huía?

Cantilo: Me cuesta mucho hablar de mis sentimientos, ir un poco más hondo y conectar con lo que me pasa. Entonces, en vez de conectar con el dolor, lo tiro para atrás y salgo a correr. Hasta que un buen día no pude correr más.

Noticias: ¿Cuándo fue eso?

Cantilo: Después de que murió mi papá.

Es la más chica de la familia, la única hija mujer con diferencia de 15, 17 y 18 años. Su padre fue Alfredo Cantilo, presidente de AFA (76-79) justo antes de Humberto Grondona. “Grondona era el secretario de papá y le tenía miedo a los aviones, papá lo obligó a subirse a su primer avión; si papá no lo hubiese obligado…”, dice entre risas. Ella significó la mayor crisis de fe de su padre, integrante del Opus Dei, porque lo que creyeron que era el inicio de la menopausia de su madre, se trataba de un embarazo. “Mi papá decía que no podía ser, que Dios se había equivocado. Y finalmente cuando lo aceptó, le puso unos escarpines rosas a una virgen y rogó que fuera nena. ¡Mi papá es todo lo que está bien en el mundo! Llegamos a hablar de cosas sexuales, de religión y de cuestiones en las que pensábamos totalmente diferente. Tenía la cabeza lo suficientemente abierta para ver más allá”.

Su padre falleció en mayo de 2013, un mes y medio antes de que ella corriera su primer mundial. Después debutaría en UTMB, una carrera de montaña de 171k por los Alpes, uno de sus sueños. Pero a mitad del mundial, se enfermó y en UTMB todo salió mal y llegó destruida, con la piel grisácea y sin cuello de lo hinchada que estaba. Entonces consultó con un psicólogo deportivo que en la primera sesión fue contundente: “Buscás un psicólogo deportivo y no un psicólogo porque te estás escapando de lo que te pasa. No venís porque se murió tu papá y porque tenés un mal matrimonio sino porque no podés correr. Hasta que no arregles esto, el deporte no se va a arreglar”. Le llevó un año de terapia recuperar el camino. “Igual es un trabajo diario porque son mis debilidades, mi forma de ser me lleva a eso, es algo con lo que tendré que luchar toda mi vida. Mi debilidad es tratar de escaparme de lo que me pasa”.

Noticias: Y hace cosas sobrenaturales, como correr 331 km.

Cantilo: Es lo que me gusta, irme a la montaña y, cuanto peor son las circunstancias, más me tienta ir.

Noticias: ¿Es verdad que en este tipo de carreras gasta unas 50 mil calorías en 66 horas?

Cantilo: Sí, en las 200 millas sí.

Noticias: Es muy extremo.

Cantilo: Es una locura, demencial. Pero la vida me preparó mucho para la montaña y la montaña me prepara mucho para la vida. Las situaciones más fuertes y más adversas que me tocaron vivir las usé mucho en carrera, por ahí inconscientemente. En la llegada de mi primera carrera de 200 millas, que fue en Tahoe (Sierra Nevada, EE.UU), me largué a llorar, debíamos estar a uno o dos kilómetros y yo no daba más del dolor y dije: “Esto no me puede doler más que haber tenido a mi hija sola”.

Noticias: ¿Por qué tuvo a su hija sola?

Cantilo: Porque el padre se dio a la fuga cuando le dije que no quería abortar. Haber pasado todo eso elevó mi umbral de dolor en mi cabeza y pude terminar una carrera con un dedo destruido, una pierna medio sacada del lugar; parece siniestro pero no es tan siniestro.

Noticias: ¿No es masoquista?

Cantilo: No, porque es más fuerte el goce. Es como lo de mi hija, tuve que atravesar algo tremendo para tener lo más maravilloso que es Lola y no te cambio un minuto de dolor.

Su plan de entrenamiento básico es dos veces por semana una hora y media de running y una hora de gimnasia y otras dos veces corre dos horas. Los viernes hace fondo largo, entre una hora y media y cuatro horas y media, y los sábados, cuestas, una hora y media, y a la tarde sale en bicicleta. Hay días en que se pone las zapatillas a las cinco y media de la mañana, la única forma de compatibilizar los tiempos con sus compromisos laborales –trabaja en redes sociales y en una inmobiliaria– y sus hijos (además de Lola (3), es mamá de Saturnino (5)).

Noticias: ¿Cómo financia sus carreras, muchas son en el exterior?

Cantilo: Necesito sponsors urgente, los que tengo no son económicamente rentables.

Noticias: O sea que costea sus viajes. Y además va con un equipo de gente.

Cantilo: Mis amigos se pagan todo ellos, lo que pasa con mis amigos y con mi equipo es algo que (le cambia la mirada)… es algo que me supera a tantos niveles... Son personas que están sacrificando tiempo con sus familias, sus vacaciones y están poniendo plata para venir a acompañarme a mi sueño. Es demasiado. También gente en las redes a la que no vi nunca y se genera un vínculo fuerte. Todo ese amor, más tus hijos y tu familia, termina siendo lo que te lleva a la meta.

Noticias: ¿El running es una moda o una adicción?

Cantilo: Es un estilo de vida. Si lo hacés bien, los beneficios son todos y lo malo es nada.

Noticias: ¿En algún momento se sintió en riesgo de vida?

Cantilo: Una vez que se me cayeron piedras de arriba mientras estaba tratando de cruzar un glaciar del que tenía que agarrarme de una soga porque abajo había un agujero.

Noticias: ¿Cuál es su propio límite? ¿Cómo chequea que sean riesgos “seguros”?

Cantilo: No negocio mi salud, no negocio lesiones que me pueden sacar de competencia más adelante o que pueden acortar mi vida deportiva. Yo quiero correr hasta los 100 años o hasta que me muera.

Noticias: ¿Se retiró de alguna carrera?

Cantilo: El año pasado en Moab, por una infección pulmonar. Uno mira para atrás y tiene que hacer una autocrítica, hubo un error: en medio del desierto, empieza a llover, un diluvio universal. Llegamos al puesto, yo quería dormir en el auto con calefacción, pero estaba a 600 m y terminé en la carpa comunitaria que había en el puesto. No descansé, me metí en la bolsa de dormir mojada para cambiarme porque había un pibe adentro, y ahí empecé a toser. A la mañana empezó a hacer frío, eran menos 30 grados; subimos a 4.000 metros, con nieve por la rodilla. No podía respirar, me sentía mal, veía y escuchaba cualquier cosa, tardé un millón de horas en llegar al puesto. Cuando me revisan, tenía pus en la garganta y una infección pulmonar atrás. Me quedaban 50 kilómetros, que parece un montón pero yo ya había hecho 330. A la mañana me dicen que podía seguir, pero que sí o sí tenía que ir con un acompañante o dos y salir más tarde. Dije: “Tengo dos hijos y un cuerpo, no puedo seguir”.

Noticias: Hace catorce años fumaba un atado al día y era sedentaria, ¿qué ve en esa que era?

Cantilo: No la conozco. Antes me había puesto limitaciones por cosas que me habían dicho de afuera. Esta es la que soy.

Valeria García Testa

@valgarciatesta

Fotos: Marcelo Escayola.

por Valeria García Testa

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