Domingo 22 de mayo, 2022

SOCIEDAD | 16-03-2022 14:22

La conflictiva trayectoria de Arturo Rubinstein, el empresario argentino escrachado en Punta del Este

El hombre que inauguró un centro vip de cannabis y terminó envuelto en un escándalo.

Una de las grandes novedades de la temporada 2021 en La Barra había sido la inauguración de Kaya Center, un multiespacio de 1200 metros cuadrados que pretendía convertirse en el polo de la marihuana vip en Punta del Este. El predio contaba con un exclusivo restaurante, un café, un patio con escenario para shows en vivo, una galería de arte, un espacio de cultivo y una clínica especializada en cannabis medicinal. La promesa era enorme. Sin embargo, a poco más de un año de su apertura, el pretencioso proyecto atraviesa una fuerte crisis que incluyó el escrache público a uno de los dueños de la compañía: Arturo Rubinstein, un empresario argentino que tiene una extensa y conflictiva trayectoria en el mundo de los negocios.

A pesar de su bajo perfil, Rubinstein es un hombre conocido entre ricos y poderosos. Se trata de un contador que realizó un máster en la Universidad de Chicago, en Estados Unidos. Esa experiencia, cuentan sus allegados, le sirvió para hacer contacto con potenciales socios internacionales. Pero el hombre también supo hacerse de aliados locales: el ex ministro menemista y empresario de medios José Luis Manzano no solo es su amigo, sino que fue el "padrino" que le abrió las puertas en el círculo rojo.

Sin embargo, buena parte de los emprendimientos que encaró Rubinstein terminaron en conflicto. Sucedió mientras trabajó con Antonio de la Rúa y Shakira, más tarde cuando se asoció con Marcelo Fígoli para comprar la Rock & Pop y ahora con su gran apuesta al turismo cannábico que lo llevó a tener problemas hasta con uno de sus vecinos más poderosos, Marcos Galperín, el dueño de Mercado Libre.

Cannabis y conflicto en La Barra, en Punta del Este

El escándalo de Kaya se desencadenó por un reclamo gremial. Los 18 empleados que trabajaron en la última temporada lo escracharon en redes y lo señalaron como “estafador”, al igual que a dos personas de su confianza y a un hombre de la India que vive en Estados Unidos y que fue el gran inversor del proyecto, Karan Madan. "Decidió desvincularse del señor Rubinstein debido a diferencias de criterios de negocios", dijo a NOTICIAS su vocera.

El 10 de febrero, fecha en la que todos desbían cobrar, Rubinstein desapareció de Uruguay y Alejandro Ravera, el CEO de la compañía, renunció. La gente que quedó a cargo mantuvo abiertas las puertas de Kaya y hasta organizaron un evento del Día de San Valentín, para el cual debieron salir a buscar proveedores a último momento ya que a los anteriores también les debían dinero. No fueron los únicos perjudicados ya que artistas como “El Negro” Rada y Santiago Motorizado también habrían recibido cheques sin fondo.

En plena tensión, Juan Vaz, el cultivador de cannabis a cargo de Kaya, les dijo a todos: “Hablé con Karam. Los dejaron en bolas y acá no va a haber plata. Dijo que hay que cerrar”. 

En Punta del Este comenzó a circular la versión de que Rubinstein se había tenido que ir a Buenos Aires por un problema personal grave. Al mismo tiempo se dijo que, en realidad, se había escapado. Pero cuando se viralizó el escrache, los empleados del hotel Hub Porteño, ubicado en Recoleta, lo identificaron. Al mismo tiempo, allegados a Rubinstein supieron que se estaba trabajando en una nota, y ofrecieron a los empleados negociar a cambio de no seguir hablando.

El miércoles 2, Rubinstein regresó a Montevideo. Atendió a NOTICIAS por teléfono y les prometió a todos que iba a pagar. “La compañía se quedó sin plata y todo se va a resolver. Se facturó menos de lo que se pensó”, aseguró a NOTICIAS.

Una de las razones por las que a Kaya le fue mal, según Rubinstein, es que se frustró la apertura de Kaya Beach Club, un parador que pretendía abrir en Playa Mansa, en José Ignacio. Junto a un grupo de socios había ganado la licitación, pero la misma fue impugnada por vecinos y empresarios locales entre los que se encontraba Galperin.

Una de las firmantes de la impugnación le contó a NOTICIAS que “nadie lo quiere porque todos saben que, donde está, el clima se pone denso. Más allá de eso, fue extraño que ganara porque acá las licitaciones son por puntajes que obtenés según propuesta gastronómica, económica y por tu antigüedad. Los otross competidores tenían mejores propuestas”.

Rubinstein, en cambio, dice que lo que sucedió fue “una injusticia”: “Fue Galperín junto con el dueño de Globant, el dueño de Frávega, Amalia Amodeo… tienen la casa enfrente y no querían que estuviera”.

El empresario subraya que puso alrededor de 300 mil dólares de su bolsillo (la inversión total fue de 2 millones) para cumplir con gastos ya que su socio desapareció, y que Kaya solo cerró temporalmente ya que reabrirá en breve. Además, dice que jamás había tenido un problema con empleados en el pasado.

Sin embargo, sus viejos empleados y socios no dicen lo mismo. Francisco Beramendi es uno de los dos dueños de Toledo Bar de Tapas, el restaurante que funciona dentro de Kaya. “Hicimos tres contratos: uno por arrendamiento de la marca y otros dos individuales: uno conmigo y otro con mi socio, para gerenciar el restaurante desde la temporada anterior y hasta abril de este 2022. El de la marca lo pagó todo y por eso, hasta abril, continúa teniendo el cartel. Pero a nosotros, después de cinco meses de trabajo, nos dejó de pagar”, contó a NOTICIAS.

Lucrecia Ábalos, otra ex empleada, dejó de cobrar a mediados del 2021 y, después de varias idas y vueltas, terminó renunciando. En su arreglo había conseguido que le pagaran lo adeudado a través de cinco cheques. El último, que tenía fecha 1° de marzo, no tenía fondos.

Fernanda Coutinho es una médica especializada en cannabis que trabajó en Kaya durante los primeros tres meses. “Ellos promocionaban que tenían una clínica, pero era solo un consultorio”, aseguró a NOTICIAS. Ella se fue con problemas en los cobros, la clínica cerró y, cuando la semana pasada se sumó al escrache de los empleados actuales, contó en sus redes que Kaya seguía publicitándola con fotografías de banco de imágenes. “A otro día lo bajaron", agregó.

Pasado, socios y peleas

“Lo que hace Arturo es enredarte. Si no sos experto, te confunde porque es muy inteligente con los números. Te puede llegar a decir que resolvió la deuda”, cuenta alguien que compartió con él los tiempos de Antonito y Shakira, cuando Rubinstein los asesoraba.

Rubinstein dice ser el ideólogo de la Fundación Alas, la organización solidaria de Shakira. Además, se jacta de haberla ayudado a montar la estructura de Bonds Cay, su isla privada en Bahamas.

Rubinstein y Antonito nunca volvieron a hablar. “No diría que la separación fuera producto de Arturo ni nada menos, pero él no ayudó. Ella llegó a acusarlo de haber hecho chanchullos con una compañía que tenía con Tony y en la que Shaki había puesto plata”, relató la misma fuente. Según la versión de Rubinstein, la pelea fue por el manejo da Alas.

Tan cercanos eran Rubinstein y Antonito que durante los “Bahama Papers” se supo que ambos tenían sociedades compartidas. “Eso fue una injusticia. Se vendió como si hubiera sido una estructura off shore, pero yo en ese momento vivía en Bahamas”, se defiende Arturo.

Años después también hubo un intento fallido en los medios argentinos. En agosto de 2017 se anunció que un fondo de inversión, del que participaba, iba a comprar FM Rock & Pop. Poco después, se produjo un despido masivo. Según Rubinstein, él solo tenía un 10% y el gran mandamás siempre fue Marcelo Fígoli. “Me fui cuando empezó la pandemia porque ellos querían suspender el pago de sueldos y yo no”, aseguró. En el entorno de Fígoli, no guardan buenos recuerdos del ex socio.

Los defensores de Rubinstein reconocen que fue el primero en la región en invertir en cannabis recreativo: “No se le anima nadie y lo que hizo con Kaya está bueno. Sacó a la marihuana de lo marginal y la instaló en un circuito exclusivo”, dicen. Lo cierto es que el empresario tiene lógicas preocupaciones sobre su imágen: las regulaciones sobre el cannabis avanzan y cualquiera con dinero sabe que en ese negoció la gran diferencia la harán quienes lleguen primero.

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Giselle Leclercq

Giselle Leclercq

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