Saturday 20 de April, 2024

SOCIEDAD | 21-02-2024 08:31

Diversidad fashion

La inclusión llegó al mundo de la moda. Los cuerpos que antes eran excluidos hoy toman protagonismo. El caso argentino.

Desde hace años, algo en la industria de la moda está cambiando. De manera paulatina, como si fueran hechos aislados, cada vez es más frecuente ver modelos inclusivos en pasarelas, afiches publicitarios o spots televisivos. Si bien aún dominan la escena los cuerpos hegemónicos y el ideal de belleza de los dioses griegos, la aparición de las minorías toma cada vez más fuerza. 

El mensaje es simple, las marcas están tomando conciencia de que sus productos van dirigidos a todo el universo de la población y no solo a los elegidos. Años atrás, una marca que rompió los esquemas fue Tommy Hilfiger, que dio un salto de osadía y presentó una campaña pensada para personas con discapacidad, con diseños exclusivos, funcionales a todo tipo de cuerpos: costuras holgadas, cremalleras especiales y ajustes inéditos. Las ventas se dispararon.

Belleza heterogénea. No es una cuestión netamente empresarial este cambio de paradigma, también es social. Y si bien aún rige la cultura del 90-60-90 en los principales foros de la moda como París, Nueva York, Milán y Tokio, cada vez son más las mujeres inclusivas que protagonizan algunas colecciones. Ícono de este cambio es la modelo canadiense Winnie Harlow, quien padece vitiligo (enfermedad que despigmenta la piel) y en los últimos años se convirtió en una referente de la diversidad fashion. Otra modelo que hace de su particularidad un ejemplo para las marcas es Aimee Mullins, atleta, modelo y actriz norteamericana, a quien le faltan las piernas porque nació con una enfermedad llamada hemimelia fibular que obligó a que se las amputasen al año de vida.

En Argentina este fenómeno también va ganando terreno. En el mercado ya son varias las agencias de modelos que fomentan la inclusión e intentan reconfigurar los parámetros de belleza. Que lo que genera imposibilidad se vuelva un atributo de superación y las características que otrora causaban burla y sufrimiento se transformen en elogios y sellos distintivos. Lo decía el inefable diseñador Karl Lagerfeld: “No es necesario que una modelo sea bonita, sino que posea algo que la vuelva interesante y atractiva de mirar”.

Con sede en Buenos Aires y Córdoba, la agencia Somos Diversity cuenta con más de 60 modelos que tienen alguna discapacidad. Consultada por NOTICIAS, su directora Magdalena Ventura explica: “Yo fui modelo entre mis 15 y 25 años y no me gustó nada lo que viví. Me parecía todo muy superficial, frívolo y autoexigente. A mí que soy muy delgada me pedían que no comiera antes de los desfiles. La moda y el arte pueden ser más inclusivos, no eso que viví. Por eso creé mi propia agencia donde hay espacio para todo tipo de personas”.

Ventura abandonó el exigente mundo de las pasarelas para estudiar psicomotricidad y neurorrehabilitación y estimulación temprana. Realizó trabajos sociales en barrios humildes y fue poco a poco construyendo lo que sería su agencia, la cual tomó forma durante la pandemia, con cursos virtuales de arte y diversidad. “Se anotaban muchas mujeres con discapacidad que querían indagar en el modelaje y que nunca se habían imaginado ser modelos. Comenzó todo desde un marco terapéutico hasta que me animé a ir a un casting con una modelo en silla de ruedas. Fue muy rara la experiencia, pero la diseñadora la eligió y terminó desfilando”.

Causa común. Según las propias palabras de Ventura, los valores de su agencia son cuatro: la expresión de la belleza, la empatía, la creatividad y la amorosidad. Profundiza: “Todos tenemos algo para entregar, todos somos bellos, pero hay que saber comunicarlo. La gente vincula la moda con algo frívolo pero la moda es identidad, comunicación, y lo llevamos a cabo todos los días de nuestras vidas, de manera inconsciente o consciente”. El staff de Diversity está integrado por modelos con todas las características posibles. “Empecé con personas con discapacidad motriz o usuarios de sillas de ruedas, pero el último tiempo se anotaron muchas personas con retraso madurativo, retraso cognitivo y con Síndrome de Down. Pero también hay autistas, ciegos y chicos con amputación de manos o piernas. Tal vez lo más complejo sea una persona con autismo porque requiere un cuidado especial, porque por fuera parece todo normal pero hay que estar atenta a todo”.

Si bien el mercado laboral de la moda es muy reducido y competitivo, la apertura mental de las marcas y de los diseñadores se va dando de a poco. Es cierto que también hay una ley que obliga a las grandes empresas a contar con un mínimo del 4 por ciento de sus empleados con discapacidad, pero no se cumple. Sobre este punto Ventura agrega: “Hay salida laboral pero el mercado no es del todo empático con este perfil de personas. También sucede que muchos diseñadores me consultan porque no saben cómo tratarlos y tampoco manejan la cuestión jurídica. Hay mucho desconocimiento sobre el tema. Lo que más me preguntan es cómo lo llaman. Se dice 'persona con discapacidad' o 'persona con diversidad funcional'. No se dice 'con capacidades diferentes' ni 'discapacitado'. Hay que poner siempre el 'persona' adelante”.

Sobre la autoestima que se pone en juego en cada casting, Ventura concluye: “Lo más importante es hacer hincapié en la tolerancia a la frustración y la confianza en sí mismo. Sabiendo que tienen que responder ante cualquier diseñador pero sin perder la singularidad porque no son perchas, son personas que hacen de su dificultad un ejemplo de autosuperación. Y si eso no los vuelve modelos, ¿entonces qué?”.

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