Viernes 7 de octubre, 2022

SOCIEDAD | 25-01-2022 10:34

Donde están hoy la familia y socios de Alfredo Yabrán

Con perfil bajísimo, continúan manejando viejos negocios y nuevas inversiones. Se codean con personalidades influyentes pero se amparan en el misterio. 

El 20 de mayo de 1998, cinco días después de que la Justicia ordenara su detención por el crimen de José Luis Cabezas, Alfredo Yabrán se suicidó. Pero su muerte no fue el final de la historia ni mucho menos el de su emporio. La fortuna del hombre que durante los 90 se jactó de haber construido “un Estado dentro del Estado” sobrevivió en manos de su viuda, María Cristina Pérez, y sus hijos, Mariano, Pablo y Melina.

Instalados en los barrios más lujosos de Uruguay, los herederos se convirtieron en un clan prácticamente impenetrable. Desde las sombras y con perfil bajísimo, continúan manejando viejos negocios y se animan a nuevas inversiones. A pesar de codearse con personalidades influyentes del mundo empresarial, se amparan en el misterio. 

Los Yabrán reparten su vida hoy entre Montevideo, Punta del Este, Buenos Aires y Miami, ciudades donde no solo tienen algunas de sus propiedades sino también importantes negocios en el ámbito de la logística, los envíos y los desarrollos inmobiliarios. Mariano es el director ejecutivo de Sendit y quien decidió ponerse al frente de la vida empresarial. Pablo, su hermano mayor, divide su vida laboral con su actividad como DJ en fiestas electrónicas. María Cristina y Melina dejan que los hombres se encarguen del dinero y se dedican a la familia.  

Cuando se cumplieron 20 años del asesinato de Cabezas, NOTICIAS publicó una tapa en la que reconstruyó la vida de los herederos del magnate. Apenas la revista salió a la calle, la primera reacción de los protagonistas de la nota fue cerrar sus cuentas en redes sociales. No fue casual: Melina utilizaba Twitter para escribir mensajes cifrados sobre su padre, a quien llamaba “Dad”, y Mariano había comparado el amor incondicional de Yabrán por su familia con el de Walter White, el narcotraficante de la serie “Breaking Bad”. 

Cinco años después, seguirles el rastro no es una tarea sencilla. El canal de YouTube de Melina es la única huella digital que dejó la familia en la web, donde la hija menor del magnate publicó un video del viaje que realizó con todo el clan a Disney. Sus amigos, cuando son consultados, prefieren no responder preguntas y aunque buena parte del universo empresarial y político los conoce, nadie quiere hablar de ellos. 

Con el suicido del empresario, el clan decidió romper con buena parte de los hombres de confianza de Yabrán como Wenceslao Bunge y Pablo Argibay Molina, su vocero y abogado, respectivamente. Según cuenta Gabriel Michi en su libro “Cabezas. Un periodista. Un crimen. Un país” (Editorial Planeta), los contadores Francisco Gazquez Molina y Oscar Roberto Javurek y el abogado Pablo Medrano son de los pocos que sobrevivieron en el entorno familiar y cuyos nombres aparecen entrando y saliendo de los directorios de sus compañías. 

Sin embargo, hubo un solo hombre que no solo logró mantenerse al lado del clan sino que además se convirtió en alguien de absoluta confianza para los herederos: el abogado Héctor Colella. En redes sociales, los hijos de Colella y los Yabrán mantienen una interacción permanente y se envían mensajes afectuosos que demuestran una relación más allá de lo estrictamente empresarial. 

En una de las cartas que escribió antes de quitarse la vida, Yabrán dispuso que sus negocios quedaran a cargo de “H.C.”, como solía llamar a su amigo y hombre de confianza. “La familia Colella y la familia Yabrán tienen un vínculo estrecho de toda la vida”, dicen desde el entorno del abogado, cuyo nombre apareció en la investigación internacional conocida como Pandora Papers y revivió las sospechas que lo señalaban, a fines de los 90, como el testaferro de Yabrán, acusación que llegó a ser presentada de manera formal en la Justicia por el entonces diputado Franco Caviglia e impulsada por Eduardo Duhalde y Domingo Cavallo. 

 

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Giselle Leclercq

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