Domingo 2 de octubre, 2022

SOCIEDAD | 17-08-2021 14:30

Qué es y cómo explotó el fenómeno "pole dance" en el país

Los famosos volvieron al caño en ShowMatch a 14 años de su primera versión como “ritmo”. Lo que no imaginás sobre un ritmo que sigue imponiéndose.

Fuerza y elongación. Coordinación. Gracia y sensualidad, una buena percepción de los tempos. Lo que se necesita para hacer una buena performance en el caño es similar a lo que requieren muchas otras disciplinas artístico-deportivas. Sin embargo desde su irrupción, en Argentina pero también en otros países del mundo, el “pole dance” fue (acertadamente) vinculado a la cultura del cabaret, y a la vez brutalmente estigmatizado por eso. En los medios el “baile del caño” tuvo desde un principio más de baile que de caño, y en el folclore de la TV argentina es imborrable el lengüetazo que Nazarena Vélez le dio a la barra y su posterior topless -embebido en champagne que le tiraba su bailarín- dentro de una bañadera blanca. Los jurados le dieron uno de los mejores puntajes de la temporada. El por entonces Comité Federal de Radiodifusión (Comfer) multó a los canales 13, 9 y América por emitir la performance, a la que calificó como “un acto obsceno”. Corría el año 2007 y ese baile le había dado a ShowMatch un pico de 40 puntos de rating.

El novedoso “ritmo” en ocasiones exacerbaba lo erótico a límites que hoy resultan hasta extraños de ver, pero no era -ni de lejos- el único género que lo hacía. Aún así, el de Marcelo Tinelli fue el primer programa de televisión argentina que le dio cámara a esta disciplina artística, deportiva y multifacética, con raíz en los cabarets europeos de la primera mitad del siglo XX y múltiples aportes de la acrobacia, la gimnasia artística y la danza contemporánea, entre tantas otras. Ahora, en el mismo show, las famosas se lucieron con una clara actualización de técnica y actuaciones. Se notan los 14 años desde el primer “pole”. 

¿Sexualización?. Actualmente el caño está lejos de ser un “baile erótico”. Puede serlo, si así se desea, pero no es lo esencial. Con los años, quienes llevaron esta disciplina de los cabarets a los gimnasios y estudios de danza se encargaron de llenarla de técnica, complejidad y niveles que van desde el giro más básico hasta figuras dificilísimas de flexibilidad y fuerza. Lleva tiempo y constancia, como cualquier deporte. Pero todo el mundo puede hacerlo. Es en lo que más insisten las instructoras, pero sobre todo, lo que demuestra el crecimiento del deporte a nivel mundial, la amplitud de las categorías en los torneos y la progresiva extensión en la edad de sus performers (ver recuadro).

Pía Pecora es actriz, bailarina de “pole dance” y fue la primera coach de famosos en esta disciplina en 2007, 2008, 2009 y 2011. Era profesora de gimnasia aeróbica y desde 2006 practicaba caño de forma autodidacta, a través de internet, cuando todavía no había estudios en el país. Su llegada a Showmatch vino de la mano de la escuela de danza de Moria Casán, donde fue la primera instructora de caño. “La experiencia fue diferente cada año pero muy buena, pura adrenalina. Es para una temporada, por unos meses, porque es realmente demandante. Había que analizar la psicología de cada participante para lograr que aprendan algo, cada uno con su especificidad”, cuenta la performer a NOTICIAS. Es que como ahora, había famosos que destacaban en otra disciplina y otros más enemigos del deporte. También había más y menos sensuales, con más o menos recato. 

Pecora advierte que bailar reggaetón “es a veces mucho más zarpado que el caño. Mi objetivo fue que la disciplina se conozca también por lo deportivo y no necesariamente por lo erótico. Se fue generando una diferencia a nivel deportivo a raíz de los conocimientos que yo y otras más pudimos aportar. Me gusta que haya marcado ese sello, que se haya mantenido en el tiempo. Pensé que iba a ser una moda, y hoy en día sigo dando ‘pole’. Estoy orgullosa de eso”, afirma la pionera.

Un rápido repaso por las performances de 2007 dan cuenta de cómo cambió el “ritmo” en estos años. A diferencia del comienzo, los jurados ahora eligen premiar más la técnica, una clara consecuencia del avance de la disciplina a nivel mundial. En 2010, incluso, se conformó la Federación Internacional de Deportes de Pole (International Pole Sport Federation, IPSF), una institución que se encarga de apoyar a individuos y federaciones nacionales para unificar la industria del pole deportivo. 

El objetivo máximo del IPSF es que el Comité Olímpico reconozca al “pole” como un deporte oficial y así se convierta en parte de los Juegos Olímpicos. Se trata de una aspiración que, al menos en el ambiente de pole argentino y hasta latinoamericano, todavía se avizora como lejana y ni siquiera tan prioritaria. Es que todavía hay personas que ni siquiera saben que “el caño” puede practicarse como deporte. Además del aumento de la profesionalización, es evidente la irrupción del feminismo y los cambios del paradigma en la tevé. En la edición 2021 de La Academia el foco se corrió de la sensualidad como eje, y un número como el de Vélez podría haber suscitado muchísimas más críticas y polémica (y por otros motivos más que la “obscenidad”) que hace tres lustros. Algunas de las referentas de este año fueron “Pampita” Ardohain (a dos semanas de parir), Rocío Marengo y “Luli” Salazar.

El deporte. Es una disciplina progresiva y que combina ejercicios básicos, usualmente sin máquinas, con el uso de la barra. Se realizan flexiones, sentadillas y abdominales, casi como una rutina de gimnasio, para luego pasar a trabajar las figuras, giros y ‘trucos’ -así se les llama- que se valen del caño como soporte. Trabaja todos los grupos musculares, ya que uno de los objetivos principales es sostener el propio cuerpo, y también promueve la flexibilidad. 

Greta Pontarelli

Hexacampeona | Greta Pontarelli

“Descubrí videos en Youtube y me parecieron realmente preciosos. El uso de la fuerza, el equilibrio y sobre todo la parte artística me motivaron mucho”, reconoce la poledancer de California, Estados Unidos, que tiene 70 años y fue seis veces campeona mundial en su categoría. Antes de que le recomendaran hacer ejercicio para combatir su osteoporosis, a los 59, jamás había imaginado profesionalizarse en algo así. De hecho, suele contar que su primera clase “fue un desastre”: el caño es un elemento, como la tela o el aro, que resulta mucho más simple y grácil ver como espectador que usar como protagonista. Pero Pontarelli siguió entrenando con constancia, logrando trucos cada vez más desafiantes. Y se consagró en el Campeonato Mundial de Pole Dance (World Pole & Aerial Championships o WPSC) en seis ocasiones. Un caso testigo que reivindica los valores del deporte: el pole dance no tiene reglas de género, edad ni peso, aunque sean casi siempre los mismos cuerpos los que desfilan (con, o sin caño de por medio) por televisión.

Visión “poledancer”. “Lo único que no me gustó de esta edición de ShowMatch es el mensaje de que 'el pole es muy difícil y estamos todos lesionados'. Se lesionaron primero porque vienen con un entrenamiento constante sin parar, y segundo porque pretendieron hacer cosas que en una clase, en un entrenamiento real, te llevan meses. Tiempo, paciencia y meses de preparación física. En un proceso normal y progresivo, eso no pasa”, explica a NOTICIAS Mara Latasa Saloj (42), directora de Art Dance Studio, el primero en el país dedicado a la disciplina. Licenciada en Marketing y con un posgrado en Economía, también es profesora de danza contemporánea. Cuando a los 27 viajó a Estados Unidos por trabajo descubrió, durante una caminata, un gimnasio con barras. “Ya en ese momento hacía investigación de mercado así que empecé a indagar, y descubrí que en Australia había estudios de danza, en Inglaterra había bailarinas de cabaret que habían puesto su estudio para enseñar pole; algo similar pasaba en Canadá pero en EEUU todavía era muy incipiente, no encontré casi nada. En ese momento no había ni redes sociales”, recuerda.

Decidió alquilar un local en CABA, reunió a un grupo de bailarinas y se dedicó a formarlas con lo que había, videos de Youtube y algunas clases con profesores locales y del exterior. Visionaria, se embarcó en organizar el primer torneo nacional. Buscaba “dar vuelta” la idea de que la disciplina era algo única y exclusivamente sexual: primero compró una licencia en el exterior y después quedó a cargo de la suya propia, el Argentina Pole Championship y a nivel internacional, el Panamericano. Del primer torneo argentino participaron 18 bailarinas; del último, en 2019, 270 bailarinas y bailarines. De la gesta de estos últimos años resultaron ganadoras cuatro argentinas que después se consagraron campeonas mundiales de caño con performances de altísimo rendimiento. 

Sobre el debate de la “sexualización” que promueve o promovería el caño, Latasa Saloj cree que “lo que está mal no es el arte, en este caso el pole; los que estamos mal somos nosotros como sociedad”. Y pide “no olvidar” que el tango también nació de los burdeles: “Lo bailaban las putas que trabajaban en los cabarets con los compadritos que iban, y hoy es una danza respetada a nivel mundial, de una belleza artística increíble”. Difícil hallar una mejor comparación.

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Mariana Sidoti Gigli

Mariana Sidoti Gigli

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