Jueves 24 de junio, 2021

SOCIEDAD | 02-09-2020 14:30

El reestreno de “Floricienta”: machismo revisitado

Con la vuelta de la tira a la televisión, se puso el foco en las escenas "incorrectas".

Una novela que retoma la historia de una princesa que es rescatada por su príncipe azul no estaría hoy a la altura de los avances de la sociedad que buscan desmitificar el amor romántico. Aún más, no se aceptarían desde ningún punto de vista los contenidos homofóbicos, gordofóbicos y machistas que aparecen en “Floricienta”. 

Sin embargo, en el reestreno a 16 años de su primera emisión, la telenovela creada por Cris Morena alcanzó un promedio de 14,7 puntos de rating el lunes 24. El martes la tendencia se mantuvo, logrando caudales de audiencia similares a los del 2004 y 2005.

El furor no vino acompañado por la reivindicación de esos discursos que aparecen en un producto realizado hace décadas. Por el contrario, los guiones que en 2004 pasaban desapercibidos, hoy son señalados por el público. 

Clima de época

“¿Raro? No, a mí me gustan las mujeres, eh”, dice Franco, el personaje encarnado por Benjamín Rojas. Como ese, “Floricienta” tiene algunos diálogos y escenas machistas. 

Maia, la única hermana mujer de la familia Fritzenwalden, representa el estereotipo de la mujer-objeto que sus hermanos controlan y que tiene historias con hombres adultos que la ven como “una nenita” y no la respetan, mostrando situaciones de no consentimiento. Ángeles Balbiani, en la piel de Sofía, es burlada constantemente por su peso y la figura es una cuestión central para las mujeres de la tira. No faltan los comentarios que aseguran: “Lo que tendría que hacer es agarrarla del cuello y matarla”.

Lo cierto es que en el momento en que se creó “Floricienta” los movimientos feministas no tenían la visibilidad que hoy poseen: de hecho, todavía faltaban seis años para que se debatiera el matrimonio igualitario y dos para que sancionara la Ley de Educación Sexual Integral. Así, los textos que en ese entonces se naturalizaron, ahora encienden las alarmas. 

“Obviamente no se puede juzgar un contenido televisivo de otra década con los ojos de hoy, porque la sociedad era diferente. Ahora, traer contenidos originariamente creados en otro contexto, y en otra sociedad, puede muchas veces ser riesgoso porque la audiencia y la sociedad cambiaron. La generación que hoy se encuentra por primera vez con ‘Floricienta’ tiene poco que ver con la generación de adolescentes que habían nacido ya en el siglo XX”, explica a NOTICIAS Roxana Morduchowicz, doctora en Comunicación de la Universidad de París, especialista en cultura juvenil.

En ese sentido, la autora de "Floricienta", Gabriela Fiore, entiende que no sólo la sociedad cambió sino que, además, la tira no era en ese entonces estructuralmente machista. Por el contrario, cree que lograron retomar las bases de un cuento de hadas y deconstruir ese formato. “Floricienta no es machista, en lo más mínimo. De hecho el protagonista masculino ni siquiera es un machirulo. La rigidez que tiene, que es una rigidez prusiana pero que no es machismo, es lo que Florencia viene a cambiarle. El mensaje general que da la tira es que es una chica de 20 años, empoderada, porque se banca sola, hace su vida sola, vive una pensión", explica Fiore a NOTICIAS. 

En cuanto a los diálogos que se marcaron como incorrectos para estas épocas, señala: "Obviamente que está escrito hace 16 años, hay cosas que por ahí se miran hoy con una lupa que antes no se miraba. Pero las bases del programa es una chica absolutamente empoderada y con poderes".

Para Florencia Cremona, doctora en Comunicación y especialista en género, sin embargo, todavía estos discursos están presentes: “Pienso que si se habilitan estas series es porque gran parte del imaginario popular en relación a los textos sigue estando ahí, del mismo modo que hay otros relatos emergentes. Pero lamentablemente las ortopedias estéticas siguen siendo las mismas. Si pensamos desde los centros urbanos, las cosas cambiaron, pero hay otras partes de nuestro país y de América latina donde todavía los mitos del amor romántico y la esencialización respecto a lo masculino y lo femenino sigue siendo muy potente”.

El público

Otra discusión que generó el reestreno de “Floricienta” son las implicancias que pudieron haber tenido estas ficciones en el modo de vincularse de varias generaciones, que tuvieron como principal referente artística a Cris Morena y sus historias. 

Es que, aún habiendo sido pensadas para otros contextos sociales, ya en ese entonces estaban dirigidas a chicos y adolescentes en formación. 

“Estas tiras fueron nuestra ESI”, apareció como comentario generalizado en las redes sociales a modo de crítica por la forma en que incidieron a la hora de forjar identidad. Y si bien tuvieron gran parte de responsabilidad por los estereotipos y formas de vincularse que se perpetraron, pudieron ser discutidos más tarde al calor de los procesos sociales. 

Frente a la posibilidad de que nuevas audiencias de preadolescentes estén consumiendo estas ficciones,  Morduchowicz plantea: “No está bueno que discursos que ya fueron superados, que ya hoy no nos imaginamos vigentes, se sigan transmitiendo. Sería bueno que hubiera alguna reflexión por parte del canal; complementar el programa con redes sociales para que estos diálogos que hoy hacen ruido puedan ser debatidos, analizados e incluso desarmados”. 

En tiempos de cambios de paradigma, hasta el propio príncipe azul se hizo eco de estas discusiones. Tras la insistencia por su personaje, Juan Gil Navarro escribió: “Vamos chicas, terminemos de una vez con el príncipe y el freezer. El primero es enemigo del matriarcado y el segundo congela todo lo que debería estar verde”.

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Delfina Tremouilleres

Delfina Tremouilleres

Periodista de Información General.

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