Martes 21 de septiembre, 2021

SOCIEDAD | 28-08-2020 00:29

Empleadas domésticas en cuarentena: una realidad incómoda

Pierden el trabajo, les bajan el sueldo o las obligan a movilizarse pese al aislamiento. La problemática que destapó el caso de Nicole Neumann.

Que Nicole haya expresado públicamente haber sido contagiada por su empleada de Covid-19 generó el repudio de La Unión de Trabajadores Domésticos. El abogado laboralista y apoderado de la organización, Matías Isequilla, dijo a NOTICIAS que, sin personalizar el conflicto, esto es un hecho lamentable y espera que los empleadores tomen conciencia de la gravedad del momento y respeten los derechos de las trabajadadoras y los trabajadores.

En un comunicado emitido por el sindicato, se expresa: “Desde la Unión de Trabajadores Domésticos y Afines (UTDA) repudiamos enérgicamente la irresponsable actitud de la señora Nicole Neumann, quien en violación a las leyes laborales y sanitarias vigentes no solo puso en riesgo la salud de la trabajadora doméstica por ella contratada, sino que en una situación claramente abusiva de su estado de necesidad la habría obligado a trabajar durante la cuarentena y de modo lindante con el trabajo esclavo habría limitado el contacto con su familia de manera quincenal”. Y denuncia: “Lo sucedido en este caso, y que tomó estado público gracias al perfil mediático de dicha empleadora, no constituye un hecho aislado sino un claro ejemplo de los muy numerosos atropellos que han padecido la mayoría de las trabajadoras de casas particulares de parte de sus empleadores tales como despidos, suspensiones, falta de pagos de salarios, condiciones salariales y la imposición de prestar tareas a pesar de que la actividad de las compañeras no fue declarada esencial ni se encuentra exceptuada del aislamiento social preventivo y obligatorio.

En el contexto de la pandemia, las redes sociales mostraron distintos modelos de exposición y destrato para con las empleadas del servicio doméstico. Un debate que cobra vida sobre “trabajadoras del hogar ajeno” y su invisibilidad en tanto a derechos y cuidados, no exento de discriminación y racismo.

La modelo Cinthia Fernández involucró a su pequeña hija para filmar la intimidad del baño de su empleada en un video que se viralizó en pocas horas en las redes sociales y fue levantada por diarios y portales. La bailarina y empresaria Reina Reech exclamó su enojo: “A mí lo que más me molesta del encierro es limpiar y estar pagando tres sueldos más sus impuestos y que no venga nadie”, dijo en el programa de TV “La Jaula de la moda”. La actriz Catherine Fulop también filmó para las redes la decisión férrea de Juana, su empleada, de quedarse con ella en la cuarentena, sin que la mujer pudiese explicar mucho su decisión. Y el colmo fue un empresario de Tandil que en marzo de este año trasladó a su empleada, en el baúl del auto, al barrio privado donde vive, para burlar los controles del personal de seguridad, alegando que “lo hizo por el distanciamiento reglamentario”.

Estos ejemplos son algunas de las manifestaciones que ponen en evidencia la vulnerabilidad de un vínculo laboral. Sandra forma parte del Colectivo Trabajadoras Domésticas contra la Discriminación, vive en Guernica y contó a NOTICIAS su experiencia: “Desde los 15 años trabajé por horas, hoy tengo 50, una vida dejando mi cuerpo, sacando mugre ajena. Sufrí desprecio por mi clase social, también me hicieron trabajar y no me pagaron, he cuidado chicos y me han despedido porque los chicos se encariñan y la madre piensa que vos se lo ponés en contra, o falta algo y a la  primera que miran es a vos. Tengo amigas que trabajan cama adentro y hasta el perro pasean por 22 pesos mensuales, se van a dormir últimas y comen de lo que sobra antes, no tienen vida. En pandemia las mujeres sufrimos descuentos sobre un sueldo miserable y no nos queda nada”, dice.

Según un informe sobre la situación jurídica y social de las trabajadoras de casas particulares ante el aislamiento social, preventivo y obligatorio (ASPO), realizado por el antes mencionado Isequilla, “las trabajadoras de casas particulares se encuentran atravesando por una situación social desesperante”. Dicho sector “se encuentra conformado por casi un millón ochocientas mil personas, casi todas mujeres, invariablemente pobres, con frecuencia jefas de hogar y/o migrantes”. El informe señala que “los altísimos niveles de informalidad laboral (alrededor del 70 por ciento) y el bajo nivel de los salarios de la actividad, la merma de la actividad económica producto de la cuarentena y los generalizados incumplimientos laborales en los que incurren la mayoría de los empleadores de la actividad han generado una problemática novedosa y específica”.

El mismo informe dice que un reciente estudio elaborado por investigadores del CONICET y de la Universidad de Lanús se ha podido constatar que, a pesar de la expresa prohibición establecida por el DNU 329/2020 (prorrogado mediante DNU 487/20), se han producido una importante cantidad de despidos, en especial de las empleadas que trabajan de manera informal o, como vulgarmente se denomina, “en negro”.

Son frecuentes las situaciones en las cuales efectivamente se respeta el derecho de las trabajadoras domésticas a no prestar tareas durante el aislamiento obligatorio pero no se les paga el salario correspondiente a la licencia en cuestión, o se lo paga de manera tardía e insuficiente. Precisamente, del estudio elaborado por el CONICET y la Universidad de Lanús surge que solamente el 33 por ciento de las trabajadoras del hogar percibió su salario de manera íntegra durante el aislamiento social, preventivo y obligatorio.

Los últimos registros del Ministerio de Trabajo indican que en los primeros cuatro meses de este año hubo 20.700 empleos registrados menos. “Esto es sobre las trabajadoras registradas sen AFIP, pero en realidad se perdieron muchos más puestos de trabajo en el sector informal o en negro, que representa el 80 %”, dice Isequilla.

Según datos del INDEC de 2019, hay 1.730.000 personas trabajadoras del servicio doméstico. De ese total, 515.000 están registradas y 1.215.000 no lo están.

Consultada por NOTICIAS, la socióloga e investigadora Graciela Queirolo dice: “La pandemia puso en evidencia la necesidad imprescindible de esos trabajos. Nadie puede vivir sin ellos y nadie puede hacer otra cosa si esos trabajos faltan. La relaciones laborales abusivas entre los empleadores y sus empleadas domésticas se dan porque muchos se niegan a pagar los salarios porque ellas no hacen las tareas acordadas (están ausentes por el aislamiento social obligatorio). También hay empleadas que no reclaman su sueldo por miedo o que se arriesgan a trabajar por miedo a perder el trabajo y la necesidad las empuja a ello. Conclusión: sin trabajo reproductivo o doméstico no se sostiene el trabajo productivo. El trabajo reproductivo es una zona de abusos entre empleadores y empleadas”.

El caso de Mirtes en Brasil

Una grave noticia que atañe al sector ocurrió en Brasil el 3 de junio pasado, cuando perdió la vida un niño de 5 años en el Condominio de lujo Pier Mauricio de Nassau, más conocido como "Las Torres Gemelas de Recife". La empleada doméstica Mirtes Renata de Sousa llevó ese día al trabajo a su único hijo, Miguel Otavio, de 5 años. Mirtes bajó a pasear las mascotas de su patrona, Sari Corte Real, esposa del alcalde de la ciudad de Tamandaré, Sergio Hácker. El niño quedó en el cuarto piso al cuidado de la empleadora, pero al querer bajar con su mamá a los jardines, la dueña de casa lo dejó solo en el ascensor, y el niño apretó mal el botón. Terminó en el noveno piso, con los balcones sin malla de seguridad, y cayó desde 35 metros.

La patrona fue detenida por homicidio culposo por haber dejado al niño sin cuidado de un adulto. Fue liberada después de pagar una fianza de 20.000 reales. La mamá de la víctima pide justicia y dice que su patrona no le tuvo paciencia a Miguel, porque se estaba haciendo la manicura en ese momento.

Miguel era negro como su mamá. Esta muerte se suma a la ola de repudio contra el racismo. Se realizó una marcha el día del funeral en la ciudad de Recife, con carteles que rezaban: "Crimen de burguesía blanca", "¿Cinco uñas valen más que cinco años de un negro?" y "Vidas negras importan".

 El tema viene de lejos. “En los centros urbanos, el servicio doméstico continúa siendo una de las principales fuentes de empleo para las mujeres pertenecientes a los sectores de más bajos ingresos. La falta de estudios sobre este sector no es privativa de nuestro país. La relativa ausencia de fuentes que se refieren a la vida y las aspiraciones de los y las sirvientes, la falta de producción de datos oficiales, la inconsistencia de las estadísticas disponibles, el desdén con que el Estado ha tratado al sector, el menosprecio del cual ha sido objeto ‒incluso por parte del movimiento obrero y el feminismo en sus orígenes‒ son algunas de las razones que permiten explicar la escasa atención que esta problemática ha concitado”, dice Cecilia Allemandi, socióloga, doctora en historia y autora del libro “Sirvientes, criados y nodrizas: una historia del servicio doméstico en la ciudad de Buenos Aires (fines del siglo XIX y principios del XX)”.

 

*Integrante del Equipo de Investigación de Perfil Educación.

También te puede interesar

por Adriana Vanoli*

Galería de imágenes

En esta Nota

Comentarios