Martes 29 de septiembre, 2020

SOCIEDAD | 05-09-2020 00:30

Guerra declarada entre Sergio Berni y el abogado del caso Astudillo Castro

El ministro de seguridad defiende a la policía y al fiscal de la causa. EL letrado Leonardo Aparicio habla de encubrimiento. Cuál es el rol del fiscal Santiago Ulpiano Martínez.

En esta historia, hay una única certeza: alguien miente. Mientras que los tiempos judiciales requieren paciencia, el abogado Leandro Aparicio y el ministro Sergio Berni hablan en público sobre la desaparición y muerte de Facundo Astudillo Castro como si fuera un caso cerrado. El querellante, que representa a la familia de Astudillo, afirmó que no tiene dudas de que “Facundo fue desaparecido por la Policía”. Días antes, el ministro de Seguridad bonaerense había defendido a la fuerza: "No se puede permitir que se ataque a personas que son inocentes”.

No se trata de diferencias de criterio o de maneras de valorar la prueba. Cada uno va a fondo con su versión en una escalada de acusaciones incomprensible. En paralelo, la causa avanza a su ritmo y la madre del joven, Cristina Castro, espera respuestas.

El miércoles 2, la jueza federal María Gabriela Marrón le confirmó a Cristina que el cuerpo que se había encontrado en un cangrejal de Villarino Viejo era el de su hijo. El joven de 22 años había salido de su casa el 30 de abril rumbo a Bahía Blanca, pero nunca llegó a esa ciudad. A nivel judicial, esa información es un dato para continuar con una investigación absolutamente atravesada por el barro mediático. En las próximas semanas, las pericias deberán determinar la causas y la fecha de su muerte

El abogado pidió dos veces la recusación del fiscal Santiago Ulpiano Martínez. Lo acusa de no tomar las medidas necesarias, de ignorar pruebas fundamentales y de tener un trato displicente con la madre del joven. En diálogo con NOTICIAS, lo definió como “un fiscal encubridor de policías”. Para la querella, ministro y fiscal son lo mismo y de ahí la cruzada mediática contra el funcionario bonaerense.

En el entorno de Berni apoyan a ciegas el trabajo de Ulpiano Martínez, quien sostiene que no hay elementos suficientes para asegurar que las fuerzas de seguridad hayan estado involucradas en la muerte de Facundo. Allegados al ministro describen como una “canallada” la postura adoptada por el abogado y sostienen que su versión se debe a una “exacerbada ideologización antipolicía”.

Hasta el 19 de junio, Cristina buscaba a su hijo sin imaginar nada extraño y contaba con la ayuda de un abogado conocido de ella, Luciano Peretto. Sin embargo, una serie de episodios la hicieron sospechar de las fuerzas y fue en ese momento que se sumó Aparicio. El abogado siempre entendió que sin presión mediática, la desaparición del joven podía quedar en la nada. Sus detractores lo acusan de buscar fama y de no llevar sus acusaciones al expediente.

En el caso de Berni, su defensa férrea a las fuerzas tiene una explicación política: “Si pedís la cabeza de la Policía y después se confirma que no tuvieron nada que ver, no podés ser más el ministro de Seguridad”, dicen fuentes oficiales. Sin embargo, también en el Gobierno, algunos subrayan las intenciones del ministro de hacer su propia construcción política alrededor de un discurso de mano dura, alineado a las fuerzas de seguridad.

Los investigadores, mientras tanto, mantienen un absoluto silencio. Ni la jueza Marrón ni Ulpiano Martínez hacen declaraciones. Frente a la presión social cada vez más fuerte, el procurador general de la Nación, Eduardo Casal, decidió sumar a otros dos fiscales a la causa. Se trata del titular de la Procuraduría de Violencia Institucional (Procuvin), Andrés Heim, y del jefe de la Unidad Especializada en Ciberdelincuencia (UFECI), Horacio Azzolín. Por estos días, el equipo se encuentra revisando la estrategia comunicacional de la Fiscalía.

No es menor. Aparicio está convencido de que el encubrimiento puede ser posible a través de tres patas: una política, de la mano de Berni; una judicial, de la mano de Ulpiano Martínez y otra mediática. De ahí que haya puesto el ojo en un periodista de Bahía Blanca, Germán Sasso, el director del portal “La brújula 24”, a quien acusó de “plantar pruebas, desviar la investigación y conformar una asociación ilícita que busca la impunidad de la policía”. En su cobertura, el periodista coincide con la opinión del fiscal y hasta el propio Berni declaró que se informa sobre los avances en la investigación a partir de estas publicaciones (ver recuadro).

Dudas. Con cada paso de la causa, hay dos versiones. La última noticia se conoció el jueves 3, después de que se realizara el peritaje con perros en el patrullero Toyota Etios OMP 782. “El perro reaccionó enseguida, detectó algo. Ahora se están levantando cabellos del vehículo para determinar de quién son”, contó Aparicio. Pero el abogado fue mucho más allá: dijo que "en esa zona se encontraron más huesos humanos". "Esto puede ser el cementerio de la Bonaerense”, agregó. Quienes desconfían del abogado insisten en que no es la primera vez que los perros dan una pista falsa.

El perito de parte en este tema es Marcos Darío Herrero, un adiestrador canino que tuvo una participación fundamental en otras investigaciones mediáticas, pero sobre quien no hay unanimidad de opinión: para algunos, se trata de un experto destacado que ayudó a esclarecer casos como el de Micaela Ortega y para otros su aparición en las causas suele aportar confusión. Fue él también quien llegó al amuleto que habría pertenecido a Facundo y que encontraron en una comisaría tres meses después de su desaparición.

El fiscal se empeña en quitarle valor a este elemento e insiste en que todas las pruebas hacen suponer que Facundo llegó a Bahía Blanca. Para sostener su hipótesis se basa en el testimonio de otros dos adiestradores, que sostuvieron que los perros no pueden detectar rastros de olor humano después de 72 horas.

En el expediente, el fiscal reconoció “que dicha circunstancia, de corroborarse, constituiría un dato indiciario atendible pues ubicaría a Facundo -o al menos a sus pertenencias- en Teniente Origone. Ahora bien, restan medidas pendientes de producción -análisis biométricos, ADN y testimoniales- que refuercen dicha tesis. Hasta entonces, a mi entender, sigue prevaleciendo el cúmulo de elementos precedentemente señalados”. Para la querella, esto no tiene sentido.

Las diferencias entre una y otra mirada llegaron a la Justicia. Ulpiano Martínez respondió a la última recusación de la familia con un escrito en el que se refirió a las acusaciones en su contra: “Vuelven a incorporar términos injuriosos idénticos a los oportunamente cuestionados y que merecieron la advertencia del tribunal e intervención posterior del Colegio de Abogados local a instancias del suscripto, lo que dará lugar a una nueva comunicación mediante oficio -con transcripción de las piezas pertinentes- por cuanto se evidencia no solo una falta de ética sino también un claro incumplimiento a lo advertido en sede judicial”, se defendió el fiscal.

En 12 páginas incorporadas a la causa, defendió la veracidad del testimonio de los policías, a los que decidió no detener pese al pedido de la querella. Berni, en tanto, se pregunta por qué el abogado no apeló esa decisión. “Es increíble que digan eso. Uno tiene una estrategia como abogado. La fiscalía o el ministro no pueden dictar qué estrategia consideran mejor”, se defiende Aparicio.

Lo mismo sucede con el resto de las pruebas: de la zapatilla que se encontró cerca del cadáver, la querella dijo que estaba en perfectas condiciones pero desde la fiscalía aseguran que “no estaba impecable”; Aparicio insiste en la importancia de tres testigos clave y del otro lado aseguran que “no se corroboraron sus dichos”.

Límites delgados. Aparicio no negocia nada y calificó a Berni como un “desaparecedor” (sic). El asunto es un problema para el oficialismo porque mientras el ministro dice en público que “hay una disociación entre lo que dice el abogado y lo que dice el expediente", los gobiernos nacional y provincal tratan de mantener un contacto cercano con la madre de Facundo. “Hay que esperar los resultados de un cúmulo de pericias y desde el ministerio se están poniendo todos los recursos materiales y humanos necesarios”, se limitan a responder desde el ministerio de Seguridad de Nación.

El Gobierno reconoce que el tema está haciendo mella: buena parte de su electorado se sumó a un reclamo para exigir la renuncia de Berni. Por ahora, nadie quiere dar un paso en falso y se hace equilibrio. En definitiva, nadie sabe quién dice la verdad.

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Giselle Leclercq

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