Lunes 26 de febrero, 2024

SOCIEDAD | 22-08-2023 17:03

Fiestas kinky: la hora de la diversión picante

Los eventos que combinan música con estética sadomasoquista, bondage y sexo libre. Lo permitido y lo prohibido.

En los últimos años, una tendencia comenzó a ganar adeptos, hasta el punto de tomar forma de fiestas donde personas afines al código “BDSM” disfrutan y comparten sus placeres más privados. Se trata de las fiestas kinky, espacios o discotecas donde, bajo la matriz bondage, disciplina-dominación o sadomasoquismo, los participantes experimentan su diversidad sexual. Para quienes aún no se hayan imaginado la escena, sería un mix estético y sensorial entre el film “Ojos bien cerrados”, la serie “Instinto” (con Mario Casas) y la obra de teatro “Sex” (de Muscari).

“Primero descubrí los boliches swinger donde desde el primer día me sentí cómoda, pero cuando fui por primera vez a la fiesta Durx entendí que había encontrado mi lugar en mundo. Lo mejor es la diversidad, después la música que es bien tecno y la temática BDSM que da lugar a vestuarios increíbles. Esa noche bailé sin parar y me sentí libre y respetada por primera vez, cosa que en los boliches tradicionales es imposible”, cuenta Cinthia (40 años, personal trainer) al ser consultada por NOTICIAS. Su vida es como la de cualquier madre con una hija de 20 años. Trabaja, ama a los gatos y en su Instagram promueve la vida sana y fit.

Reglas.

Para entender un poco más del código de ética de estas fiestas, hay que desglosar bien estas siglas que nada tienen que ver con una agrupación política o paramilitar. “BDSM” es un término que incluye un grupo de prácticas y fantasías eróticas. “Bondage” se asocia a las ataduras para establecer roles de poder como amo-esclavo. “Disciplina” determina reglas, castigos y protocolos de comportamiento. “Dominación” es la voluntad sobre la persona que adopta un rol de “sumisión”, que es quien deja que se la ordene, mientras el “sadismo” es el placer obtenido causando dolor o humillación. Por último, el “masoquismo”, placer recibido a través del sufrimiento o humillación. Cabe una aclaración: el “BDSM” rechaza todo lo que no tenga el consenso del partenaire.
Muchas son las fiestas que manejan esta identidad. Dentro de este universo nocturno, pican en punta las fiestas “Durx”, “SexHum”, “FaGotParty” y “KanKan Club, Hard Cabaret”. Las entradas oscilan entre los 3500 y 6000 pesos y su difusión es por redes sociales. Son fiestas mensuales, itinerantes, temáticas, performáticas y con DJs residentes. El único requisito para participar es ser mayor de edad.
Aunque uno suponga un nivel de desborde sin límites, las fiestas kinky tienen un estricto reglamento que, de no cumplirse, se expulsa de manera definitiva a los infractores. Los organizadores de “Durx”, por ejemplo, son muy claros en cuanto a lo que no se permite hacer: “La invasión del cuerpo del otro sin su consentimiento, o no aceptar un 'no', es interpretado como un acoso y será motivo de expulsión inmediata y vitalicia”. Tampoco está permitido acosar visualmente ni fotografiar el cuerpo de otro sin previa aprobación.

Estética.

Un punto importante a la hora de incursionar en estas fiestas es el vestuario. Si bien cada quien puede ir como se sienta cómodo, desde ropa informal hasta el outfit más extravagante, existe una cultura de la imagen, del impacto y del histrionismo que juega a la hora de elegir el look. Como ya mencionamos, el tópico es el lenguaje “BDSM”: mucho cuero, arneses, látex, bozales, collares de púa y cadenas, pero también hay espacio para la fantasía con trajes con máscaras o diseños oníricos. “Mi look es muy simple pero cómodo. Voy con botas, medias, pollerita, top y un bolsito. Cuando llego voy al baño, me saco todo y lo dejo en el guardarropa. Me quedo con las botas y una tanga muy chiquita para bailar desnuda toda la noche sobre el parlante” retoma Cinthia en su descripción fashionista, mientras que Jorge Valecillo (26 años), recibido de psicólogo y en plena unión civil, profundiza: “Acá hay dos vertientes. Mi chico, que es más tranquilo en ese aspecto y va vestido con una musculosa y bermudas, y yo, siento que tengo que cumplir con la temática. Y como soy exhibicionista por naturaleza, le doy mucha importancia al vestuario. No tengo un cuerpo perfecto pero me da igual, lo muestro con orgullo. Me coloco mis arneses, ropa interior sexy y soy feliz con lo que muestro. Sé que voy a estar en un espacio seguro donde nadie me va a mirar mal o reírse”.
En las fiestas kinky impera la libertad y la falta de prejuicios pero existe un área donde los límites no se rompen, la música. La banda sonora es el dance, a todo volumen y en su paleta más variada: Electro-pop, House y Trance. Y llegamos a la instancia que más curiosidad genera, que hace que muchas personas se interesen en conocer estos lugares: el sexo. En las fiestas kinky se practica el sexo libre tanto con la propia pareja o con la persona que dé su consentimiento. “Voy con mi pareja y amigos pero una vez adentro, no hay una dinámica estipulada, todo depende cómo se vaya dando. Si estoy bailando con mi pareja y él tiene la necesidad de ir al sexroom con alguien que conoció ahí, puede ir sin ningún inconveniente, siempre que me lo comunique” agrega Jorge. Y concluye Cinthia: “Conocés gente y podés interactuar con quien quieras. Podés tener relaciones sexuales ahí y no verlo más o generar un vínculo”.
Amaranta (31), nombre ficticio de una habitué, confiesa: “He visto a gente tener sexo en todos los espacios del lugar: sexroom, baños, pasillos. A mí me gusta hacerlo en el escenario porque me encanta que me vean, sé que nadie me va a juzgar ni a mirar mal. He besado a todos, todas y todes. Pero, aunque soy muy abierta en lo sexual, al túnel nunca fui, no se ve nada y eso ya me parece demasiado fuerte”.
Libertad, respeto, falta de prejuicios y diversidad son las características de estos encuentros, que movilizan a miles de personas por fin de semana. Corazones que dejan colgado en su casa el traje formal que la sociedad les obliga a usar, y lookeados por su fibra más íntima, salen a disfrutar de sus cinco sentidos a pleno.

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Mariano Casas Di Nardo

Mariano Casas Di Nardo

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