Monday 5 de January, 2026

SOCIEDAD | Ayer 08:58

La captura de Maduro y el plebiscito global en redes

Más de cinco millones de menciones y un 68% de apoyo positivo marcaron una conversación digital que selló la derrota cultural del chavismo.

La captura de Nicolás Maduro no solo reconfiguró el tablero geopolítico latinoamericano: activó una de las mayores explosiones de conversación digital global de los últimos años en torno a un hecho político-militar. Los datos de INGOB son elocuentes y permiten leer el episodio no solo como un acontecimiento internacional, sino como un fenómeno de redes que funcionó en tiempo real como plebiscito simbólico del chavismo.

En menos de 24 horas, el tema superó los 5 millones de menciones, movilizó a más de un millón de usuarios únicos y generó más de un billón de vistas, una escala comparable a grandes atentados, elecciones presidenciales o conflictos bélicos abiertos. No se trató de una conversación localizada: el volumen fue planetario, con Estados Unidos a la cabeza, seguido por España, Colombia, Venezuela, México, Argentina y Brasil. Es decir, el eje clásico de la política latinoamericana más su diáspora y el centro del poder global.

El dato indiscutido es la aprobación: 68% de "sentimientos positivos" en la detención de Maduro. En términos de comunicación política, esto marca un quiebre. Pocas veces la caída —o captura— de un líder en ejercicio genera una reacción mayoritariamente favorable a escala internacional. En redes, el chavismo aparece ya no como proyecto político controvertido, sino como régimen agotado, asociado a narcotráfico, autoritarismo y colapso económico. El marco dominante no fue “intervención ilegal”, sino “fin de una dictadura”.

La demografía de la conversación refuerza esa lectura. El 67% de los participantes fueron hombres, y cuatro de cada diez usuarios tenían entre 25 y 34 años. Es una franja clave: jóvenes adultos hiperpolitizados, con consumo intensivo de redes, alejados de la épica latinoamericanista clásica y más permeables a narrativas de orden, eficacia y castigo a regímenes fallidos. En ese segmento, el chavismo perdió definitivamente la batalla cultural.

La conversación se organizó rápidamente en dos polos. De un lado, el bloque de apoyo explícito a la operación estadounidense, encabezado por Donald Trump y amplificado regionalmente por Javier Milei y figuras del oficialismo argentino como Patricia Bullrich. Ese eje logró imponer tono, hashtags y volumen, especialmente en X, donde las 20 principales tendencias estuvieron asociadas al tema durante horas. Del otro lado, un bloque crítico —Petro, Evo Morales, Gabriel Boric— que denunció la violación del derecho internacional y el riesgo de desestabilización regional, pero que no logró revertir el clima dominante ni romper el encuadre favorable a la captura.

Los gráficos muestran además un fenómeno clave: la curva de conversación sigue en ascenso desde la madrugada del operativo. No hubo pico y caída inmediata, sino acumulación sostenida, señal de que el episodio funciona como evento bisagra, no como noticia efímera. La cobertura mediática internacional —CNN, New York Times, BBC, Fox News, The Economist— actuó como caja de resonancia, pero no lideró la narrativa: las redes marcaron el ritmo y el tono, y los medios lo siguieron.

En ese ecosistema, la figura de Maduro quedó rápidamente encapsulada en una semántica penal: “narcoterrorismo”, “conspiración”, “juicio en EE.UU.”. La discusión dejó de ser ideológica y pasó a ser judicial. Ese desplazamiento es letal para cualquier régimen: cuando un líder deja de ser discutido como actor político y pasa a ser tratado como acusado, la legitimidad se evapora.

En síntesis, la captura de Maduro no solo impactó en la política internacional: selló su derrota cultural en el espacio digital global. Las redes no derrocaron al chavismo, pero certificaron algo igual de decisivo: que, para millones de usuarios en todo el mundo, su ciclo ya estaba terminado incluso antes de que el helicóptero despegara de Caracas.

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Maximiliano Sardi

Maximiliano Sardi

Editor de Noticias

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