Friday 24 de May, 2024

SOCIEDAD | 18-01-2024 08:57

Marcelo Figoli conquista España

El dueño de Fenix Entertainment Group compró al club Burgos, de la Segunda División de España. La racha positiva y el objetivo del ascenso. Estrategia empresarial para hacer buen pie en Europa.

El empresario argentino Marcelo Figoli (57), muy conocido en nuestro país por ser el dueño de Fenix Entertainment Group y de Radio Rivadavia, entre muchas otras empresas del medio, llegó a tierras españolas luego de adquirir formalmente el 71 por ciento de las acciones del Burgos Club de Fútbol, equipo que milita en la Segunda División. En sus primeras declaraciones prometió llevar al club al top 10 de la Península ibérica, tras una inversión de más de 20 millones de euros, que se destinará a la realización de una nueva ciudad deportiva, la renovación del estadio y la compra de una plantilla que esté a la altura de las expectativas. Vale mencionar que su equipo fue eliminado de la Copa del Rey -segundo torneo en importancia de la Liga española- al perder 3 a 0 de local frente al Mallorca, pero luego puedo festejar: el último fin de semana le ganó de local al Valladolid. Y ostenta una buena racha positiva de local: hace 8 partidos que no pierde. El próximo desafío será recién en febrero, contra el Elche.

Outlet futbolístico. El negocio del fútbol en las grandes ligas como España, Italia e Inglaterra es tan simple como tentador. Los clubes allá son sociedades anónimas y cualquier persona adinerada e interesada en sentarse en la mesa de los considerados G8, como son Real Madrid y Barcelona (España), Milan y Juventus (Italia), o Manchester United y Chelsea (Inglaterra), no tiene más que comprar un club de segunda división a bajo precio y comenzar a escalar. Claro que el negocio no reside en esos partidos de cabotaje, sino en las Copas donde juegan todos contra todos y la venta de entradas se multiplica, los derechos de transmisión se revalorizan y el merchandising explota, mientras muestran a sus jugadores para que algún magnate que vea el partido los compre en petrodólares. La cuestión es esa, quien piense que es por amor al fútbol y a la camiseta del Burgos, Leganés, Elche o el que equipo que sea, peca de romántico.

Por eso Marcelo Figoli y el Burgos tienen este año una quimera por delante, ascender a Primera División en las fechas que restan de la temporada y recuperar así gran parte del dinero invertido en primera instancia. Está entre los primeros diez y la ilusión se mantiene. Pero paralelamente a los logros futbolísticos, que dependen más de terceros que del propio cerebro del argentino, Figoli puso un ojo también en el mundo del entretenimiento que sí es
su metier y lo que en verdad fue a hacer a España. Su empresa Fenix agotó las 120 mil entradas que salieron a la venta de los dos shows que dará Luis Miguel en el mismísimo estadio del Real Madrid. Las ubicaciones vip costaban 1400 euros, por lo que en menos de un día cerró un negocio multimillonario, que promete repetirse por semana, implementando misma fórmula y mismos artistas con los que agota el Movistar Arena, Luna Park y estadio de River en Argentina, pero en todas las ciudades de España.

Historia reciente. El primero que intentó triunfar en la Madre Patria fue Marcelo Tinelli cuando en el año 1998 se adueñó de más del 50 por ciento del club Badajoz. Y tras un acuerdo con el por entonces presidente de Boca Juniors, Mauricio Macri, llevó algunos jugadores destacados del Xeneize con el sueño de ascender a primera para jugar contra el Madrid de Fernando Redondo o el Barcelona de Rivaldo. Nada de eso sucedió, Badajoz fracasó en todas sus competiciones, pero, en Argentina, “El Show de VideoMatch” rompía el rating con los distintos sketches de los Raporteros burlándose de sus derrotas y Diego Korol interactuando y bromeando con los propios hinchas del Badajoz. Su periplo terminó en el 2000, cuando vendió sus acciones con mucha pena y ninguna gloria.

Otro argentino que intentó lo mismo fue Daniel Grinbank en el 2003, pero con el Leganés. Sin ningún tacto futbolero, a la semana de asumir la presidencia echó a 15 jugadores españoles y compró a otros tantos argentinos. Dos millones y medio de euros de inversión para que los medios hablaran del equipo sensación, mientras los hinchas lo insultaban por el desprecio que les había dedicado a sus jugadores. A los seis meses, tras un partido que su equipo perdió en su cancha frente al Real Madrid y no llenó el estadio, Grinbank renunció con una contundente frase: “Si no llenamos nuestro estadio jugando contra el Real Madrid de David Beckham, no lo llenamos más”.

El dicho reza “no hay dos sin tres”. Y aquí llega el turno de Christian Bragarnik, quien hace unos años compró la cantidad suficiente de acciones del Elche como para manejarlo a gusto y placer. Si bien el primero año logró el ascenso, en sus dos siguientes temporadas merodeó los últimos puestos hasta que al final terminó descendiendo. Hoy juega en la segunda categoría y aunque él sigue en su cargo, ninguno de los jugadores adquiridos al principio continúan.

Con la utopía de jugar una Champions League o ganar una Copa de Liga, Figoli inició su periplo futbolero con más ilusiones que certezas. Y mientras su equipo intenta lograr el objetivo, tiene un Luis Miguel que le equilibra las finanzas.

 

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Mariano Casas Di Nardo

Mariano Casas Di Nardo

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